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Van cayendo: De Manuel Soria al fascista Miguel Bernat del pseudosindicato Manos Limpias.




En pocos días el Ministro de Industria, José Manuel Soria, pasó de las afirmaciones rotundas a las medias verdades y las falacias absolutas. Su partido lo dejó caer. Anoche aún se especulaba sobre cuántos días tardaría en dimitir. Lo hizo hoy cubierto por el oprobio, no únicamente por ser un posible evasor fiscal con empresas radicadas en paraísos fiscales, sino y también, por haber engañado a todo el mundo, incluido el pasivo presidente del Gobierno, Mariano Raxoi Brei.

Mas Soria, que es probable que en un futuro no muy lejano tenga que dar explicaciones de su persecución a las energías limpias y qué recibió a cambio, no es el único que ha caído hoy ante la ley, descubierto como lo que siempre fue, un fascista recalcitrante y, además, un delincuente chantajista y extorsionador, junto con otro pirata con un rostro de hormigón armado, igualmente de ideología fascista. Es una buena noticia que estos personajillos de ideología reaccionaria desaparezcan del panorama nacional, ya sea por la vía de las urnas o por la judicial. Da lo mismo, lo importante es que dejen de asolar este país como llevan haciéndolo desde hace setenta y siete años. Sin solución de continuidad pese a la farsa de una transición que no fue tal, ni lo que se generó tras la muerte del dictador, no una democracia de verdad, si no una pseudodemocracia que no es sino el disfraz de modernidad de los dinosaurios del fascismo.

En la mañana de hoy el patético, risible, peligroso y ultraderechista Miguel Bernat, Secretario General de un invento llamado ‘sindicato Manos Limpias’, que no era sino una asociación de malhechores, pensada para estafar y chantajear a la gente y presentar querellas imposibles de corte ultraderechistas como las que llevaron contra los dirigentes de Podemos, era detenido junto con su ‘socio’ de fechorías, el Presidente de Ausbanc, Luis Pineda, compañeros de fraudes y chantajes. 

En la lista de disparates y querellas presentadas por el Sindicato Manos Limpias está el haber conseguido sentar la Infanta en el banquillo, logro que se les escapó de las manos, porque, por lo que se sabe, no era eso lo que ese pseudosindicato fascista pretendía, sino que algún fiel monárquico le pagase cuantiosos millones de euros por retirarse de la acusación particular.  


El resto de querellas mueven a risa, y tuvieron escaso recorrido, porque, afortunadamente los jueces de la Audiencia Nacional no están para tonterías. En 2002, Manos Limpias denunciaba a la Guardia Civil por permitir que las parejas gays pudiesen ocupar casas-cuartel igual que las heterosexuales, en una clara muestra de la homofobia de la ultraderecha. Con ese mismo sentimiento de moralina facciosa, en 2003, el pseudosindicato intentó que encausaran a unos bomberos que reclamaron mejoras laborales quedándose en calzoncillos. Entre sus risibles acciones cabe reseñar la denuncia interpuesta en 2005 contra Los Lunnis por mostrar una boda homosexual. Y para no dejar de hacer el ridículo también pretendió, ya en 2013 que se persiguiera a unos jóvenes por ‘hacer alarde de homosexualidad’.

Mas sus querellas no solo eran risibles ideas de unos descerebrados, como las señaladas en el párrafo anterior, porque su ideario reaccionario les llevó en los años 2004-2006 a denunciar a la fiscalía y al juez instructor del 11M acusándoles de destruir pruebas que indicaban que el 11M era un atentado de ETA, poniéndose así al servicio de las ideas conspiranoicas de las que parte del PP, el propio Aznar y el, entonces, su periodista de cabecera, José Pedro Ramírez, no eran ajenos. En su obsesión anti nacionalista, tan cara a los reaccionarios, Manos Limpias denunció a Ayuntamientos de Euskadi, Navarra y Catalunya, por no hacer ondear en sus fachadas la bandera española. Y si no había motivos plausibles se los inventaban, como cuando Bernat pidió públicamente la ilegalización del partido vasco Bildu, entre otras cosas, por no recibir a los Reyes Magos en San Sebastián. También exigieron la ilegalización de la CUP dado que, ya se sabe, el fascismo es muy de partido único.

