Ir al contenido principal

Aconteceres






Posiblemente este sea mi último posteo en mucho tiempo porque si el día 31 no pago una elevada cuenta de teléfono, a consecuencia de una llamada a un inútil de Mafre que no supo atenderme para que vinieran a abrir mi puerta cuando me dejé las llaves dentro, me lo cortarán. Y si lo hacen me veré obligada a pagar el enganche que asciende a treinta y tantos euros. O sea, que me despido, consciente de que no podré hacer frente a esa factura.

Impotencia ante la injusticia y la maldad

Llevo media hora buscando un titular para un posteo en el que sé qué decir, pero no como titularlo. Y es que se amalgama la indignación que produce el estado de injusticia, de soberbia, de maldad de los poderosos que han emprendido un verdadero genocidio de los débiles en este país y en toda Europa.

Las escandalosas y estremecedoras noticias que llegan a diario de la muerte de cientos de personas que intentan llegar a la rica Europa -rodeada de vallas y alambre de espinos- huyendo de las guerras que provocó un mundo desigual e intolerante, trufado de ambiciones por el petróleo y el fanatismo religioso, paralizan hasta la rabia y la impotencia. Los rostros de los niños llorando espantados, percibiendo la angustia y la desesperación de sus padres conmueve y desespera en la misma medida que indigna la brutal reacción de los países europeos, que tratan a esas personas que huyen de las bombas y las armas biológicas como si se tratase de una plaga de insectos destructores. Ochenta y seis personas, al menos cuatro niños, murieron asfixiados en un camión que los llevaba, en condiciones infrahumanas e ilegalmente hacia Alemania, en un acto de tráfico de seres humanos propiciado por la cerrilidad de los Estados que cierran sus fronteras.

Mientras las fábricas de armas, cuyos accionistas se enriquecen con la desolación de los pueblos, a la vez ejercen un poder omnímodo en la economía y la política. Un claro ejemplo es el Ministro de Defensa español, directivo de una fábrica de armas antes de acceder a un ministerio que es cliente de esa fábrica que recibe encargos millonarios de unos PGE que recortan derechos de los ciudadanos. Todo forma parte de lo mismo. Es la guerra del capitalismo a los ciudadanos. En España, en Grecia, en una Europa de países de primera y segunda. Las de los que imponen sus políticas al servicio de los especuladores y banqueros, como Alemania, o los que sufren la rapiña de los primeros, como los del sur, cuyo primer paradigma es Grecia. Pero vendrán otros, no hay que engañarse. España está sufriendo los mismos ataques que Grecia, a manos de su propio Gobierno, aliado de los especuladores y los corruptos donde, a los recortes impuestos por Alemania, hay que sumar los acarreados por unos gobernantes corruptos enriquecidos con el latrocinio de las arcas públicas.  

En este país, en el que los dirigentes del PP alardean de haber saneado la economía, la suya y la de los poderosos, porque el pueblo sigue pasando hambre, muere gente por falta de medicación, como denunciaban hoy mismo los familiares de un paciente de cáncer al que la administración negó un específico recetado por sus médicos y que el Ministerio de Sanidad del Gobierno de Raxoi rechazó. En Catalunya, donde hoy mismo la Fiscalía anticorrupción ha ordenado el registro de la sede de una fundación y la sede de Convergencia Democrática, la formación de Artur Mas, los enfermos son dados de alta sin estar curados, o sufren brutales recortes sanitarios que van desde la falta de aire acondicionado a la carencia de material en los quirófanos. Problema que no se da solo en Catalunya, sino en otras comunidades o nacionalidades, gobernadas por una derecha que cierra los ojos a los problemas de la gente y se pavonea de los beneficios de los bancos o de la creación de puestos de trabajo precarios que provocan la inseguridad y la pobreza de los trabajadores.

Así, el vicesecretario de comunicación del PP, Pablo Casado, defiende el recorte de prestaciones para desempleados prevista en los presupuestos para 2016 con el argumento de que "hay más gente trabajando". Aunque en estos momentos, y según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre de 2015, hay un total de 3.700.000 personas que no perciben ningún tipo de ayuda económica por parte de los servicios sociales. Pero Casado no se inmuta, tiene la desfachatez de afirmar que en el PP "no sabemos exactamente si hay alguna persona que no puede acceder" a dichos servicios. No es que no lo sepan, es que les importa un carallo, que diría un galego.

En la otrora Europa del Estado del Bienestar, la que existió antes de la caída del Muro de Berlín, la gente muere huyendo de las guerras de África o de Oriente Medio, y mueren sus ciudadanos, en Grecia, en España porque se han recortado derechos, salud, prestaciones… y donde los jóvenes ven arrasado su futuro en un país, el nuestro, en el que un Gobierno de ultraderecha solo quiere que estudien los hijos de los privilegiados. Desde que Raxoi llegó a Moncloa abandonaron la universidad cerca de 80.000 jóvenes. No es de extrañar en un país en el que la cuantía de las becas bajó un 27% desde que gobierna el PP, que recorta en prestaciones, sanidad o educación, pero que no restringe gastos a la hora de hacer pedidos de armas inútiles o de regalar dinero a la secta católica.  

Aunque solo sea leyendo los titulares de la prensa no oficial, esa que cuenta de verdad lo que pasa en nuestro mundo y nuestro país no se sabe si dan ganas de bajarse del tren de la vida o liarse a hostias con los poderosos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

26J: ¿Pucherazo o estupidez del pueblo?

Susana Díaz: El enemigo en casa

Crónica en negro del País Valencià: ¿Carlos Fabra implicado en asuntos mucho peores que la corrupción?

Quienes gustan de la historia, saben que muchos acontecimientos nunca explicados por los coetáneos de hechos ominosos, acaban apareciendo claros como el cristal con el transcurrir de años, o de los siglos. Acontecimientos políticos, guerras sin sentido que respondían a intereses económicos ocultos o, incluso, a pasiones de índole sexual, se desvelaron con el paso del tiempo aunque, para quienes fueron testigos directos hubieran constituido secretos insondables.
Una publicación catalana, El Triangle, sacaba a la luz en días en pasados un artículo sobre el crimen de las niñas de Alcàsser en el que, según recoge un amplio reportaje en su edición de papel, la confesión de un arrepentido podría implicar al todopoderoso y corrupto Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón durante largos años, en una red de pornografía infantil que llevaba a cabo, igualmente, un amplio abanico de actividades ilícitas: importación y venta de cocaína procedente de Panamá, tráfico de armas, trapic…