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Cuento de Navidad del siglo XXI: Cuando los nuevos Mr. Scrooge son las eléctricas y los bancos.




Como el cruel Mr. Scrooge del cuento de Navidad dickensiano, las compañías eléctricas o los bancos no dan tregua a sus acreedores ni en estas fechas, con requerimientos de pago con la amenaza del temido corte de energía que dejarán los hogares sin calor y en tinieblas, aislados del mundo sin información y sin comunicación. 

La urgente amenaza del corte, expresada en un papelito que llega la víspera de la Nochebuena, amenazante e implacable son como el sádico personaje creado a mediados del siglo XIX por Charles Dickens, crítico retratista de una sociedad victoriana que, desgraciadamente, cada vez tiene más puntos de contacto con la actual, en la que lo único que falta es que los poderes del Estado acuerden que quienes no pueden pagar las facturas de los suministros o los descubiertos bancarios acaben dando con sus huesos en la cárcel como sucedía en la época victoriana. Todo se andará, si siguen gobernando aquellos que saben ser complacientes con los fuertes y duros con los débiles. 

Mas a los actuales Ebenezer Scrooge de la sociedad española no los visitan fantasmas que reprochen su falta de humanidad los días navideños, tal como sucedía en el Cuento de Navidad de Charles Dickens, en el que, al final, el sádico avaro se arrepiente de sus muchas crueldades. 

Escondidos tras un ejército de curritos sin poder de decisión los poderosos directivos de las compañías suministradoras de energía tienen igualmente un cierto parecido con la Reina de Corazones o Reina Roja de Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll, y pronuncian sus ucases de orden de corte de suministro con su terrible ¡que le corten la corriente!, del mismo modo que la literaria y estrafalaria reina del cuento de Carroll conminaba a sus servidores ¡que le corten la cabeza! 

Ajenos a los problemas económicos y a las fechas que la publicidad de los grandes almacenes publicitan como de Paz y Amor, para que demostremos esos sentimientos comprando cuanto más mejor, las compañías eléctricas no perdonan ni demoran en unos días la amenaza de corte, no dan tregua a los desfavorecidos que acabarán siendo víctimas de la pobreza energética a menos que un milagro económico, que no social, lo remedie. 

Quien escribe estas líneas fue urgida por Iberdrola la víspera de Nochebuena con uno de esos conminatorios ucases, o paga la cantidad que le exigimos -más aún de lo que en teoría debe- o procederemos al corte de suministro. Abocada, por falta de dinero al frío y las tinieblas si un milagro no lo remedia.  Cientos de familias en todo el país sin duda sufrieron el mismo asalto en la paz de la supuesta tregua navideña para que, si disponían de un mínimo extra, no soñaran con adquirir alguna golosina gastronómica o algún regalo que mitigase sus duras existencias.

Otro tanto hacen los bancos con sus acreedores, a los que, por mucho que estos expliquen su situación y aseguren la solución al problema de un descubierto a unos días vista, amargan e importunan hasta el mismísimo día de Navidad, con perentorias urgencias, con llamadas amenazantes a deshoras, y el mismo tono de la mafia, intimidando con toda clase de males si ese mismo día no se cubre el descubierto, blandiendo la RAI -Registro de Aceptaciones impagadas- cual espada flamígera, a quien olvidó qué era comprar cosas a plazos, porque dado sus escasos ingresos las financieras se niegan a cualquier venta, o amedrentando con emprender acciones legales contra desdichados seres sin más propiedad que unos libros viejos, un perro anciano y un ordenador regalado. 

Son los nuevos Mr. Scrooge de la sociedad moderna, pero sin el lenitivo de su arrepentimiento, implacables como solo son los dictadores, no perdonan ni entienden los problemas de sus acreedores. A esos Mr. Scrooge del siglo XXI no los conmoverán ni una legión de fantasmas reprochado su crueldad. Ni habrá un Charles Dickens para poner un punto de ternura en esta terrible sociedad, mucho más cruel y despersonalizada que la victoriana.   

A la espera de que la administración tenga bien abonarme la exigua pensión no contributiva ruego la solidaridad de mis lectores para poder hacer frente a una deuda con Iberdrola de más de mil euros, porque el Banco de Santander me devolvió un recibo de cuota fija
La implacable Iberdrola anuncia que me cortará la luz a menos que pague una tercera parte de la cuota. ¡¡Ayuda por favor!!
Pueden hacer un ingreso en la siguiente:
C/c 0049 1608 04 2790044982
IBAN ES36 0049 1608 0427 9004 4982

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