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La sociedad me condenó a muerte y he cumplido la sentencia.

Espero que me dé tiempo a terminar este breve posteo antes de dormirme para siempre. Ni Jaimito ha sido capaz esta vez de hacerme sobrevivir. Se acabó.

Solo pido que contéis mi historia. Que hagaís saber que una peridista parada, desesperada y abandonada por la Administración se cansó de luchar, de romperse los cuernos contra la indifencia, de humillarse para nada, de suplicar ayudas o derechos.

No me he matado por no querer vivir sino porque no se me dejaba vivir.

Contarlo. Por favor.

Comentarios

  1. No puedo creer lo que estoy leyendo.
    Dime que no es posible, por favor

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  2. Dinos que no has hecho algo irreparable.

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    Respuestas
    1. Alguien llamó a una ambulancia, no sé quién fue... aquí sigo, xodida y medicada, dormida con la medicación y aguantando la mirada de reproche de mi perro, recibiendo ayuda y calor de personas maravillosas, y algún que otro comentario de gente de derechas que para hacer propaganda política me dice que la culpa de lo que me sucede es no haber pagado autónomos. Menos mal que esos son los menos, y los más son la gente maravillosa.

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