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De animales y psicópatas impunes.




                                                                                                     Foto L.S
El pasado fin de semana un grupo de desconocidos desalmados psicópatas asaltaron un albergue de animales el Sevilla, “El sueño de Mufie”, en donde asesinaron a varios perros, dos de ellos hembras preñadas, a las que maltrataron hasta la muerte golpeándolas con bloques de cemento. A otros diecisiete perros los golpearon igual y luego los envenenaron. Hasta la fecha no se ha dado con los culpables de tal atrocidad.

En la localidad manchega de Puertollano, en una zona donde se celebran botellones, aparecieron tres cachorritos recién nacidos muertos, reventados a botellazos. Tampoco se ha dado con los autores de tal maldad.

Cuando las autoridades consiguen encontrar a los culpables de atrocidades semejantes los castigos suelen ser tan leves que no constituyen sanciones que les hagan cejar en sus barbaries. Al culpable de asesinar un caballo a palos porque no ganó una carrera lo condenaron a penas de cárcel, no llegó a entrar en prisión porque un juez consideró que la pena era desproporcionada.

Y aunque en los últimos tiempos los medios de comunicación dan cuenta de las atrocidades que se cometen contra los animales, visibilizando el problema hasta el extremo de que el partido animalista PACMA consiguiera 220.000 votos que una injusta ley electoral impidió que entrasen en el parlamento, para llevar la voz de los defensores de los animales, los partidos clásicos no se preocupan del maltrato animal, en parte porque el que gobernó durante los últimos cuatro años es un defensor de los espectáculos taurinos y sus derivados, como las sádicas becerradas que se celebran en los pueblos torturando a indefensos cachorritos de toro de menos de dos años a los que someten a crueles torturas y sádicas agonías con el beneplácito de las autoridades locales y autonómicas, y las bendiciones de jueces ultraconservadores que se dejan llevar por el principio religioso de que los animales fueron puestos a disposición del hombre por un dios sádico y sin conmiseración con las criaturas que, en teoría, Él creó.

En este país de sádicos, brutos y ágrafos, se celebran cada año 16.000 fiestas que giran en torno a la tortura animal. Por otra parte, España tiene el dudoso honor de contar con el primer puesto en abandono de animales domésticos, y ser el país europeo señalado por organismos internacionales como el más cruel de Europa. La estulticia de muchos pobladores de este país siguen aún alimentando supersticiones como las de que los gatos negros atraen la mala suerte, irracional idea que les lleva a perseguir con saña a esos animalitos, generalmente de una belleza extraordinaria, que en su torpeza no saben percibir.

El desprecio por los derechos de los animales se justifica en ocasiones con argumentos tan inconsistentes como que dado los muchos problemas que sufre la sociedad el maltrato animal es algo secundario. Argumento capcioso, que utilizan los que, generalmente, no sienten empatía ni por los problemas de sus congéneres ni por el sufrimiento animal.

La Presidenta de PACMA, Silvia Baquero, afirma que en este país “resulta gratis maltratar a los animales”. Nadie entra en prisión por muy bestial que haya sido la agresión cometida contra animales, ni los jueces aplican con contundencia las escasas leyes que castigan el maltrato. Hace unos años, un juez de la Audiencia de Murcia, exoneró a un cazador que había arrojado a su perra que no cazaba bien a un pozo de treinta metros de profundidad porque consideró que ese acto ‘no constituía un hecho de maltrato animal’.

Hace unos años, a un descerebrado gamberro que se retrataba y colgaba en las redes fotos en los que se mostraba con docenas de gatos asesinados, un juez lo absolvió con el argumento de que ‘no había habido maltrato’ El malnacido era militante de las juventudes del PP e hijo de un dirigente de ese partido en Talavera de la Reina.

Y más recientemente, un togado de Jaén decidió no suspender de forma cautelar la celebración del conocido como 'lanzamiento de la pava' de Cazalilla al entender “que lanzar al ave desde lo alto del campanario (de unos 35 metros) no supone maltrato dado que “que el mero acto de lanzar o soltar a una pava desde un lugar con más o menos altitud, que revoletee o vuele el animal, y que lo recoja un tercero, no causa daños al animal”. Y afeó se tratase de impedir judicialmente por la vía penal del juzgado de Instrucción “un acto festivo popular, que forma parte del acervo cultural e histórico (…) con tales dudas sobre la existencia de delito”.

Acervo cultural e histórico en nombre del que se perpetran las más espantosas atrocidades contra seres indefensos que tendrían que ser protegidos por lo que los creyentes llaman ‘rey de la creación’ y que muchos casos no son sino los verdugos malvados del resto de los pobladores de la tierra. Sobre todo, en este país llamado España donde se confunde la tradición y la cultura con el sadismo y la zafiedad, y que no cambiará por mucho que los medios visibilicen la barbarie, sino el día en que las leyes y la judicatura, los espurios intereses de los que se enriquecen con la crueldad, tengan castigos contundentes que no se limiten a sanciones económicas de risa, sino a multas que arruinen a los sádicos, y que los hagan pasar una buena temporada en las cárceles.
No de otro modo aprenden los cafres.

Pido ayuda a mis amigos y lectores. Este mes, por un error de la SS he cobrado tan solo 311 euros de pensión, el banco me quitó 40 de un descubierto, y el teléfono fueron 85 euros. No he podido pagar el alquiler. Pero tengo que comer y medicar a Jaimito.
Ayudarme por favor.
Cc/ 049 1608 04 279044982
IBAN: ES360049160804270044082



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