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Los papeles de la Castellana o como los ricos roban nuestros derechos.




Rabia, indignación, cólera. Son los sentimientos que posiblemente han acuciado hoy a miles de ciudadanos al conocer cómo familias de las llamadas ‘de orden’, de esas que se ven en el papel couché o en las televisiones, vistosamente vestidos, aun haciendo alardes de humildad con delantalitos con puntillas en actos benéficos, están robando derechos a los ciudadanos por la vía del fraude fiscal.

“Yo soy un caballero inglés que roba a los pobres para dárselo a los ricos” le hace decir Bernard Shaw a uno de los protagonistas de la obra “Hombre y superhombre”. Los caballeros del presente son ministros de Hacienda que dictan amnistías fiscales para que los ricos no contribuyan con su dinero al mantenimiento social. La dictada por el Ministro Montoro iba, en teoría, a hacer aflorar capitales por un volumen total de 40.000 millones de euros -casi el 4% del PIB-. Sin embargo, la recaudación sólo alcanzó los 1.200 millones, menos de la mitad del objetivo inicial de 2.500 millones.

El Gobierno del PP aseguró que se establecería un gravamen del 10% a los que regularizaran su situación fiscal, lo que ya era en sí una injusticia para los cientos de miles de personas que tributan por el IRPF, sin poderse escapar de la acción de la Hacienda Pública, puesto que sus impuestos se detraen de las nóminas. Montoro explicó hasta la saciedad que la medida se tomaba para impulsar la declaración de las rentas que no tributaban, por lo que la recaudación debería haber sido de 4.000 millones si la cantidad aflorada era de 40.000 millones. Mas no fue así, al final la medida impositiva que se aplicó a los defraudadores que graciosamente aceptaron el regalo del Gobierno del PP, rondó una media del 3%. Y afortunados patriotas cotizaron tan solo el 1% de sus fortunas.

La regularización coincidió con una subida generalizada de los impuestos que soportan los ciudadanos, como el IRPF y el IVA, con el objetivo de reducir el déficit público. Varias organizaciones, como la Asociación Profesional de Inspectores de Hacienda del Estado (IHE) criticaron duramente esta amnistía fiscal, la tercera en democracia después de las dos que se hicieron bajo el Gobierno socialista de Felipe González. Aunque los técnicos de Hacienda son poco escuchados por los gobiernos de derechas, que planifican el cobro de impuestos en proporción inversa a la fortuna del contribuyente.

El diario.es, Marea y Diagonal publicaban esta misma mañana los primeros datos de una filtración de más de 38.000 documentos llegados anónimamente a la web ‘fíltrala.org’ que facilitó datos de cerca de treinta mil personas con dinero en paraísos fiscales, defraudares del fisco, todos ellos respetados y respetables que, con frecuencia, aparecen en los medios haciendo profesión de fe de su patriotismo. Aunque ya lo dijo el literato británico Samuel Johnson: el patriotismo es el último refugio de los canallas.

Y los primeros canallas, o patriotas de profesión, de los que daba cuenta la filtración es la familia Borbón, tíos abuelos, tíos y primos del rey jubilado, y del actual. Los Borbón-Dos Sicilias, situados en la línea de sucesión tras los herederos directos del rey jubilado, defraudaron al fisco, a los españoles, en suma, que escondían en el banco suizo Lombard Odier 4.000.816 euros. En total, esa rama de la saga de los Borbón pagó 73.437 euros en impuestos por hacer aflorar ese dinero escondido en una sucursal de Ginebra. La cuota abonada a Hacienda representa solo el 1,84% de los fondos que guardaban esas cuentas secretas.

Entre tanto el Gobierno del PP reducía el profesorado de la Enseñanza Pública, imponía el copago farmacéutico a los jubilados, retiraba el derecho a subsidios a cerca de tres millones de parados, ahogaba a las autonomías para que las pensiones no contributivas condenasen a la miseria absoluta a miles de pensionistas, quitaban la tarjeta sanitaria a los inmigrantes al tiempo que el número de pobres alcanza en el presente a más de la cuarta parte de la población de este país.

Mas los ricos, patriotas, esos que visten mantillas y uniformes, que acuden a los actos religiosos proclamando su inquebrantable fe religiosa y su no menos inquebrantable patriotismo, evaden fortunas, esconden el dinero en paraísos fiscales, son los responsables, junto con otras grandes fortunas no menos patrióticas, de que casi tres millones de niños vivan bajo el umbral de la pobreza, de que miles de personas hayan acabado con sus vidas por la desesperación económica, de que muchos ancianos no puedan tomar la medicación necesaria para sobrevivir porque han de mantener a sus hijos y nietos en el paro generado por la avaricia de quienes prefirieron cerrar sus empresas y llevarse el dinero a un paraíso fiscal mientras el Gobierno les retiraba cualquier tipo de prestación o subsidio. 

Definitivamente sí: el patriotismo es el último recurso de los canallas. Hay que huir de quienes hacen esos alardes patrioteros, porque, no lo duden, seguro que están robando al pueblo, porque son unos canallas. 



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