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Aunque las televisiones callen, en plena campaña electoral siguen apareciendo nuevos casos de corrupción.




Si hay algo que los electores no debieran olvidar al introducir la papeleta de voto en las urnas son los casos de corrupción que nos han costado a los españoles, de momento, cerca de 48.000 millones de euros que, sin duda, y junto con el rescate bancario, que el PP dice que no fue rescate mas que cuando no se dan cuenta de que lo están diciendo, fueron la causa de los recortes y la penuria en la que vivimos más de 13.6 millones de ciudadanos, el 29.2 de la población, según datos del nada sospechoso INI.

Llamemos a las cosas por su nombre, los corruptos, los ladrones, son los responsables de esas cifras detrás de las cuales están los dramas de más trece millones y medio de españoles robados por los autores de latrocinios como el de Bankia –el banco que se llevó la parte del león en el rescate- y de cuyo presidente, Rodrigo Rato y Figaredo, tal vez el paradigma de político corrupto, que comenzó falseando su currículo al hacerse pasar por economista, cuando solo cursó derecho, y no de forma brillante, siguen descubriéndose nuevos casos de corrupción.

Tal como publica ‘El Confidencial’ las investigaciones que están realizando la Agencia Tributaria y la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sobre las sociedades de Rodrigo Rato ya han permitido descubrir que el exvicepresidente del Gobierno aprovechó su etapa en Bankia para llevarse comisiones millonarias por amañar contratos publicitarios de la entidad y favorecer a empresas de su entorno como Lazard. Aunque esas operaciones ilegales no fueron las únicas.

Según ‘El Confidencial’, “Rato montó una inmobiliaria en junio de 2011 para tratar de dar un pelotazo con dinero del banco en la operación urbanística más relevante de su mandato: el desarrollo de los terrenos del actual campo del Valencia CF y la construcción del nuevo estadio de Mestalla”, el campo de fútbol del València, que se presentó en el País Valencià del PP como una de las operaciones urbanísticas sospechosas llevadas a cabo por ese corrupto de carné que es el empresario Enrique Ortiz, involucrado en los casos Gürtel y Brugal y en operaciones alegales que obligaron a la alcaldesa de Alacant, del PP, Sonia Castedo a dimitir. Todo quedaba en casa…en la casa del PP.

Según siempre el digital citado, Rato montó una inmobiliaria en junio de 2011 para tratar de dar un pelotazo con dinero del banco en la operación urbanística más relevante de su mandato: el desarrollo de los terrenos del actual campo del Valencia CF y la construcción del nuevo estadio de Mestalla. Para ello creó toda una red de sociedades, la primera una con la que hasta el presente nadie le había vinculado. Así el 22 de junio, a pocas fechas de la salida a bolsa de Bankia el exdirigente del PP inscribió en el Registro Mercantil la firma Explotaciones Bolgachina SL, una empresa dedicada, supuestamente, a la “gestión y administración de la propiedad inmobiliaria”. Al frente de esa sociedad colocó a su testaferro de confianza, Miguel Ángel Montero, que fue pasando acciones de Bolgachina a otras sociedades, todas del entramado de Rato. La broma de la operación urbanística supuso, de entrada, que Rato perdonase al Valencia C.F un crédito de 240 millones de euros, y le concediese otros 170 millones para terminar las obras del nuevo campo. Todo ello, como es obvio, con las bendiciones del Govern del PPCV y la alcaldesa Rita Barberá.

También hoy, 9 de diciembre, sumergidos ya de pleno en la campaña electoral, se conocía, por publicaciones en El Mundo y la Ser, que dos altos cargos del PP, el diputado por Segovia, Pedro Gómez de la Serna, y el embajador de España en India, Gustavo de Arístegui, que fue también diputado durante varias legislaturas, que cobraron comisiones millonarias en el extranjero por lograr contratos para empresas españolas de gobiernos de África y Latinoamérica.

Ambos altos cargos ejercieron de ‘conseguidores’ de contratos, a través de la empresa Voltar Lassen, valiéndose de agentes que conocían el terreno y que utilizaban sus influencias y contactos para lograr la firma de grandes contratos a cambio de comisiones. Entre las grandes obras públicas que consiguieron para empresas españolas, sobre lo que ha abierto una investigación la Fiscalía Anticorrupción, se encuentran dos concedidas a la constructora española Elecnor en Argelia, negocio por el que ingresaron al menos 737.000 euros de comisión más un canon de 15.000 euros mensuales.

Tal vez no hubiera delito fiscal en tales operaciones, más la ausencia de ética es palmaria. Quizá declararon esos miles de euros, pero de lo que no hay duda es de que estafaron al electorado al dedicarse a hacer negocios a favor de terceros, cobrando por ello y haciendo uso de su condición de representantes del pueblo, en lugar de hacer el trabajo para el que fueron elegidos y por el que ya cobraban del erario cantidades más que suficientes para vivir.

Las noticias citadas en este posteo tuvieron escaso eco en algunas cadenas televisivas, como 4 o La Sexta, en otras, entre ellas la otrora televisión pública TVE.PP no se ha mencionado. Cada día, desde que comenzó la precampaña fríen a los espectadores con naderías sin trascendencia, con dimes y diretes de los candidatos que muy poco tienen que ver con las intenciones que tengan los partidos en materias tan importantes para los electores como la economía, la sanidad, la educación, las prestaciones sociales o las libertades formales.

Y procuran ocultarnos que algunos de los que aparecen comiendo ensaimadas o paellas, acariciando infantiles cabecitas o besuqueando ancianas son los responsables de los latrocinios que llevan años empobreciendo al país.

No lo olviden a la hora de votar, porque mientras nos los muestran besuqueando y comiendo, sonriendo y siendo amables, viven a costa de todo lo que nos robaron y tantas pérdidas de derechos nos han costado a los ciudadanos.  






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