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Una nueva izquierda se rearma en Europa.



Parecía que en este mundo globalizado y dominado por el poder del dinero todo estaba ‘atado y bien atado’ y que nunca se iba a producir una vuelta atrás a otros tipos de políticas más humanas e igualitarias, más a favor de los ciudadanos y en contra de los abusos de los especuladores.

El día que cayó el muro de Berlín, celebrado como un triunfo de la libertad, muchos fueron conscientes de que con la caída del muro caían igualmente los Estados del bienestar europeo porque los poderosos ya no tendrían nada que temer del descontento de los trabajadores, puesto que estos se habían quedado huérfanos del ‘coco’ del comunismo que había hecho que los capitalistas temieran tensar, demasiado, la cuerda de sus abusos y habían organizado una sociedad medianamente justa y con garantías de derechos para los trabajadores por sí acaso se sentían oprimidos y se veían tentados por el fantasma del temido comunismo.

Sin la cortapisa del miedo al comunismo y la tendencia de los socialistas europeos a adoptar unas políticas socialiberales que dejaron desubstanciada la socialdemocracia europea con personajes como Blair o González todo parecía inamovible… e irrecuperable.

La crisis, perpetrada intencionadamente por el poder económico para desarmar a la clase trabajadora convirtiéndola en clase esclava, tan oprimida como la de los primeros tiempos del siglo XIX, con la colaboración de líderes supuestamente socialdemócratas, aunque en realidad socialiberales domesticados, vendidos al poder financiero hasta el extremo de traicionar a sus pueblos, como hizo Zapatero con la reforma constitucional del art 135, al poner por delante de los derechos de los ciudadanos los intereses de los bancos alemanes, parecía asegurar al poder del dinero una larga vida de tranquilidad a la vez que a los pueblos europeos una larga existencia de pérdida de derechos y libertades.

Mas de pronto empiezan a soplar en Europa vientos de fronda que hace que los pueblos tengan esperanzas y el poder del dinero comience a temblar, haciendo que personajes tan siniestros como Juncker desaparezcan de la escena en un premeditado silencio de semanas.

Primero fue la victoria de Syriza en las elecciones griegas que, pese a toda la maldad de las instituciones europeas para con Grecia, no solo no ha desaparecido sino que está siendo el germen de movimientos más firmes de rechazo europeo a las políticas pensadas y ejecutadas por los dirigentes de la UE, no elegidos democráticamente. Así personalidades de izquierdas como el francés Jean-Luc Mélenchon, el italiano Stefano Fassina, los griegos Zoe Konstantopoulou y Yanis Varufakis y el alemán Oskar Lafontaine han formado una asociación, germen tal vez de un partido europeo de rechazo a  las políticas de austeridad, al tiempo que proponen la organización de una cumbre internacional “por un plan B en Europa”, abierta a los ciudadanos, organizaciones e intelectuales, conferencia podría tener lugar a partir de noviembre de 2015.

En España, y tras las elecciones municipales y autonómicas, el poder de la calle ha tomado el poder en las principales ciudades del país, como Madrid, Barcelona o Valencia, y el PSOE tiene que apoyarse, y por ello ceder a las propuestas políticas de Podemos, en comunidades donde no podría gobernar sin los votos de la formación morada. Y tal como van las cosas, es de esperar que, aunque las encuestas manipuladas den otros datos, que Podemos alcance un número de escaños suficiente, no solo para entrar en coalición con el PSOE, si no para obligar a ese partido, en caso de que no esté dispuesto a suicidarse apoyando al PP, a impulsar un giro a la izquierda que no experimenta desde hace muchos años.

La guinda al pastel del cambio ideológico en la socialdemocracia la puso, el pasado fin de semana, el británico Jeremy Corbyn al hacerse con el liderazgo del partido Laborista, enterrando así la ‘Tercera Vía’ inventada por ese corrupto derechizador que fue Tony Blair. Corbyn ha sacudido la escena política en Reino Unido, augurando una lucha política por el bienestar colectivo que podría resituar a la izquierda la posición del partido Laborista abandonada por sus predecesores.

“Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”. Con esta celebérrima frase comenzaban, en 1848, Karl Marx y Friedrich Engels el Manifiesto comunista. Hoy podría decirse que un nuevo fantasma recorre Europa, el fantasma de la izquierda cansada de los abusos del ultracapitalismo.

Amen.

Esquirla de actualidad.
La fotografía que ilustra esta esquirla es la del ser, no se sabe de qué especie, desde luego no humana, asesino de Rompesuelas, que abatió al desdichado animal, agotado,
dolorido y exánime con trampas, por lo que no ha recibido el ‘glorioso’ premio de manos de los organizadores de la salvajada, tan retrasados, ruines y zafios como todos los participantes en semejante atrocidad. Pese a los intentos de los animalistas, los ofrecimientos de artistas de celebrar un concierto de forma gratuita para que no se celebrase tal monstruosidad, la repulsa de cientos de miles de ciudadanos de todo el mundo, los ocho mil descerebrados moradores de Tordesillas perpetraron la salvajada, reivindicando, ante las cámaras -que luego intentaron destrozar agrediendo a periodistas porque están muy satisfechos de lo que hacen pero no quieren que se vea, y por algo será-, su derecho a ‘divertirse con un toro’. Decía el premio Nobel José Saramago que el que disfruta y se divierte con el sufrimiento de un animal no es un ser humano sino un monstruo. Está claro que los tordesillanos lo son. Unos monstruos zafios, eslabón perdido entre la cucaracha y el humano. Tendrían que cercar ese pueblo y fumigarlo, con todos sus moradores dentro.
 Visto y leído por ahí: 

Sobre la nueva Europa

La vergüenza de Tordesillas

Impagable entrevista a Manuela Carmena.

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