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Las presiones al PSOE, las mentiras del PP y los medios: Crónica de un paradigma del absurdo.


                 "La conversación" cuadro de Luisa Sánchez


Nos mienten, nos mienten como bellacos. La crónica política de este verano es un paradigma del absurdo que sobrepasa, con mucho, cualesquiera obras de teatro dadaístas. Entre falacias y silencios el desconcierto de los ciudadanos cabreados los más por una situación que parece salida de la morbosa mentalidad de algún politólogo orate.

Nos cuentan, PP, Cs y los medios al servicio del IBEX que si el PSOE se abstiene no habrá otra alternativa que otras elecciones. Comicios que, por desgracia, y dado como está de manipulada la ciudadanía, seguramente supondrían una mayoría más amplia para el PP. Las presiones al PSOE, en las que participan barones de ese partido, presidentes autonómicos que tendrían que estar en otra formación, si fuesen honestos y consecuentes con su ideología y viejos dinosaurios de dirigentes de una transición que no fue tal, se repiten a diario, poniendo de manifiesto sus tendencias derechistas.  

Felipe González, expresidente de un Gobierno que privatizó miles de empresas públicas, el “señor de la cal viva” como le bautizó acre y acertadamente Pablo Iglesias, asesor de millonarios venezolanos y hombre de negocios acaudalados, presiona desde lo que algunos consideran autoridad moral que, de tenerla, le llevaría a estar callado, aunque presiona con la misma fuerza que el PP o los medios a su servicio. Lo hace igualmente el presidente de la autonomía extremeña, Fernández Vara, antiguo militante del PP, o la señora Susana Díaz, enemigo en casa del socialismo, quintacolumnista de lo más rancio de la España cañí en el PSOE, hija putativa del clan de los andaluces que tanto daño hizo al PSOE desde Suresnes, o Alfonso Guerra, obsesionado con Podemos, preso de una derechización que hace pensar que a sus años sufre alguna enfermedad mental degenerativa que le ha hecho transitar desde el “a mi izquierda el abismo” a unas posiciones neoliberales que borran su pasado de progresista, presentándolo como un submarino de lo más reaccionario de este país.

Los viejos dinosaurios del PSOE, que han dado sobradas muestras de que su paso por la política supuso la derechización de esa formación, predican -es de esperar que en el desierto-, la necesidad de facilitar un gobierno de Raxoi, como si no hubiera otra alternativa a sus implacables ideas derechistas que han destruido el Estado del Bienestar y legislado leyes muy alejadas de las ideas democráticas.

Nadie dice que tras la investidura fallida de Raxoi, Pedro Sánchez puede intentarlo de nuevo, ahora que Podemos ha decidido apoyar sin condiciones al partido del antiguo puño y rosa, y liberarnos de la caspa y la reacción de un partido enfangado en la corrupción más abyecta. Mas Raxoi, y la prensa a su servicio, repiten obsesivamente la gran falacia de que él y su partido son los únicos que pueden gobernar, y que si no logra ser presidente este país se hundirá económicamente.

Lo que no dicen los medios es que este país ha sufrido, y seguirá padeciendo, en el caso de que logre Raxoi sus objetivos, una enorme profundización en la brecha social, veinticinco mil suicidios a causa de las medidas económicas de un gobierno de derechas que solo gobernó en beneficio de las élites. Creador de una Reforma Laboral que dejó sin derechos centenarios a los trabajadores para favorecer a un empresariado con vocación de señor feudal, el mismo que forma parte de la abyecta corrupción que financia ilegalmente a un partido que gana elección tras elección de manera torticera, porque sus campañas las hace dopado con el dinero negro que consigue a cambio de leyes que favorecen, siempre y únicamente, a unos pocos.

“No es no” afirma la dirección del PSOE, con un buen sentido que parece haber recuperado después de los últimos comicios, en los que siguió en la pendiente de pérdida de votos que viene sufriendo desde 2011. El PSOE, por mucho que los viejos, o no tan viejos, dinosaurios presionen para que protagonice una abstención vergonzosa, una cesión que sólo beneficiaría al partido de los recortes, de la Ley Mordaza y la Reforma Laboral…y una corrupción inadmisible que ha logrado que este país sea el primero en el ranking de los más corruptos de Europa, sobrepasando a la Italia de Berlusconi y la mafia. 

No debe rendirse, no hay que prestar oídos a las falacias del PP y los medios a su servicio. No es cierto que la única disyuntiva sea Raxoi o la catástrofe. Ni es cierto que si el PSOE no se abstiene para que el galego sea presidente dejarán de cobrarse las pensiones y mil terribles hechos más que presagia una prensa cuyos hilos manejan el capitalismo salvaje. En su campaña de andróminas sin cuento, dejan caer, para encabronar a la ciudadanía contra el PSOE, los muchos millones que costarían unas nuevas elecciones.  

Pedro Sánchez ha de ponerse las pilas, responder a las necesidades de los ciudadanos y hacer posible un gobierno progresista que libre a la ciudadanía de tanta iniquidad, injusticia y corrupción. Si no lo hace, si se abstiene o permite que se celebren unas nuevas elecciones, sometiéndose la dirección al deseo de unos viejos dinosaurios que derechizaron al PSOE hasta extremos insufribles, el futuro de esa formación será su hundimiento hasta convertirse en un partido testimonial, un UCD condenado a la disolución y el olvido.

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