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El futuro del PSOE, ¿Quién va a creer a Pedro Sánchez?

¿Dónde va el PSOE? Dice su secretario general que ellos afrontan estas elecciones para ganarlas. Habría que saber si realmente ese aserto se corresponde con la realidad de lo que piensa Pedro Sánchez, sus barones y su ya escasa militancia. A Pedro Sánchez, que a esta bloguera siempre le ha recordado a uno de esos maniquíes de tercera categoría que hacen los pases de trajes en El Corte Inglés le dicen lo que tiene que hacer sus barones, el IBEX y el que se cree muy poderoso diario El País, que ha pasado a ser el tebeo de Juan Luis Cebrián tal y como se está desvelando estos días con los acontecimientos sucedidos a raíz de que su nombre se viese reflejado en los papeles de Panamá. 
El PSOE ha demostrado en esta fallida legislatura su incapacidad para representar ideas progresistas. Pactó con un partido de derechas como Cs, haciendo inviable un gobierno a la valenciana que proporcionará a la ciudadanía más justicia social, laboral y más libertad. Sin escuchar la voz de la militancia de base y de sus escasos votantes se avino a un pacto contra natura para no molestar ni al IBEX ni a los poderes fácticos de los medios.

Decía El País ayer que para recuperar su identidad y sus votantes debiera “reencontrar su espacio ideológico en el centro izquierda, en la socialdemocracia, capaz de entenderse con un amplio espectro de fuerzas pero sin dejarse confundir por cantos de sirena de una falsa izquierda —populismo, en realidad— que solo pretende destruirlo para liquidar la opción de izquierda reformista y viable que el PSOE ha representado siempre”, demonizando de nuevo a Podemos porque el partido de Pablo Iglesias Turrión supone una amenaza para gente como el Consejero Delegado de El País, Juan Luis Cebrián, y sus amistades entre las que cabe destacar a un traidor Felipe González, que del traje de pana y el puño en alto ha pasado a las sociedades off shore de su actual mujer, a las amistades peligrosas de derechas y a todo lo que debiera ser la antítesis de la socialdemocracia.

No le va a resultar posible ganar las elecciones a menos que el electorado se vuelva loco y los votantes de derechas cansados de la corrupción del PP y de la que se va avistando en el CS opten por el mal menor de los ERES y la socialdemocracia. Porque quienes votaron al PSOE pensando que sería posible un gobierno de progreso, tras la traición de Pedro Sánchez a la izquierda no volverán a votar al PSOE, sea su candidato Pedro Sánchez, Julio César o  Julian Cerezas. Ha perdido credibilidad y la capacidad de representar una izquierda moderada. Ya no es un partido socialdemócrata, ni siquiera social liberal. Es la derecha sin ambages, la que no está dispuesta a derogar la reforma laboral del PP ni la Ley Mordaza como lo ha demostrado en esta fallida legislatura. ¿Quién será tan ingenuo de creerle cuando lo diga en un mitin de campaña? Estos meses han dejado a Pedro Sánchez y al PSOE sin máscaras ni posibilidad de prometer asuntos que pudiesen ser creíbles viendo cómo  y con quién votó. Y con quién pacta. 

Pedro Sánchez se ha convertido en un cadáver político y las siglas del PSOE llevan camino de ser tan solo un recuerdo como lo son las de UCD o CDS. La historia va deprisa y la ciudadanía aún más. Y el PSOE con su pacto con Cs y su negativa a pactar con Podemos firmó su acta de defunción como partido progresista. 

 

Lo veremos el día 26 de junio.

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