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Verano de crueldades y brutalidad contra los animales en la España de los tauricidios y el sadismo.



Más de sesenta y seis mil animales serán masacrados este verano en nuestro país, en festejos, los llaman, en honor de santos o vírgenes, en las mal llamadas ‘fiestas’ patronales de pueblos y ciudades. Al tiempo, dueños de perros y gatos, que debieran ser quienes los protegiesen, los abandonan a un ritmo de casi cuatrocientos cincuenta al día, 160.000 al año, según cálculos del Partido Animalista, Pacma. A la vez, según las estadísticas de ONG’s de protección de galgos y otros perros de caza, cifran en 50.000 los perros de esa raza que son asesinados, torturados o abandonados, por los cazadores. El asunto es tan escandaloso que ha sido analizado en Europa en más de una ocasión. 

El respeto por los animales en nuestro país supone una auténtica vergüenza para una mayoría que rechaza una crueldad de la que algunos sectores siguen haciendo bandera, defendiéndola como una seña de identidad de las esencias patrias. Así, hoy mismo, el diario La Razón , publicaba una noticia en la sección de tauricidios titulada “Desprecio de Podemos a la Fiesta Nacional”, para aclarar en la entradilla que “Manuela Carmena y su equipo dejaron ayer vacío el palco del Ayuntamiento de Madrid en la plaza de Las Ventas”, naturalmente con el fin de censurar la actitud de la nueva regidora, a la que critica acerbamente por no solo no acudir a la barbarie donde se asesinaron varios indefensos cachorritos de toro, si no porque no solo no acudió, si no que no envío representante alguno. 

Y es que la ausencia de amor por los animales, de festejos en honor a santos que se centran en torturarlos, desde toros y cachorritos de esta especie -que los tauricidas llaman, con indiferencia, vaquillas o becerros-, a roedores, pasando por patos, cabras, o cualquier ser vivo cuya tortura es para los cafres motivo de juerga y fiesta, el maltrato animal. Pareciera no un delito, sino una tradición a conservar para algunos sectores, de mentes enfermas. 

Esos defensores de la crueldad, defensores de siniestras tradiciones y casi siempre beatos, debieran prestar un poco de atención a los llamamientos del Papa Francisco que, desde su encíclica ‘Laudato si’, hace un llamamiento contra el calentamiento global y en pro de la naturaleza y que, a través de su página de Twitter, censura el maltrato animal. Más para eso no profesan la fe que intentan imponer y defienden en otras ocasiones. Francisco de Asís, el modelo y patronímico del actual pontífice siempre fue, para los depredadores sádicos aunque católicos, ‘un loco’. El Papa Pío V dictó una bula a perpetuidad contra los espectáculos taurinos en el siglo XVI, desde entonces ni siquiera los promotores del nacionalcatolicismo la acataron. Y es que en este país de crueldades, el salvajismo de la tortura animal puede con las creencias de los más beatos, que siguen más los dictados del judeocristianismo, que considera que los animales son meros objetos para disponer de ellos como se quiera, porque para eso fueron creados por el cruel Jehová, que por los preceptos religiosos. 

No es de extrañar por ello que en la sádica sociedad impregnada por la barbarie contra los animales durante siglos, se den casos tan espeluznantes como los que se conocen a través de las redes sociales, porque la prensa ‘oficial’ suele obviar la información sobre semejantes atrocidades, en tanto dedica páginas a promocionar los sádicos espectáculos tauricidas que, entre otras cosas, son promovidos por mafias que disponen de ingentes cantidades de dinero, casi siempre público. 

A través de las redes sociales puede uno enterarse de atrocidades cometidas por no se sabe qué clase de sádicos, sin duda enfermos mentales, a los que se debieran aplicar duras sanciones pero que, o se irán de rositas, o permanecerán impunes porque no caerá la ley con la contundencia que lo hace contra quienes manifiestan sus opiniones pacíficamente, en esta España de los desafueros y la injusticia. 

En una ciudad española unos ‘niños’, monstruos sádicos sin educación ni sensibilidad, sin duda hijos de descerebrados irresponsables, asesinaron a varios gatitos de apenas dos meses utilizándolos como ‘balón de fútbol’, dos murieron en el momento, y una tercera, Brocken, fue rescatada in extremis y llevada a un veterinario que intentó salvarla, pero cuyos esfuerzos se vieron frustrados a pesar de la cirugía. 

Pocos días después, en Cartagena –Murcia- unos cachorros de cruce de podenco y galgo, fueron rescatados de una balsa de alquitrán al que habían sido arrojados por a saber qué malnacido o malnacidos a los que busca el Seprona. Uno de ellos murió a consecuencia de esa barbarie, los otros dos sobrevivieron tras infinitos lavados. Lo triste será que, de encontrarlos, un juez dictaminará posiblemente que no constituyó un delito, del mismo modo que lo hizo el magistrado que consideró que arrojar a un perro a un pozo de trece metros de profundidad, para que muriese por el golpe o de sed o hambre, ‘no era maltrato animal’. 

Cazadores, maltratatadores de animales, tauricidas, gamberros de toda laya, campan por sus respetos por esta Españistán atrasada y cruel, en la que los animales siguen considerándose objetos, y cuyas leyes contra el maltrato son laxas, o inexistentes, porque los legisladores, antes que luchar contra esa lacra, protegen la brutalidad y el sadismo en beneficio de colectivos mafiosos, como los tauricidas o los cazadores, que han hecho de la brutalidad y el sadismo una fuente de ingresos, en contra de la dignidad, el respeto por los animales y la salud mental de los españolitos. 

Visto y leído por ahí:

Documental sobre las atrocidades cometidas con los galgos

La brutalidad que escandaliza a Europa

Una bula a la que los muy creyentes miembros de este gobierno no hacen caso

Crónica de una crueldad. Las dolidas palabra de un hermoso ser humano.

Firmas contra la crueldad




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