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Están furiosos




Todos contra Carmena. La prensa cavernaria, y los integrantes del PP no pierden ocasión de insultar, criminalizar e insultar a Manuela Carmena y sus concejales. No perdonan que le quitara la vara de mando a Aguirre, aunque en su partido no la puedan ver. Además, según se vislumbra la posibilidad de que se haga realidad un pacto de izquierdas que acabe con la hegemonía de la derecha en el Gobierno, que ya finiquitó en ayuntamientos y comunidades en las elecciones de junio de 2015, las gentes de esa ideología se van poniendo más nerviosas y violentas.

La historia nos muestra cómo esa tendencia ideológica nunca acepta el dictamen del pueblo, ni perder el poder por unas elecciones. Siempre hace algo para evitar que la ciudadanía haga sentir su criterio. En las últimas semanas, después de las elecciones generales, la derecha, a la espera de qué pueda pactar el PSOE, y la posibilidad de que lo haga con Podemos, después de decirle a Raxoi, por activa y por pasiva que con él no, y que su expectativa de gran coalición no la va a lograr, porque el partido de Sánchez no está por la labor de pactar con un político y un partido enfangado en la corrupción, y al que cada día se le descubren nuevas fechorías con el dinero público, está mostrando su cara más agresiva allí donde la izquierda ejerce ya el poder.

Y es en Madrid -rompeolas de todas las Españas que decía Antonio Machado- donde la derecha ejerce esa violencia, ya sea verbal o real, con mayor contundencia. Usando a los jueces afines a su ideología, que son muchos, a la policía local, a los medios cavernarios o a cualesquiera otros medios a su alcance. La penosa actuación de agentes de la Policía local de Madrid, insultando con gritos que los retratan al delegado de Seguridad y Emergencias, Javier Barbero, y al director general del Cuerpo, Andrés Serrano, con insultos como “dictador, fascista, chulo, gordo, rojo de mierda, perroflauta, hijo de puta", pone de manifiesto el talante de esos agentes, pertenecientes a un cuerpo creado en 2004 por Alberto Ruiz Gallardón y, por lo que se puede deducir por algunas páginas de internet, se integraron en él los más ultras de la policía local madrileña.


A ambos políticos los persiguieron durante unos cuatrocientos metros con esos insultos, en tanto los agentes de la Policía Nacional permanecieron impasibles ante los insultos e intentos de agresiones. No en vano ese cuerpo depende del Ministerio del Interior, a cuyo frente está el señor Fernández, obseso enemigo de Podemos y de cualquier formación que no sea el PP o, incluso, de los partidos de extrema derecha con los que comulga y a los que protege, y que se ha permitido, como otros miembros de su partido, decirles que han recibido una dosis de su propia medicina por los escraches que hacían ellos. La diferencia es que cuando se producían esos escraches la policía cargaba con violencia contra quienes los realizaban y practicaban detenciones y ante la violencia ejercida contra los cargos municipales madrileños pasaron olímpicamente al considerar, según declaró la Delegada del Gobierno ‘los manifestantes no alteraban en orden público’.  Ya se sabe que el orden público lo alteran solo los rojos. Porque en las manifestaciones de extrema derecha los miembros que ayer se manifestaron violentamente, no intervinieron nunca, pese a producirse alteraciones y provocaciones, como sucedió en una reciente manifestación de ultraderechistas contra Cataluña.

Ese último episodio, hasta el momento, pone de manifiesto la virulencia de la enemiga de la derecha contra cualesquiera gobernantes que no sean de su ideología. La supresión de los Geos madrileños que, hasta que llegó Carmena al Ayuntamiento, se dedicaban a dar leña en los desahucios, protagonizando escenas violentas e insultos a los desahuciados, como en alguna ocasión recogió la prensa, es una medida que se planteó el grupo de Gobierno de Carmena prácticamente desde que llegó al poder municipal. De la ideología de los manifestantes contra los responsables de la seguridad madrileña dan fe no solo los insultos vertidos contra ambos políticos, sino las banderas inconstitucionales que portaban, con el aguilucho franquista. El Ayuntamiento de Madrid anunció la apertura de una investigación para determinar si hubo “incitación al odio” en la actuación de los policías.

Mas si esa actuación resulta delictiva, no darán abasto los jueces con la prensa cavernaria, dedicada en todos y cada uno de sus programas de tertulias a incitar al odio y al desprecio en sus programas, en los que siembran miles de falacias que llevan a sus espectadores u oyentes a afirmaciones tan peregrinas como que la alcaldesa Carmena es ‘analfabeta’ o exigir que encarcelen a Rita Maestre por haber participado hace años en una protesta estudiantil, comparando la actitud de la portavoz del consistorio madrileño con las fechorías del latrocinio corrupto de políticos del PP.

El odio de la derecha contra la izquierda por haberle arrebatado el poder en buena lid democrática es tanto que quienes militan en esas ideas pueden negar el saludo a sus vecinos, romper amistades de años, inventar falacias o perder comprensión lectora, tal es su odio envenenado contra quienes piensan de modo diferente a ellos y votaron a quienes en la actualidad ocupan unos cargos públicos que creían de su absoluta propiedad y que la ciudadanía se encargó de demostrar que no era así.

La pregunta es hasta dónde serán capaces de llegar en su resentimiento si, además del poder autonómico y local, pierden el de la nación. 


Pido ayuda a mis amigos y lectores. Este mes, por un error de la SS, cobré tan solo 311 euros de pensión. No he podido pagar el alquiler ni tengo dinero para comer y medicar a Jaimito que está enfermito de anemia y del corazón.
Ayudadme por favor.
C/c 0049 1608 04 2790044982
IBAN ES36 0049 1608 0427 9004 4982

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