En 2009 Manos Limpias denunciaba al juez a Garzón por aceptar investigar unas torturas y ejecuciones del franquismo denunciadas por una asociación de memoria histórica. Obviamente, para fascistas defensores del franquismo, esa investigación era una trasgresión intolerable para el régimen del dictador genocida y sus crímenes. No en vano el año 2011, la Fundación Francisco Franco -que en una democracia tendría que haberse disuelto y perseguida, porque nadie imagina una Fundación Hitler en Alemania o similar en Italia para exaltar la figura de Mussolini- premió al pseudosindicato de Bernat, agradeciéndole sus servicios a la causa franquista.

Y como cualesquiera reaccionarios fascistas y beatos, ejercieron de defensores de células fecundadas al tiempo que, si les dejaran, acabarían con cualquier nacido contrario a sus ideas, porque en su biografía, tanto Bernat como Pineda cuentan con el dudoso honor de haber participado en actividades violentas contra los demócratas. En esa peculiar idea del defensa de la vida, el pseudosindicato se manifestaba beligerante contra la ley de aborto del Gobierno Zapatero en 2011 y ese mismo año denunciaba a la clínica abortista DATOR por un aborto que realizó tan solo un día fuera de plazo, publicando el nombre, el DNI y la dirección de la paciente, al más puro estilo de las policías nazis o fascistas.

Aunque quien concitó sus iras y les llevó a las más estrambóticas querellas fueron los nuevos partidos y los movimientos sociales surgidos a raíz del 15M, movimiento al que denunció por asociación ilegal. Mas sería a partir de 2014, tras la aparición de Podemos, cuando el sindicato ultraderechista decidió cargar con toda su fuerza contra los dirigentes de ese partido. Primero fue Juan Carlos Monedero, al que acusaron de pertenecer a una "organización criminal". Después lo harían contra Pablo Iglesias, al que acusaron, igual que a Monedero, de pertenencia a organización criminal y otros nueve delitos. En el auto que presentaron, y que fue desestimado, comparaban al líder de la formación morada con Hitler, Lenin y Pol Pot, entre otros. También se apuntaron al bombardeo desatado contra el concejal madrileño Zapata por sus tuits de chistes de humor negro, y posteriormente cargaron contra Ada Colau por presunta prevaricación en la suspensión de licencias turísticas.

Mientras, el pseudosindicato de Bernat le hacía el trabajo a la extrema derecha, incluso haciéndose eco de las acusaciones del peor ministro de Interior de esta pseudodemocracia, Fernández Díaz, su socio, Luis Pineda, se dedicaba a chantajear bancos exigiéndoles contratos publicitarios para no denunciar las irregularidades de las que se quejaban ingenuos ciudadanos, que pensaban que la asociación de Pineda defendía sus intereses. Cosa que no hizo en el caso del escándalo Fórum Filatélico, en el que Ausbanc estuvo recibiendo millones de euros para ocultar las malas prácticas de esa entidad que estafó a miles de accionistas o impositores.

En la ya continua cascada de escándalos que aquejan a la clase política española se rumorea que aún hay más políticos cuyos nombres figuran en los papeles de Panamá. De Bernat y Pineda eran muchos los que sabían que eran chantajistas y callaban. La pregunta es cuántos más delincuentes vamos a ir conociendo en los próximos días o las próximas semanas.

Y, sobre todo, cuándo se decidirá Pedro Sánchez a formar un Gobierno con Podemos para librarnos a los sufridos españolitos de tanto delincuente como florecieron, como la mala hierba, durante tantos años. 


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