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Otra trama valenciana y la desfachatez de Felipe González




Si no fuese porque la cuestión resulta dramática, sobre todo porque los ciudadanos estamos sufriendo las consecuencias del saqueo sistemático, que llevó al PP valenciano a ganar elecciones por mayorías absolutísimas, timando al resto de partidos, y por supuesto, a los ciudadanos, los descubrimientos casi diarios de nuevas tramas y latrocinios podrían rayar en el absurdo y dar hasta risa.


Las lenguas de quien estuvieron más mudos que los gansos del Penedés parecen haberse soltado ante las presiones judiciales, y deben pensar que si colaboran es posible que todas sus iniquidades, latrocinios y chalaneos a cuenta del dinero público que iba parar a sus bolsillos gracias a la inicua inmoralidad de unos gobernantes que, en público eran, a decir en idioma valenciano unos “menjaciris”, y en privado unos trasuntos de Ali-Babá acompañados de bastantes más de cuarenta ladrones.


Cuenta hoy el digital Público que el empresario José Adolfo Vedri recibió 30 millones de euros, casi el doble que la trama Gürtel, en adjudicaciones de diferentes administraciones valencianas. Pagaba el 3% de comisión. El juez cree que Vedri actuaba de "financiador" de los actos electorales del PP del País Valenciá, que eran prácticamente cualesquiera cosas que hiciesen, pues toda acción iba encaminada a perpetuarse en el poder para seguir disponiendo del dinero de los ciudadanos y, además, que nunca se supiese cuáles eran sus manejos y trampas.


La realidad es que con cada noticia que nos llega de la corrupción en el País Valenciá, término para definir las tierras que van de Vinaros a Orihuela, que el PP prohibió se usase por encontrarlo demasiado catalanista, una de sus obsesiones más caras para distraer de la realidad de sus latrocinios a la ingenuidad del pueblo. Con cada novedad informativa se va confirmando cómo nos robaron muy por encima de nuestras posibilidades cuando los prebostes valencianos, o del Gobierno de la nación, reprochaban a los españolitos de a pie ser los causantes de la crisis por haber vivido ‘por encima de nuestras posibilidades’, para ocultar sus rapiñas.  


Tras la apariencia de menjaciri de Camps, que se presentaba ante la ciudadanía como un tipo ascético, santurrón y sacrificado, se escondía el capo de una trama que hizo desaparecer miles de millones del erario. La última cifra, la desvelada por el empresario Vedri, alcanza los 30 millones de euros, más incluso que la aireada de la trama Gürtel.  


La triste verdad de este malhadado país es que nuestros gobernantes, al paso de los años, son descubiertos en sus miserias y sus fechorías. Porque si los medios dan cuenta de la nueva trama valenciana, no callan, tampoco, y con razón, el ominoso asunto de las relaciones de Felipe González con un bróker iraní, que figura en los papeles de Mossac Fonseca.


No sorprende, desgraciadamente, que el que fuera Presidente del Gobierno durante más de trece años, se vea involucrado en asuntos un tanto apestosos, dado que cuando descubrió que ser un jarrón chino era muy aburrido, decidió ponerse al servicio de individuos como Carlos Slim, y otros tantos millonarios sudamericanos. De esa relación de jefe-empleado -el jefe es Slim- viene el odio de Felipe González al régimen de Venezuela que le ha hecho manifestar dislates como que las dictaduras de Pinochet o Franco no eran tan opresoras como el Gobierno de Maduro.


El gran drama de este país es que los ciudadanos somos tan ingenuos como para dejarnos guiar por las apariencias. Camps parecía un ascético santo y Felipe González, con su traje de pana y su puño en alto -que dejó de elevar muy poco después del XXVIII Congreso-, nos engañaron como a tiernos infantes.


A ver si hemos aprendido la lección y en las próximas elecciones ni el mensaje de supuesta ‘moderación’ de Raxoi, que ya sabemos cómo se las gasta, ni las afirmaciones de Pedro Sánchez, de las que se desdice en cuanto le votan, aunque sea poco, nos engañan y votamos todos a una a quienes no son una élite de políticos profesionales, sino gente del pueblo, como ustedes y yo.  

Comentarios

  1. Así que al empresario Vedri le encargan trabajos por 30 millones y con el supuesto 3% de comisiones (900.000€), ya supera lo que Chavez, Maduro y los iraníes le han pagado a Podemos para instalarse en España, no? Valiente contable estás hecha.

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