Ir al contenido principal

El Gobierno acaba con la Caja de Pensiones pero lo que importa son las cuentas de Pablo Iglesias y Venezuela

Sin periodismo no hay democracia, sin periodistas libres para dar cuenta de las decisiones de los gobernantes, el poder se pervierte hasta el extremo de convertirse en una dictadura, en un reino de la imbecilidad en la que los supuestos ciudadanos degluten como pavos ignaros lo que cuenta una prensa manipuladora que tan solo informa de lo que conviene al poder a través de profesionales sin ética. 
 
Mientras, las cadenas televisivas dedican horas a debatir la falsa información sobre Pablo Iglesias Turrión, al que ese pseudoperiodista vendido al Ministerio de Interior -hace unas semanas el digital Público daba la noticia de que Eduardo Inda iba publicando noticias adversas sobre Podemos a la medida que le marcaba Interior- se dedica a criminalizar a esa formación vinculandolo con el Gobierno de Venezuela, del que nunca se habló tanto como desde que existe la formación morada. En tanto  los medios de comunicación ocultan noticias de gran calado y de una importancia trascendental para el futuro del país, pero sobre todo, de los jubilados.

La prensa europea, el Wall Street Journal entre otros, llevan meses denunciando que el Gobierno de Raxoi está vaciando la Caja de Pensiones para especular con ese dinero con el fin de comprar bonos españoles y que no suba la prima de riesgo ni el precio del dinero que se solicita a Europa. El Gobierno del PP está llevando a cabo esta medida que podría calificarse de malversación de fondos públicos, prácticamente desde que llegó al Gobierno y con el prurito de evitar un rescate, que  solicitó a pesar de todo para salvar a la banca, al tiempo que arruinaban e hipotecan la vida de millones de españoles. No es infrecuente oír a algunos economistas de pacotilla, muy mediáticos, que pensar en el sistema  de jubilaciones que tuvimos durante décadas los ciudadanos será inviable en el futuro. Lo será evidentemente si un Gobierno de irresponsables que únicamente han actuado en beneficio de las oligarquías sigue saqueando, como viene haciendo desde 2012, la hucha de las pensiones para engañarnos con la falacia de que la economía se está recuperando.

Que que los medios oculten a los ciudadanos asuntos que les conciernen gravemente, al tiempo que se dedican en cuerpo y alma a criticar el régimen venezolano, al que algún malintencionado decidió vincular con Podemos porque sus dirigentes, como expertos en ciencias políticas, hicieron algunos trabajos para Venezuela y otros de su entorno, dando tan solo las noticias que les llegan de la oposición, y ocultando, por ejemplo, que empresarios venezolanos de la oposición almacenan sus artículos de forma injustificada y tramposa para que la propaganda anti Maduro muestre los supermercados vacíos y hablen de las carencias que sufren los ciudadanos de ese país da la imagen de una prensa escasamente honesta por decirlo con moderación. Hay que irse a digitales del otro lado del charco para conocer cómo el régimen de Maduro construyó cientos de viviendas protegidas para personas sin techo. Es muy posible que Venezuela no sea el mejor de los mundos. Tampoco lo es España. 

La gente de mi generación, esa que vivió la falsa transición, ingenuos, creíamos que este país nuestro algún día sería como Suecia o Finlandia. Y en el presente, viendo cómo actúan los islandeses daríamos cualquier cosa por ser como ellos.

Mas la realidad mediática de este país más tiende a parecerse a las manipuladas televisiones y periódicos de las extintas repúblicas bananeras que a los medios europeos y norteamericanos. En la actualidad existen dos clases de periodistas, los que han perdido la ética y viven como señores, sobres mediantes,  y el compromiso con la sociedad para contar la verdad de lo que sucede y los que nos morimos de hambre o acaban ante un juez, como la cámara de La Sexta Ana García a la que piden nueve meses de cárcel por grabar la brutalidad policial de deshaucio, cumpiendo con el irrenunciable deber de informar y hacerlo verazmente.

En un país en el que el director general de la Policía sale en una televisión, propiedad de la secta católica por cierto, difamando a partido político, y al día siguiente no abren los informativos televisivos exigiendo su dimisión y los de papel haciendo lo mismo a cuatro columnas es que algo está enfermo en una sociedad en la que a los periodistas que quieren informar verazmente se les aparta de la profesión o se les pretende encarcelar, y no solo está enferma, está sentenciada a morir de una letal enfermedad llamada dictadura. 

Comentarios

  1. http://blogs.elpais.com/la-voz-de-inaki/2016/05/l%C3%ADderes-en-precampa%C3%B1a-i-rajoy.html#comments

    ResponderEliminar
  2. Y donde quieres que guarden el dinero de la "Caja de las Pensiones", invertido en "Bonos basura de la República Bolivariana de Venezuela"?, o debajo del colchón?

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

26J: ¿Pucherazo o estupidez del pueblo?

Susana Díaz: El enemigo en casa

Crónica en negro del País Valencià: ¿Carlos Fabra implicado en asuntos mucho peores que la corrupción?

Quienes gustan de la historia, saben que muchos acontecimientos nunca explicados por los coetáneos de hechos ominosos, acaban apareciendo claros como el cristal con el transcurrir de años, o de los siglos. Acontecimientos políticos, guerras sin sentido que respondían a intereses económicos ocultos o, incluso, a pasiones de índole sexual, se desvelaron con el paso del tiempo aunque, para quienes fueron testigos directos hubieran constituido secretos insondables.
Una publicación catalana, El Triangle, sacaba a la luz en días en pasados un artículo sobre el crimen de las niñas de Alcàsser en el que, según recoge un amplio reportaje en su edición de papel, la confesión de un arrepentido podría implicar al todopoderoso y corrupto Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón durante largos años, en una red de pornografía infantil que llevaba a cabo, igualmente, un amplio abanico de actividades ilícitas: importación y venta de cocaína procedente de Panamá, tráfico de armas, trapic…