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Fernández Díaz: Entre el uso partidista de la policía y las maneras de un franquista recalcitrante.



Basta con verle el gesto y la indumentaria, la expresión de su rostro y sus salidas de tono democráticas que rayan en lo patético para entender que Jorge Fernández Díaz no está capacitado, ni mucho menos, para ser ministro en una democracia.


Hubo asuntos protagonizados por este ministro que simplemente movieron a la risa, o como mucho, causaron reacciones entre la burla y la indignación, como su costumbre de condecorar santos de palo, contar, sin ruborizarse y sin que un psiquiatra ordenase su ingreso en un centro ad hoc, que tiene un ángel de la guarda llamado Marcelo que le ayuda a aparcar. Menos gracia hizo saber que el caballero que, sin duda, pasará a la historia de este país como el Ministro del Interior más nefasto de todo el periodo pseudodemocrático, no tenga mejor lugar a donde ir a meditar que a la tumba del dictador genocida Francisco Franco.


Esas ‘rarezas’ hasta se le podrían disculpar si no fuese por el torticero y parcial uso que hace de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado para su propio uso partidista como el de enviar a Nueva York al jefe interino de la UDEF para traer un testimonio contra Podemos, cualquier cosa que pudiese invalidar a la formación morada en la que tantos millones de personas tienen puestas sus esperanzas de que este país retorne a una democracia de verdad, sin Leyes Mordazas, empobrecimiento del pueblo, represión y merma de libertades que, en el fondo, es lo que impulsó el señor Díaz desde su Ministerio.


Seguro se puede estar que de de ganar las elecciones el PP -no lo quiera la Diosa de la Libertad- seguirán profundizando en las mismas injusticias, la misma represión, la misma corrupción y las mismas inexplicables decisiones, como las que impuso el falaz ministro offshore José Manuel Soria, contra las energías renovables, al contrario de lo que hacen todos los países europeos cuyas facturas de la energía son muchísimo más baratas que las españolas y prácticamente han desechado la energía nuclear.  


Con el dinero de todos los ciudadanos, incluidos los votantes de Podemos, ese ministro con aspecto y tufo filofascista, que acudió a homenajes a la División Azul y de aviadores de la nazi Legión Cóndor, Díaz pago policías para que acudiesen, nada menos que a Nueva York, para tomar declaración en persona a un supuesto testigo, Rafael Isea, exministro de Finanzas del Gobierno de Caracas y, según varios medios de comunicación españoles, actual confidente de la DEA.


El diario.es comprobó que no se trataba de dos agentes cualquiera de la UDEF, si no que uno de ellos, el comisario José Manuel García Catalán, era jefe de la Brigada Anticorrupción de la Unidad y, actualmente, jefe interino de la misma. Junto a él viajó una inspectora, jefa de grupo en la Brigada Anticorrupción, Silvia O.M.

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García Catalán ejerce actualmente como jefe accidental de la UDEF desde que el anterior comisario al frente de la Unidad, Manuel Vázquez, fue destinado a la Jefatura Superior de Galicia a principios de marzo. Desde finales de 2014 es jefe de la Brigada contra el Blanqueo de Capitales y Anticorrupción, enmarcada en la UDEF. Cuando aterrizó en la Unidad, solo llevaba un año de comisario y había sido siempre ajeno a las investigaciones contra la corrupción y los delitos económicos, pero era dirigente del Sindicato Profesional de la Policía (SPP), que copa la cúpula policial desde que gobierna el PP.


Fernández Díaz envío a esos policías con la intención de que averiguasen si el gobierno de Chávez había financiado Podemos, extremo absurdo porque Chávez falleció mucho antes de que se crease el partido liderado por Pablo Iglesias. La obsesión de la derecha, e incluso del PSOE, que es de presunta izquierda, siempre fue que algunos líderes de Podemos pudiesen estar financiados por perversas repúblicas sudamericanas de izquierdas, dado que en el ejercicio de su profesión de doctores y licenciados en ciencias políticas asesoraron a esos países. Actividad en lo que no hay absolutamente nada delictivo. Nadie le puso peros a Joaquín Leguina, que trabajó igualmente para el Gobierno de Salvador Allende, cobró por su trabajo, igual que hicieron Pablo Iglesias o Monedero, pero nadie le criminalizó cuando se presentó a las elecciones a la Presidencia de la Comunidad Autónoma de Madrid, en la que gobernó varias legislaturas.



El resultado del viaje de los policías enviados por Fernández Díaz pretendía demostrar que Podemos estaba siendo financiado por Venezuela, pese a que hacía años que Chávez había muerto. Fraguaron lo que se conoció como “Informe PISA” que fue rechazado por todos los tribunales, fiscales y jueces a los que fue presentado, siempre sin sellos oficiales ni nada que le diese marchamo de legalidad, puesto que se trataba de una tramposa maniobra del Ministro del Interior. Solo el presunto delincuente, Miguel Bernat, ultraderechista presidente del pseudosindicato Manos Limpias, lo incluyó en una fracasada querella que pasó al olvido al ser detenido por un presunto delito de extorsión y organización criminal.

Como el fracasado Informe PISA se centraba irracionalmente en la financiación ilegal de Podemos, y fracasaron en el intento, ahora pretenden, impulsados sin duda por el obsesivo amigo del ángel Marcelo, poder vincular a los dirigentes de Podemos en un delito fiscal. Y eso lo intentan los dirigentes de un partido que se pergeñó una amnistía fiscal para favorecer a sus amigos.


En unas declaraciones al digital Público, Fernández Díaz, repite obsesivamente, como hacen sus correligionarios, que si llegasen a gobernar Podemos e Izquierda Unida “llevarían a España a la ruina”. Lo que en realidad no se atreven a decir es que si ellos salen del Gobierno acabarán en la ruina económica y social, porque irán apareciendo casos de corrupción y abusos de poder que aún no se han hecho públicos y que acabarán muchos de ellos dando con sus huesos en la cárcel. Empresarios tramposos y defraudadores de impuestos, banqueros ladrones, ministros que tomaron decisiones contrarias a las necesidades del país para favorecer a sus amigos, cobrando por ello.


En todos esos problemas que le surgirán al PP y a la oligarquía, incluyendo la Conferencia Episcopal, está el terror de la derecha a que el pueblo se empodere de las instituciones y este país, se convierta, por fin, y tras ochenta años de plutocracia, en una democracia de verdad, en la que el pueblo tome las riendas de su destino. A eso es lo que tienen miedo Fernández Díaz y sus correligionarios. Lo de la financiación venezolana o la intención de Podemos de imponer en España un régimen similar no son sino cuentos de miedo que personajes como Fernández Díaz cuenta a los ingenuos.

Es de esperar que con nulo éxito. 

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