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La Diada, la independencia y unas precisiones históricas sobre Catalunya.



Sin duda los cerca de dos millones de ciudadanos catalanes que llenaron esta tarde las calles de Barcelona, ordenada, festiva y cívicamente, no son, ni mucho menos, votantes todos ellos de Mas o del Junts pel Sí. Entre esos dos millones de ciudadanos que marcharon con banderas independentistas por las calles de la capital catalana debe haberlos de casi todas las ideologías, excepto, obviamente, la extrema derecha del PP, un escaso número a tenor de los escaños que le conceden las encuestas. 
 
Y es que los catalanes, más allá de las manipulaciones de Artur Mas, que no se pueden negar, aunque no mayores que las manipulaciones del centralismo españolista del PP, quieren ser independientes. No es de extrañar, y no en vano en las redes sociales se pueden ver comentarios del tenor de ‘yo no soy catalán y también querría no ser español de la España de Raxoi’ o frases similares. La realidad es que nadie como la gente del PP ha hecho tantos independentistas catalanes en los últimos años. Si Aznar consiguió que ERC subiera como aquella amenaza del fermento de los comics del Capitán Márvel, el gobierno de Raxoi ha puesto las bases de una independencia que los catalanes añoran como hace años que no lo hacían desde 1714. 

Los catalanes quieren la libertad de una República catalana, a la que nos apuntaríamos con gusto muchos no monárquicos de otros puntos de la geografía de esta sufrida Iberia. Catalunya fue, desde siempre, algo distinto a la caspa castellana, por mucho que los nacionalistas carpetovetónicos se empeñen en jurar que es España. No lo fue durante el medioevo, no lo fue en la edad moderna y no lo es ahora. La idiosincrasia del catalán es diferente a la del castellano, tan distinta como pueda serla la de un británico y un portugués, con la diferencia de que en el último caso nadie les impone que vivan juntos, que tengan las mismas costumbres, hábitos o leyes. 

Las tropas mediáticas más casposas, 13TV o similares, llevan mucho tiempo haciendo labor de zapa en las febles e ignorantes mentes de sus espectadores que, incluso a veces con formación académica, se empeñan en proclamar falacias históricas y lingüistas que hacen temblar de estupor a historiadores y académicos tan poco sospechosos como Dámaso Alonso, que señaló que catalán y valenciano son la misma lengua, por mucho que unos cuantos ágrafos de ultraderecha proclamen lo contrario, incluso que el valenciano lo hablaban ya los íberos. 

Otra de las majaderías históricas que proclaman los seguidores de la caspa mediática con fervor es que Catalunya no existió nunca como nación, ignorando que el Reino de Aragón era la nación catalana que, entre otras gestas, invadió las tierras valencianas ocupadas por la taifa de Valencia en 1238, capitaneada por Jaume I, llamado el Conqueridor precisamente por esa gesta que hizo que los Països Catalans se extendieran desde Perpinyan a Guardamar y desde Olocau del Rei a Sicilia. 

La nación catalana existió hasta que ese rey memo que murió demente, Felipe V, preso de una enfermedad que le había aquejado toda su vida y que le hizo dejar el gobierno de la nación en manos ajenas, desde su abuelo, el rey francés Luis XIV, a su mujer, Isabel de Farnesio, acabase con las libertades del pueblo catalán con su ignominioso Decreto de Nueva Planta que daría al traste con las libertades y fueros de los Països Catalans. 

Aquellos que recurren al mediocre argumento de que Catalunya no existió nunca como nación, ignorando la existencia de los Països Catalans, conocidos también como Reino de Aragón resultan tan ágrafos como quienes argumentan que los Reyes Católicos –caóticos para muchos detractores de ambos monarcas- consiguieron la unidad de esa patria con olor a rancio, a velón de sacristía y sangre, que ellos llaman España, porque nunca hubo tal unión si no en las mentes de los menos documentados plumillas o políticos que, por llevar la razón a su terreno, son capaces de cargarse la historiografía y la mucha documentación existente sobre los actos en los dos reinos separados pese al matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. 

Aclarado ya que el Reino de Aragón, o lo que es lo mismo, los Països Catalans no tuvieron nada que ver con el reino de Castilla durante la vida de Isabel y Fernando, y que, sus sucesores, a pesar de ostentar ambas coronas, siempre respetaron los fueros y la identidad del Reino de Aragón, cabe afirmar que el Decreto de Nueva Planta, impuesto tras la Guerra de Sucesión por Felipe V, fue el que acabó con las libertades de los catalanes y que es por ello por lo que muchos sienten que Catalunya es un país ocupado por los invasores castellanos o centralistas. 

No cabe duda que el PP no hace nada por evitarlo, teniendo en cuenta que el Ministro de Defensa habló hace unos días de enviar los tanques a esas tierras. Esta bloguera no es catalana, y su primer recuerdo de Catalunya se remonta a las tierras del interior de Tarragona, a una casamata perdida en una carretera que llevaba a Barcelona desde Calatayud, en la que leyó, allá por los últimos años sesenta de su niñez, la pintada “Por Dios y por España habla el idioma del Imperio”. Aquella pintada hecha con alquitrán sobre una desvencijada pared hizo de esa niña madrileña una simpatizante incondicional de las aspiraciones catalanas. ¿Qué no habrán hecho los detractores del catalán y de las aspiraciones independentistas las palabras de tanto facha centralista?

Es para entenderlos.

Comentarios

  1. Seamos conscientes de la realidad tozuda de unos y otros. Y pienso (es mi opinión) que los tozudos de uno y otro lado quieren ocultar el latrocinio que han hecho, tanto unos como otros.
    Creo que el 27-S son unas elecciones autonómicas que quiere Mas que sean independentistas para seguir haciendo lo que han hecho: robar.
    Luisa ya sabes lo que pienso de la libertad esa palabra que se llena en las bocas de los que quieren coartarla y lo consiguen a costa de los débiles y pobres.
    Estoy muy cansado de tanto ladrón.
    Por favor mira mi correo electrónico que te acabo de enviar. Es urgente. Gracias

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    Respuestas
    1. Estoy totalmente de acuerdo en que tanto Mas como Raxoi utiizan a los catalanes para tapar sus miserias y sus latrocinios. Pero también creo que existe una realidad histórica que hace que muchos catalanes no quieran ser españoles...por otra parte, si pienso en el Toro de la Vega, en tanto cruel festejo que se celebra en esta Ejpaña beata y mariana casi que entiendo que no lo quieran ser, yo tampoco.

      Acabo de responder a tu correo. Un besazo.

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