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Una desvergüenza de “proporciones bíblicas”.





El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, maestro de desmesuras y muñidor de cortinas de humo gibraltareñas, se descolgó con unas declaraciones tremebundas, asegurando que si tras los próximos comicios, para los que aún no hay fecha, pactan Podemos y PSOE se producirá una “catástrofe de proporciones bíblicas”. 

 
La primera duda que se plantea es de tipo semántico. ¿Se referiría a las proporciones bíblicas del tomo de ficción paleocristiano de miles de páginas, tal vez a las aberrantes catástrofes con las que el dios Jehová castigaba a sus enemigos o, lo que es lo mismo, los creadores de la obrita describían y aconsejaban para eliminar a los enemigos del pueblo elegido? La segunda sería, ¿pero catástrofe de proporciones bíblicas para quién o quiénes? ¿Para los integrantes de las incontables tramas de corrupción que facilitaron la financiación de su partido durante años? ¿Para los millonarios que defraudan impuestos, a los que después amnistía el PP? ¿Para los empresarios que se vienen lucrando desvergonzadamente gracias a una Reforma Laboral que dejó al proletariado con salarios de hambre y, lo que es bastante peor, sin derecho alguno? ¿Para las empresas sanitarias que estuvo privatizando el popularísimo partido desde que llegó a la Moncloa hasta despojar a los ciudadanos de un derecho inalienable? ¿Para los fondos buitre para los que trabaja el hijo de Aznar y Botella comprando viviendas protegidas cuyos inquilinos son desahuciados a continuación? ¿Para la secta católica y empresarios privados que verán reducidas sus posibilidades de enriquecerse con una enseñanza otrora pública? 


Podría hacérsele al señor García infinidad de preguntas acerca de sobre quién recaería la catástrofe de proporciones bíblicas que augura, caso de que el PP pierda el poder. Porque, desde luego, no sería ninguna catástrofe para los millones de trabajadores parados, para los que malviven de pensiones de hambre o viven en la miseria a pesar de trabajar diez horas, porque la reforma laboral del Gobierno, del que forma parte él mismo, facilita una explotación laboral que nos ha regresado el país al del siglo XIX. Desde luego, no sería ninguna catástrofe para los cerca de trece millones de ciudadanos que hemos caído en la más absoluta de las miserias por los recortes de derechos y de prestaciones. 


¿O tal vez la catástrofe de proporciones bíblicas lo fuera de verdad para el protegido del peor ministro del Interior de la historia de esta pseudodemocracia, Fernández Díaz, es decir, para Rodrigo Rato, del que se sabe que quintuplicó su fortuna siendo presidente de Bankia, esa entidad causante del rescate de la UE que hizo que la deuda pública supere a día de hoy los mil billones de euros? En ese caso, el señor García bien podría, o mejor, debiera haber hablado de una desvergüenza de proporciones bíblicas, la del expresidente del Gobierno de Aznar, exgerente del FMI, expresidente de Bankia, Rodrigo Rato que, entre otros manejos presuntamente ilegales, se hizo con la nada despreciable cantidad de 834.000 euros de una mordida a dos empresas de publicidad que elaboraban indecentes anuncios para la misma entidad que él presidía.  


Sin duda, si Podemos gobierna, con PSOE o sin PSOE, y esto último sería lo deseable, la catástrofe se producirá para quienes fabricaron una crisis que no fue tal sino literalmente una estafa, esta sí, de proporciones infernales. No lo sería, en cambio, para un pueblo que así recuperaría su libertad, su dignidad y sus derechos. 


Trabajemos para ello, conscientes de que el PP y sus catástrofes “de proporciones bíblicas” son las que generan esta situación insufrible de latrocinio de bienes de todo tipo -materiales o no y que nos pertenecen- “de proporciones bíblicas”, tal como dijo el señor García. El que pergeñaron y perpetraron las gentes de su partido.





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