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Organizarse contra la manipulación mediática, o castigar a las cadenas apagando el televisor.



Circula, de momento solo por las redes sociales, la iniciativa de Podemos pidiendo que todos se sumen a un apagón televisivo de 21.30 a 23.00 horas del  próximo viernes para protestar por la manipulación informativa que sufren los espectadores de televisión, a las que habría que sumar los medios escritos, aunque estos tienen menor capacidad para manipular dado lo poco que se leen. Y es que son las televisiones las que informan casi únicamente a un gran número de ciudadanos que no tienen acceso a otros medios, entre otras cosas porque la brecha digital es enorme en este país, y el número de españoles que acceden a la red para informarse resulta ínfimo.

La manipulación mediática alcanzó cotas disparatadas en esta legislatura con la televisión supuestamente pública, RTVE, al servicio del PP tras los cambios en el modelo de gestión que impuso el partido de Raxoi en cuanto ganó las elecciones. Desde entonces los profesionales de la radiotelevisión pública tuvieron que recurrir hasta al Consejo de Europa para denunciar la manipulación que imponen los directivos colocados por el PP. En diversas ocasiones los periodistas de la televisión supuestamente pública se negaron a firmar noticias debido a la descarada manipulación que imprimían los directivos puestos a dedo por el PP, provenientes la mayoría de ellos de los medios más cavernarios de la TDT, como Intereconomía, La 13 o de televisiones públicas controladas por el mismo partido, el PP, en Madrid, Castilla-La Mancha o el ya extinto Canal9 del País Valenciá, paradigma de la manipulación durante los gobiernos del PP.  

Hace unos días los Consejos de Informativos de TVE e iRTVE entregaron en el Congreso de los Diputados casi 1.500 firmas de trabajadores de la corporación apoyando un manifiesto, titulado Ante una situación límite, en el que hacían un llamamiento en defensa de una televisión plural e independiente. La presentación de las firmas se produjo una semana después de que se hiciese pública la iniciativa tomada por los profesionales, a raíz de una reunión con la redacción central en Torrespaña el pasado 16 de septiembre, y después de dos años de "malas prácticas profesionales". Alejandro Caballero, presidente del Consejo de Informativos de la televisión pública, hizo un llamamiento para que la ciudadanía apoye esa iniciativa, invocando la pertenencia de la televisión pública como servicio de todos y no al servicio de los intereses partidistas.

El texto, presentado a los diputados, recogía algo que muchos espectadores saben y es que "tras dos años de malas prácticas profesionales -denunciadas de forma reiterada- los niveles de manipulación y censura han hundido la credibilidad de TVE y la acercan peligrosamente a los modelos de Telemadrid o Canal 9. La contratación de personal externo y su nombramiento para responsabilidades editoriales, cuando existe personal interno altamente cualificado, supone además de un agravio comparativo, un gasto injustificado" recordaron los profesionales independientes de la televisión pública.

Aunque desgraciadamente la manipulación televisiva no se ve únicamente en TVE, las cadenas privadas, al servicio del ideario conservador, manipulan y tergiversan las informaciones de manera escandalosa. Un caso a reseñar es el de La Sexta, cadena que se presenta como la más progresista de las televisiones generalistas, que en programas informativos o tertulias, como la dirigida por Antonio García Ferreras, Al Rojo Vivo, bajo el disfraz de la progresía se ataca a Podemos con saña, incluso mintiendo o ridiculizando sus propuestas. No menos beligerante contra la formación morada es otra de las estrellas de esa televisión, Ana Pastor, que de ser una adalid de la libertad de expresión cuando trabajaba en TVE, ha pasado a ser una mamporrera de la información al servicio de la derecha, no hubo más que ver las groseras entrevistas que hizo a Pablo Iglesias o Manuela Carmena. Igualmente el programa estrella de la noche del sábado, La Sextanoche, que cuenta con tertulianos como Eduardo Inda o Francisco Marhuenda, y da voz a economistas de derechas como Lacalle, o defensores del socialiberalismo más cutre como José Carlos Díaz -un ignorante que se permitió proclamar que al prestigioso economista Vicenç Navarro ‘no le conocía nadie’, cuando este colaboró en un documento económico de Podemos., lanzan constantemente mensajes subliminales en defensa del actual establishment económico.  

También los magacines matinales de A3 y T5, conducidos respectivamente por Susana Griso y Ana Rosa Quintana, se muestran constantemente beligerantemente agresivas contra personalidades como Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero o Manuela Carmena. Sobre esta última resultó patético la cobertura en contra de la alcaldesa de Madrid que dio A3 a la noticia de la supresión de subvención a la Escuela Taurina, dándole audiencia a toreros ágrafos, sin procurar el contrapunto de una sola voz de los contrarios a la salvajada patria por excelencia.

Y si la manipulación informativa resulta escandalosa en las televisiones generalistas y las públicas, el nivel de manipulación y falacias en las televisiones digitales alcanza niveles de escándalo, difíciles de digerir para un demócrata. Intereconomía, 13TV, El Mundo Televisión y otras de similar jaez, se dedican sistemáticamente a mentir sobre los partidos de izquierdas, a los que reprochan, ‘ser comunistas’ a cualesquiera formaciones que no sean de ideario de extrema derecha, con un lenguaje muy similar al del franquismo.

A esto hay que sumar que el PP siempre procura la concesión de canales de TDT a cadenas de ideología ultraconservadora. Hace unos días el diario.es, daba a conocer los manejos dictados por el Ministerio de Industria para la concesión de esas televisiones a través de un documento de uso interno en el que se daban directrices para sortear la legalidad con objeto de no conceder licencias de TDT a televisiones y radios comunitarias, como Tele K, donde tuvo un programa Pablo Iglesias, sobre las que proponía "eliminar esta categoría audiovisual" aunque se opongan "partidos de extrema izquierda”. El documento estaba firmado por Luis Belzuz de los Ríos,  mano derecha del ministro José Manuel Soria y director de Gabinete de Industria desde 2014 y estaba dirigido a un "Querido amigo" que recibió seis hojas de doctrina y estrategia política sobre qué hacer con el audiovisual en España, todo en función de intereses políticos del PP y condicionado a las necesidades de esa formación durante la etapa electoral.

Con una situación así, y las cadenas televisivas en manos de la derecha, la única manera de que los espectadores nos defendamos de la manipulación es hacerles daño donde más le duela: reduciendo la audiencia de manera que los anunciantes se sientan perjudicados. De ese modo, si se consigue que millones de personas apaguen el viernes durante dos horas las televisiones, sus anunciantes perderán millones de euros. Es posible que una sola vez no sea suficiente, mas dará que pensar a quienes manipulan descaradamente la información y se lo pensarán no por ética periodística, de la que carecen, sino por el daño económico que les puede hacer las pérdidas publicitarias.

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