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Las miserias de la izquierda, la caverna mediática y la web de Carmona.



“No entiendo por qué la izquierda ha de tener complejos, por eso pierde las elecciones al segundo mandato…”

Ana se retira de la frente, con gesto de cansancio, un mechón de su canoso cabello. Está cansada de luchar, se ha dejado la vida a girones luchando por la dignidad, por los derechos de todos, por la libertad de expresión. Y ve, con desánimo y frustración, que nada cambia, que cuando gobierna, “es un decir”, lamenta, la izquierda, “le entra miedo, tienen complejos, y no son capaces de reaccionar como debieran”. 

Lo vivió cuando tras las elecciones del 82 sus sueños de libertad, de igualdad de derechos, de un país nuevo y democrático se fueron desinflando a golpe de represión en los procesos de desindustrialización perpetrados por González, o las represalias contra quienes criticaban al presidente, como sucedió con Javier Krahe. O con los amiguismos intolerables, los mismos de los años del franquismo o de la falsa transición, “los mismos collares con distintos perros” lamenta. 

La prensa subvencionada, esa que critica la página de Carmena, o del Ayuntamiento de Madrid, y que la prensa cavernaria…

Intentos literarios para ocultar el cabreo y la desilusión. No es honesto escribir en clave y disfrazar de literatura las miserias de una izquierda transitada por inútiles o miserables, por cobardes o dejados, o simplemente, que solo se dicen ‘de izquierdas’ si serlo. En el pueblo en el que habito, Torrevieja, hubo cambio de corporación. Mas, sin embargo, los ediles reproducen las mismas formas del PP, despreciativas con la gente, convencidos de que ellos –políticos y futuros asesores- están por encima de la gente que tiene problemas. 

Carecen de empatía y solidaridad. Tratan a las personas, a mí particularmente, con la misma arrogancia y falta de respeto humano que tenía el PP.  Si necesitas de los Servicios Sociales imponen las mismas formas que sus antecesores, has de someterme a las normas impuestas por funcionarios sin alma y sin consideración, acudir a suplicar a las ocho de la mañana que te atiendan, si les apetece, aunque vivas a kilómetros porque si necesitas de Ayudas Sociales eres un paria al que hay que maltratar y humillar, imponiéndole situaciones draconianas. 

Desconsiderados y arrogantes, las promesas de solución de los problemas de la época preelectoral se convierten en indiferencia y desprecio. Ya no necesitan simpatías. Ni votos. Ya tienen el poder y lo demás es anecdótico. 

Y, en caso de brindar una supuesta ayuda profesional, lo hacen cediendo al miedo a la derecha, “puedes escribir reportajes o entrevistas, pero nada de política porque levantarías ampollas” dijeron a la hora de ofrecerme, condescendientes, una colaboración en un medio municipal que no tiene razón de ser, que le cuesta cerca de ciento cincuenta mil euros a las arcas públicas, porque el responsable del área no tiene la valentía suficiente para cerrar un medio inútil, una sangría para el erario local, porque le tiene miedo a la derecha, los complejos de la izquierda que, cuando gobierna, en lugar de imponerse, como hace la derecha cuando tiene poder, anda cogiéndosela con papel de fumar por temor a ‘enfadar’ a los fascistas que, durante veintitantos años, impusieron su criterio, sus modos y sus manejos. “Escribe como Dios, pero que haga solo reportajes blancos, para no molestar a la derecha”… Qué asco, por dioh, qué asco. Censura de la supuesta izquierda, miedo a la libertad… vomitivo. 

Los ediles de mi pueblo, Torrevieja, no quieren complicarse la vida ni mostrarse beligerantes. No sea que les suceda como a los de tantos pueblos en los que la determinación de los alcaldes de acabar con la tortura y la brutalidad de los mal llamados festejos taurinos, les están costando amenazas de muerte de los defensores de la tortura animal. Esa que la derecha justifica en nombre de la tradición y dice, con toda desfachatez, que los contrarios a la brutalidad, el dolor y la sangre de animales indefensos, no lo hacen por respeto a la dignidad de los animales y los humanos, sino por defender posturas nacionalistas separatistas, así lo afirmaba, hace unos días, ese fasciosocialista ex alcalde de A Coruña, Francisco Vázquez. Más asco.

A los pusilánimes ediles de mi pueblo, Torrevieja, arrogantes con los débiles y cobardes con los que creen poderosos, porque a pesar de haberlos sacado del Gobierno local los siguen teniendo miedo, no les pasará lo que sucede en el Ayuntamiento de Madrid, donde hasta los supuestos apoyos del PSOE han dado la espalda a Carmena y su equipo de Gobierno por una Web destinada a desmentir falacias de la derecha, porque considera que vulnera la libertad de expresión al pretender colocar en su sitio a medios y profesionales falaces que, al servicio de los intereses de la derecha, mienten y manipulan, sin respeto a la dignidad profesional y la verdad, para servir los espurios intereses de los hijos del franquismo. 

En la UE existe una página similar, pero el Ayuntamiento de Madrid parece no tener derecho a hacer constar que cualquier supuesto periodista mintió o que un medio manipuló. El PSOE colabora con la derecha, manipuladora, tramposa y falaz, para impedir algo tan democrático como el derecho de rectificación y réplica, que le niegan al Ayuntamiento de Madrid, solo porque no es del PP ni del PSOE, 

Y mientras tanto, en el pueblo en el que habito, Torrevieja, los ediles actúan con la misma prepotencia que el PP con las personas con dificultades, negando ayudas y derechos, limitando la libertad de expresión y cogiéndosela con papel de fumar con los que creen poderosos. 

Y a mí me desahuciarán porque me niegan ayudas y compresión quienes presumen de progresistas y defensores de los derechos sociales y la dignidad humana, de boquilla, aunque reproducen, en su comportamiento vital, los mismos malos hábitos de quienes han substituído.  



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