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La reacción del gobierno al terrorismo yihadista no puede hacer olvidar las maldades del PP durante cuatro años.




Lleva la prensa desde el sábado día 13, fecha de infausto recuerdo por el malvado atentado yihadista en París, sin hablar de otra cosa que las consecuencias de ese atentado, análisis, comentarios, conexiones en directo, más análisis y el PP arrimando el ascua a su sardina electoral, con tuits como el editado en la red por la televisión otrora pública que, a pesar de haber concitado protestas y airadas respuestas, ahí quedó para manipulación de las mentes más febles y estultas. “El PP pide unidad frente al terrorismo yihadista, amenaza que exige un gobierno con experiencia como el de Rajoy” rezaba el tuit sin entrecomillado que lo identificase como propaganda electoral.

Al tiempo, encuestas de diverso pelaje, siempre al servicio del sistema, anuncian sin rubor: “El PP confía en que las urnas premien la tranquilidad de Rajoy ante las últimas crisis”. Eso, contando con que, con la colaboración de los medios, nadie habla ya de que España se rompa, ni de que Mas y sus socios de izquierdas anden desconectándose del resto del país. Los catalanes ya no son independentistas, Raxoi está siendo bueno y contemporizador respecto al tema del terrorismo yihadista, y obra de forma diferente a Aznar ante la guerra de Iraq, nos cuentan los medios, algo así como cualquier tuit de RTVE que veremos en breve: Qué bueno y qué listo es Raxoi al que hay que votarle como garantía de que el Estado funcione como hasta ahora.

Y ahí está la clave: como ‘hasta ahora’. El ‘hasta ahora’ del Gobierno de Raxoi es el de cerca de 14 millones de personas en el umbral de la pobreza, sin prestaciones o con pensiones de miseria que no permiten a los jubilados o dependientes pagar el repago de medicamentos que podrían salvarles la vida, o hacerles tener una mejor salud. ‘Como hasta ahora’, este invierno que se nos ha echado encima con la misma violencia de una avalancha de nieve, volverán a morir ancianos y enfermos a causa de la pobreza energética. Como ‘hasta ahora’ seguirán muriendo enfermos de hepatitis B o de cáncer a los que el Ministerio de Sanidad les niega el tratamiento porque resulta caro.
‘Como hasta ahora’ el Gobierno seguirá cerrándole las puertas de la universidad a los jóvenes que no sean ‘de buena estirpe’, como decía Raxoi en los años 80, y porque su ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo –hijo de prebostes del régimen franquista, cuñado del ministro de Defensa, Morenés, y cuñado también de un neonazi condenado a catorce años de cárcel por intentar atentar contra familiares de etarras-, considera: "En España va demasiada gente a la Universidad" y lo que quiere el régimen mariano, sucesor del franquismo, es que la gente no estudie filosofía ni arte en el bachillerato sino religión y no aprenda a pensar para contar con mano de obra barata.

Mano de obra sin cualificar, a la que pagar 350 euros al mes porque, como dijo una pepera cuyo nombre no merece ser recordado, ‘por algo se empieza’, y con el ‘como hasta ahora’ del régimen marianista los trabajadores tienen salarios de hambre, ausencia de derechos laborales y están sometidos a las arbitrariedades y abusos de un empresariado sin vergüenza que, tras comprar con donaciones corruptas al PP, consiguieron la Reforma Laboral más regresiva de los últimos cincuenta años, porque ni con el dictador genocida los trabajadores estuvieron tan desprotegidos.

El ‘como hasta ahora’ del Gobierno de Raxoi, ese sistema que quiere perpetuar cuatro, o cuarenta años más, es el de la brecha social insoportable en el que los ricos se han hecho más ricos, y los pobres han aumentado en número y miseria. Ese ha sido el logro económico de un gobierno, el del PP, que dedicó los cuatro años de su legislatura a gobernar contra la ciudadanía y en favor de las élites. Hasta el extremo de bajar el IVA a los yates o las flores para subirlo a la cultura.

Quieren, Raxoi y sus correligionarios, perpetuarse en el poder para mantenernos en un régimen de dictadura de facto, con una Ley Mordaza que permite condenar a participantes en manifestaciones a seis años de cárcel sin más pruebas que las que aporta una policía, en muchas ocasiones de ideología de extrema derecha, a las órdenes de un ministro filofascista y beato como Fernández Díaz –el peor ministro de Interior de toda la historia de la pseudodemocracia-, que colocó al frente de la policía a otro filofascista beato que se encuentra con frecuencia con la contestación de los policías demócratas, que también los hay.

Votar a Raxoi porque está siendo discreto, cauto o cínico, y espera a ganar las elecciones para meternos de hoz y coz en una guerra irracional como la de Iraq sería una locura. Aún no ha presentado su programa, ni posiblemente lo hará, porque no querrá que se le reproche que no habló en la campaña de los recortes millonarios que aplicará a los derechos de los ciudadanos, para complacer a su ama la señora Merkel. Sería un verdadero suicidio colectivo.

Raxoi cuenta con la colaboración de los medios que controla –prácticamente todos a decir del NYT- y la ingenuidad de un pueblo que tiene cierta tendencia a olvidar las iniquidades que perpetran contra él los políticos que, entre otras cosas, robaron a manos llenas dinero público que ha supuesto la pérdida de millones en recortes y dignidad del país.

Si queremos que las cosas no sigan siendo ‘como hasta ahora’ habrá que tener muy presente todo lo que ha hecho el PP durante esta legislatura, desde los recortes a la manipulación de los jueces, desde la corrupción a la Reforma Laboral, desde ésta a la Ley Mordaza… y obrar en consecuencia. Y con memoria.

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