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Los veranos ya no son lo que eran: Olivas, la corrupción y la Ley Mordaza.



Hace años, cuando llegaba el verano, en las redacciones de los medios de comunicación los periodistas tenían que exprimirse las meninges buscando alguna noticia que interesase a los lectores porque el caudal informativo se reducía a mínimos y era preciso inventar, o prestar atención, a las más extravagantes noticias para mantener el interés de lectores o espectadores. Así nació lo que dio en llamarse ‘serpiente de verano’, noticias sin fundamento que los informadores explotaban hasta el aburrimiento con tal de llenar páginas o minutos televisivos.
 
Ya no sucede lo mismo en el presente. Con la crisis no solo se redujo el número de personas que pueden ir de veraneo, porque la tasa de pobreza en nuestro país es ya tan insoportable que hasta la ultraderechista FAES, presidida por Aznar y think-tank del PP así lo denuncia, sino que la información, nacional e internacional, mantiene a la población en un permanente estado de atención para estar informado sobre si el Euro salta por los aires a consecuencia de la crisis griega o por conocer el último, hasta ese día, caso de corrupción que pone en evidencia que el país fue robado por una serie de delincuentes muy por encima de sus posibilidades. 

El último caso, hasta el presente, porque nunca se sabe cuál será el siguiente, de escandalosa corrupción ha sido el del expresidente de la Generalitat valenciana, de julio de 2002 a julio de 2003, José Luis Olivas. Ese nada ‘Molt Honorable’, como se titula a los President del Consell valencia, fue detenido ayer por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, dentro de la operación  Coral, dirigida por el Juzgado Central de Instrucción número 3 de la Audiencia Nacional y de la Fiscalía Anticorrupción, que investigan delitos de malversación, blanqueo de capitales, y falsedad documental que dieron lugar a la pérdida de más de quinientos millones de euros a Bancaja y el Banco de Valencia, dos entidades rescatadas, causantes, entre otras entidades financiaras contraladas por políticos corruptos, de una crisis que pagan los ciudadanos. 

José Luis Olivas, destacado dirigente del PP, fue  una de las personas que más poder político y financiero copó en los últimos años en Valencia -sustituyó a Eduardo Zaplana en la presidencia de la Generalitat y después presidente de Bancaja y del Banco de Valencia-, como muchos de los dirigentes del PP en el País Valenciá, consideró la región como su predio, disponiendo del dinero público para su lucro, contribuyendo a la ruina de las arcas públicas, en la actualidad en estado de caquexia, tras lustros de latrocinio de un partido político, el PP, que se constituyó como asociación de malhechores para saquear las instituciones. 

La investigación de la UCO atribuye a Olivas, y otros banqueros detenidos ayer, el haber otorgado préstamos a empresarios amigos por importe de 500 millones, pese a que estos solo exhibieron como garantía avales que sumaban la mitad de ese dinero. Según las pesquisas, concedieron los créditos saltándose el procedimiento para la concesión de créditos. Y no solo eso: una vez que los bancos detectaron que los prestatarios incumplían los plazos y no iban a devolver el dinero, en lugar de activar el procedimiento y ejecutar los avales, decidieron entrar a formar parte del accionariado de las empresas deudoras. Y en una huida hacia adelante, tales empresas, ya con los bancos como accionistas, realizaron inversiones inmobiliarias en el Caribe mexicano de dudosa solvencia. De esas operaciones caribeñas salieron los 140 millones que luego, a través de un conglomerado de firmas, desviaron a paraísos fiscales de Andorra y Suiza. 

Las inversiones en el Caribe se hicieron a través de la sociedad Grand Coral. Para esas inversiones los detenidos crearon sociedades interpuestas que incrementaron sustancialmente el precio de las operaciones, con el fin, supuestamente, de quedarse con la diferencia entre el coste real y lo finalmente abonado por las entidades. De esas plusvalías salieron los 140 millones.  En estas operaciones fraudulentas intervinieron, en connivencia con empresarios, el propio Olivas y los empresarios detenidos, en Madrid, Juan Ferry y Vicente Baldo. La operación Coral de la Guardia Civil, que incluyó siete registros, seis de ellos en domicilios de los implicados, también supuso el arresto de Domingo Parra (consejero delegado del Banco de Valencia), de José Cortina (ex director general adjunto de Bancaja) y de Aurelio Izquierdo (ex director general de Bancaja y expresidente de Banco de Valencia).

Que algo fraudulento había en esas operaciones ya se denunciaba en este blog en octubre del año pasado:  (http://periodistaparada.blogspot.com.es/2014/10/pp-veinte-anos-robando-y-riendose-de.html) en el que se relataba: Así, Bancaja -presidida en su día por quien fuese la más alta autoridad de la Generalitat Valenciana, José Luis Olivas-, es protagonista de la concesión de créditos que luego no cobró a personajes del PPCV, como Vicente Cotino y otros amigos del sobrino del dimitido y ominoso President de las Corts, Juan Cotino. A esa gente Bancaja concedió créditos por valor de cerca de setecientos mil millones de euros para llevar a cabo proyectos inmobiliarios en el extranjero. Irrealizables, porque los gobiernos de los países donde pretendían hacer negocios se lo impidieron. Un circuito automovilístico en Hungría o un complejo hotelero en una zona protegida de México, constituyeron el sueño de quienes, con el dinero de todos, soñaban con imposibles proyectos, que resultaron gratis para ellos y tremendamente onerosos a los valencianos.”. Incluso mucho antes, en agosto del 2011, ya se relataba, en otro artículo en este mismo blog, y según denuncias de asociaciones ecologistas, una operación de dudosa legalidad medioambiental promovida en México por la CAM, y que parece aún no ha sido investigada, aunque quizá, constituya en el futuro la constatación de otro caso más de corrupción (http://periodistaparada.blogspot.com.es/2011/08/la-cam-operaciones-urbanisticas-muy-del.html )

El estado de podredumbre que se sufrió en el País Valencià concluyó el pasado domingo con la toma de posesión del socialista Ximo Puig, que preside un Govern conformado por PSPV y Compromís y apoyado por Podemos. Cuando levanten las alfombras sin duda van a encontrarse con un lodazal de inmundicias inconmensurable.

Afortunadamente, el pueblo valenciano se libró de los corruptos pese a la manipulación mediática y la opacidad sobre la corrupción que es paradigmática en el partido que aún sigue gobernando a nivel central, el PP, cuya política es la de perseguir a los ciudadanos honestos e intentar ocultar la corrupción, o librarse de ella con jueces amigos. Para ello ha elaborado una Ley Mordaza denunciada, nacional en internacionalmente, como una vuelta a la dictadura, que, si un milagro no lo remedia entrará en vigor a las doce de la noche de hoy… y estará vigente hasta que el PP salga de La Moncloa tras las próximas elecciones generales. 


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