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Vituperios a un enfermo de machismo. Enojada respuesta a Arcadi Espada.




Posiblemente, además de su acomplejado machismo, uno de los principales defectos de esa especie de enfant terrible del periodismo catalán, muy distante ya de la infancia, que es Arcadi Espada, es su obsesión por epatar, galicismo de la palabra épater que en el idioma de Marcel Proust significa deslumbrar. ‘Épater les bourgeois’, que libremente traducido significa asombrar, dejar patidifuso o escandalizar a los burgueses, fue grito de guerra de algunos literatos franceses de finales del siglo XIX, tan aficionados a la absenta o al opio como a escandalizar a quienes consideraban mediocres burgueses.


A Arcadi Espada, del que no sabemos si es consumidor de substancias psicotrópicas, aunque bien pudiera hacerlo quien manifestó, sin atisbo de vergüenza, y para defender el derecho de las mujeres a abortar, que aquellas que dieran a luz hijos ‘tontos, enfermos o peores’ tendrían que ser castigadas, le pierde su afán de epatar a los lectores de sus artículos, con boutades de cualesquier calibres, sobre todo si se trata de atacar a las mujeres o la izquierda.

Sus complejos se han venido traduciendo en diversas situaciones, ultranacionalista españolista, fue uno de los fundadores de Cs, aunque luego parece haberse divorciado de la formación de Rivera y es de sospechar que no por diferencias ideológicas sino por ese sentimiento tan infantil de la envidia y porque el actual y ultraconservador dirigente de Cs le hiciese sombra.  

Otra de las facetas de sus encorajinados complejos es la enemiga que muestra por muchos de sus colegas. Su libro Diarios, no era sino una pataleta contra diversos colegas de la prensa, un híbrido de ajuste de cuentas y ejercicio onanista que costaba entender de qué hablaba si no se había seguido la biografía profesional del enfant terrible y suspicaz profesional que, en cuanto tiene ocasión lanza sus estúpidos e irrazonables dardos contra las mujeres, sobre todo cuando somos de izquierdas.

Esta bloguera se siente concernida por los comentarios ofensivos que vomitó respecto a la manifestación contra el terrorismo machista celebrada el día 7 de este mes. Espada, que debe ser, además de un provocador y un machista de libro, un ciego desinformado, acusó a los manifestantes, afortunadamente tantos hombres que condenan la violencia como mujeres, de ‘hacer negocio con el crimen’ porque, según este lince de la información, quienes se manifestaron fueron únicamente ‘mujeres de izquierdas que trataban de identificar los crímenes con las prácticas o al menos con la ideología de los hombres de derechas”.

A Espada le ciega su machismo y su ideología reaccionaria que le impiden ver la realidad social del terrorismo machista que se produce no solo en todas las clases sociales y en todas las edades, sino, y también, en todas las ideologías. El machista, señor Espada, no tiene por qué ser de izquierdas o derechas para ser, en el culmen de su crueldad, un asesino. En estadios intermedios puede ser simplemente un necio acomplejado, como usted, ya que está científicamente comprobado que la raíz del machismo está en la negación de la igualdad y en el convencimiento de una supuesta superioridad que lo que oculta es, precisamente, lo contrario: la rabia que conlleva la constatación de la superioridad de quien se denuesta.

Negar la existencia de un problema que ha causado la muerte de 1.400 mujeres desde 1995 y 45 en 2016, y equipararlo a enfermedades como el cáncer de próstata –algún psiquiatra podría analizar el porqué de la elección de precisamente esa dolencia- es la reacción de un provocador machista que, sin duda, se sintió, como otros muchos descerebrados, irritado por el éxito de una manifestación que puso en evidencia que la sociedad ya no tolera esa lacra de violencia y desigualdad a la que el actual, y con fecha de caducidad, gobierno de Raxoi fue recortando fondos para la lucha contra el machismo, al tiempo que suprimía la asignatura de Educación para la Ciudadanía, cambiándola por la de una religión que propugna el patriarcado y la sumisión de las mujeres como valor social.
En resumidas cuentas, señor Espada, usted ha reaccionado del modo que lo ha hecho ante la manifestación contra la violencia machista porque se siente concernido, atacado y humillado, porque, además de un provocador, padece la grave enfermedad del machista acomplejado. Hágaselo mirar.
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