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Albert Rivera, Venezuela, Arabia Saudí, la pobreza en España y mucho rostro.



  
El presidente de Cs, Albert Rivera, está en Venezuela según expuso, con la intención de ‘mediar en un conflicto insostenible’ e interesarse, igualmente, por cuestiones humanitarias. Sorprende mucho la obsesión de los políticos de este país nuestro por los derechos humanos en Venezuela, cuando es nula la importancia que le dan a su vulneración en otros países donde aún se vulneran mucho más.

China o Arabia Saudí son dos ejemplos sangrantes de la ausencia de libertad y vulneración de los Derechos Humanos, con ejecuciones públicas y condenas en el país árabe -del que la familia real española siempre se ha mostrado muy amiga-, a sufrir cientos de latigazos por escribir un blog crítico con la monarquía feudal, machista, corrupta y cruel de ese país, al que la comunidad internacional no se atreve a hacer el menor reproche. Incluso, para burla y escarnio mundial, Arabia Saudí preside en la actualidad el Comité de Derechos Humanos de la ONU.

El viaje de Rivera a Venezuela se enmarca pues en la obsesión contra ese país desde que
descubrieron que en el pasado los líderes de Podemos trabajaron, en su condición de politólogos, asesorando al Gobierno de Chávez mucho antes de crear la formación morada. De no ser así y porque EEUU, los amos, hace décadas que ordenaron a los medios el desprestigio del régimen bolivariano, a los políticos españoles les importaría un ardite la situación en Venezuela. El nombre del opositor de Maduro, Capriles, nos suena tan familiar como el de un Rodríguez o un Pérez cualquiera. Sin embargo, muy pocos son los que han oído hablar de Raif Badawi, condenado a diez años de cárcel y mil latigazos por "insultar al islam" desde su página web, 'Free Saudí Liberals', en la que cuestiona a los líderes religiosos de su país. Y no es la primera vez que el periodista es condenado por el represor régimen de Arabia Saudí, ya en 2008 fue acusado de apostasía –uno de los crímenes más graves en Arabia Saudí–, se congelaron sus cuentas bancarias y se le prohibió salir del país.

La situación de Badawi es sin duda mucho más penosa que la de Capriles, al que, que se
sepa, no propinan latigazos sistemáticamente. Pero nadie se acuerda de la vulneración de los Derechos Humanos en Arabia Saudí, donde entre otras malvadas excentricidades acordaron condenar a muerte a quien tuviese un perro en su casa. Tampoco China es el paradigma de la libertad, allí, las ejecuciones son públicas frecuentes y masivas. La libertad de expresión no existe, el Estado Chino controla Internet y nadie puede acceder a más páginas que las toleradas por su gobierno de sátrapas.

De manera que, si Rivera quisiera, de verdad y en serio, defender los derechos humanos no tendría que viajar miles de kilómetros para ocuparse de personas cuyos Derechos Humanos y Constitucionales prácticamente no existen. Las tiene a la vuelta de la esquina, en cualquier calle de cualesquiera de las ciudades y pueblos de esa España que dice preocuparle tanto. Cientos de miles de personas que duermen en la calle porque carecen de vivienda, otros cientos de miles que sufren cada año los rigores de la pobreza energética y millones a los que les resulta imposible llegar a fin de mes.  

Hoy daba a conocer el INE los índices de pobreza en nuestro país, que se han rebajado, no porque haya menos pobres, sino porque los índices se han reducido en una de esas trampas a las que tan aficionados son los estadísticos: según datos del organismo dependiente de la vicepresidencia del Gobierno, el 22,1% de la población está en riesgo de pobreza, una cifra similar a la del año anterior, y que sube hasta el 45% en el caso de las personas desempleadas.

Aunque si se consulta la tasa Arope, estudio internacional que contempla datos más completos de lo que significa sufrir un estado de pobreza porque mide todo tipo de carencias materiales la cifra se dispara al 28.6%, más de la cuarta parte de la población de un país del área europea, y cuyos gobernantes presumen, con todo cinismo, de que la economía crece. Será para ellos y para los que tienen el dinero en paraísos fiscales.

De manera que el viaje de Rivera a Venezuela no es sino un acto electoral más contra Podemos, porque, sean serios, señores políticos, muy poco les preocupaba ese país cuando el amigo de Felipe González, Carlos Andrés Pérez reprimía a los venezolanos y robaba a manos llenas.

Claro que, por aquel entonces, Pablo Iglesias, solo tenía quince años y no representaba un peligro para el IBEX o el PP.

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Comentarios

  1. Excelente artículo.
    No metería en el mismo saco a chinos y saudís. Basta con mirar y comparar los delitos que acarrean pena capital en uno y otro sitio, aunque instituciones como Amnistía Internaional las quieran equiparar.
    Como cifra a añadir, en 2015, Arabia Saudí ha decapitado más gente que el ISIS.

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