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Gerardo Camps…otro paradigma de político del PP valenciano.



Aunque sea licenciado en Derecho, tiene Gerardo Camps el aspecto bonachón de un naranjero triunfador, de hombre que se hizo a sí mismo y que sonríe constantemente cuando habla, si no lo hace con adversarios políticos o periodistas poco sumisos. Ha sido, hasta ahora, el último en caer en las habituales sospechas de enriquecimiento descarado a costa del erario, del uso torticero del dinero de la caja valenciana, exánime desde hace años por el continuo latrocinio de un partido bajo sospecha que, durante lustros, actuó como asociación de malhechores cuyo propósito era, bajo el disfraz de los grandes eventos y los proyectos megalómanos, hurtar lo público en su propio beneficio. Ya lo dijo alguien de cuyo nombre es preferible no acordarse: “yo estoy en política para forrarme”.

Si en aquellos años, que fueron los del caso Naseiro, cuando se descubrió por unas cintas lo que se estaba fraguando en el PP valenciano unos jueces complacientes con Trillo no hubiesen dado carpetazo al caso, a estas alturas es posible que las arcas valencianas no estuviesen llenas de tan solo telarañas.

Mas aquellos polvos de la impunidad trajeron los lodos del latrocinio sistemático en los sucesivos Gobiernos valencianos que, convencidos de que gobernarían eternamente gracias a las campañas fraudulentas, el clientelismo político y la compra de votos, se instalaron en una impunidad permanente que pensaron no acabaría jamás.

Aunque quien tira desaforada y constantemente de una cuerda, da lugar a que ésta acabe por romperse, y los jueces, la UDEF y la Fiscalía anticorrupción comenzaron a ir descubriendo fechorías: Imelsa, Gürtel, Brugal, Taula… y un largo etcétera de grandes y pequeñas golferías.  

Ahora le ha tocado el turno a Gerardo Camps, que fue casi todo en la política, no solo valenciana sino y también, en la nacional: Secretario de Estado de la Seguridad Social durante la VII Legislatura, Diputado al Congreso por la circunscripción electoral de Valencia en las V, VI y VII legislaturas. Miembro de la Comisión de Política Social y Empleo, donde fue Portavoz Adjunto desde 1995 y de la Comisión de Política Social y Empleo, donde fue Portavoz desde 1998 hasta el final de la Legislatura. Y en el País Valenciá Conseller de Economía, Hacienda y Empleo desde el 21 de junio de 2003, Vicepresidente segundo del Consell desde el 29 de junio de 2007 y diputado de la VII y VIII Legislatura de las Cortes Valencianas por la circunscripción electoral de Alicante.

A comienzos de este mes, el PSPV-PSOE denunciaba que Gerardo Camps gastó, en los peores años de la crisis, 553.000 euros en comidas en restaurantes de lujo entre 2007 y 2011, que se cargaron a la caja fija de esa Conselleria, de la Sociedad Proyectos Temáticos y de la Ciudad de las Artes.

Los apetecibles banquetes de Camps que, según declaró a una televisión “eran comidas normales, como solomillo de ternera o entrecot” se llevaban a cabo al mismo tiempo que el Govern valencià negaba las prestaciones de Dependencia y tardaba años en pagar las escasas y míseras ayudas sociales que concedía.

José Muñoz, diputado del PSPV-PSOE, que denunció el caso de Gerardo Camps y sus subordinados de la Sociedad Proyectos Temáticos de la Comunidad Valenciana, a la encargada de los grandes eventos, y a la responsable de la Ciudad de las Artes y las Ciencias -el megalómano complejo diseñado por Santiago Calatrava en València-, manifestó que Gerardo Camps y los suyos "vivían a cuerpo de rey a costa de los valencianos".

A esas acusaciones se sumaron después las de Javier Castelló, pareja sentimental de Elsa Martínez exdirectora de los estudios de cine de la Generalitat; “Las grandes comisiones de Ciudad de la Luz se las llevaba Gerardo”, aseguró Castelló que expuso que la parte del león, o los sobres más abultados, iban a parar a los bolsillos del Conseller Camps.
El megalómano e inútil proyecto de la Ciudad de la Luz, pensado para ofrecer estudios cinematográficos a las productoras y que permaneció cerrado la mayor parte de su existencia, inservible e inviable para la industria cinematográfica, tuvo un elevado costo y una vida muy corta por mor de una sanción de la Comisión Europea que declaró ilegales las ayudas concedidas, en total 265 millones, para levantar el complejo audiovisual. “No se facilitaron en condiciones de mercado, por lo que tienen que ser devueltos por el beneficiario”, agregó el organismo en un comunicado. Con esa resolución, el entonces responsable de Política de la Competencia, el español Joaquín Almunia, resolvió la denuncia presentada en 2007 por dos empresas del sector audiovisual de dos Estados miembros de la UE. Y el megalómano proyecto pasó a dormir en la inanidad.

Aunque los exgobernantes del PP no se resignan a perder su impunidad por muchos errores o excesos cometidos. Hoy mismo, Gerardo Camps anunciaba en rueda de prensa la presentación de acciones legales contra la vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, por anunciar que el gobierno valenciano llevará a la Fiscalía los gastos en comidas, por valor de más de medio millón de euros en cinco años, del propio exconseller.

En pasadas fechas, con ese lenguaje machista y fascistoide de los dirigentes del PP, el exconseller Camps calificaba a la Vicepresidenta del Consell como una "vieja comisaria política comunista".

Y es que, para los señores del PP, acostumbrados a obrar impunemente durante casi veinte años en el País Valencià, el haber sido substituidos en los cargos públicos es una grave ofensa. Y, si además, esos nuevos gobernantes están decididos a que la Justicia los siente en el banquillo por los muchos latrocinios presuntamente perpetrados, les resulta un agravio insufrible.

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