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Tiempo de campaña electoral: Juego sucio, amenazas y el miedo de la izquierda.




La derecha, incapaz de asumir el engranaje democrático porque en sus genes está el rechazo a las reglas del juego, no está avezada en afrontar las campañas sin el uso del juego sucio o de amenazas. Así, a una persona de impecable trayectoria como Manuela Carmena, a la que se ve ya como una regeneradora del Ayuntamiento madrileño, la derecha está intentado desprestigiarla y mancharla en la medida que le sea posible. 
 
Empezó la condesa consorte, Esperanza Aguirre, diciendo que no era jueza porque había accedido a los tribunales por el sistema de turno. No perdió la ocasión en recordar que había sido miembro del despacho de abogados laboralistas de Atocha, porque entre en sus electores es posible que haya muchos que consideraron a estos ‘peligrosos comunistas’, cuando Carmena demostró que había ganado unas oposiciones, la lideresa tuvo que dar marcha atrás relativamente, porque nunca envió la carta que dijo que pondría en circulación y se limitó a unas declaraciones ante unas cuantas alcachofas mediáticas. 

Como esa difamación no le resultó rentable porque lo único que consiguió, fue poner en evidencia la mala voluntad o la desinformación de Aguirre, que se remitió a una malintencionada noticia de un viejo ejemplar del cavernario ABC, se lanzó a acusar en La Razón a Manuela Carmena de un delito de alzamiento de bienes por unos problemas económicos de su exmarido. En el subtitular de la noticia del diario dirigido por el insufrible Marhuenda señalaba que unos exempleados “denuncian que Carmena “encubrió”-el entrecomillado es de la noticia- a su marido para que se declarara insolvente y no les pagase. A partir de ahí, La Razón, usando el testimonio de unos extrabajadores que a saber quién les financió culpaban a la candidata de Ahora Madrid de una serie de delitos entre los que se encontraba el alzamiento de bienes y la manipulación de los tribunales en su condición de jueza. Toda una serie de retorcidas acusaciones a las que Carmena puso fin con una querella que sin duda silenciará a los bocazas. Aunque la caverna sigue difamando. 

El episodio forma parte del juego sucio de la derecha que tiene una perversa tendencia, con la ayuda de la prensa cavernaria, a difamar y amenazar a todos cuanto les plantan cara, ya sean adversarios políticos o pueblo que se atreva a responderles. Así la alcaldesa de Valéncia, Rita Barberá, amenazó con identificar, en el sentido policial, a una ciudadana que le reprochó los desmesurados gastos de la regidora en comilonas, coches de lujo y otras dietas de difícil justificación. 

Y como el juego democrático es algo que el PP asume mal, su secretaria general, Dolores Cospedal, reprocha a los partidos de izquierdas que ‘quieran hacer un frente común para echarlos”. Algo absolutamente normal en democracia, y que, cuando lo hace su partido le parece saludable. No puso el grito en el cielo ni cuando Monago alcanzó la presidencia de la Junta de Extremadura gracias a la abstención de IU, ni cuando consiguió la alcaldía de cientos de pueblos con pactos contra natura con esa formación. 

Mas lo que explota el PP cuando critica que los partidos de izquierdas se unan, lo que sería no solo lógico sino deseable, es el miedo al frentepopulismo como si en él estuviese el origen de todos los males. Llevan setenta años explotando el rechazo al Frente Popular, del que culpan a la guerra civil, cuando esta fue la consecuencia de una intentona golpista de unos milicos fascistas que contaron con el nazismo y el fascio italiano para ganar una guerra provocada por la reacción contra un régimen legamente establecido. Y desde la implantación de la pseudodemocracia no han hecho sino explotar ese miedo para cerrar el paso a la unión de una izquierda que no es capaz de librarse del complejo y del miedo a que la derecha la acuse de frentepopulismo. 

Por ello, por mucho que los militantes de izquierdas del PSOE, que como las meigas haberlos hailos, se hayan unido en el colectivo “Somos Izquierda” en el que están presentes militantes de ese partido, Podemos e IU y reclaman la unidad de toda la izquierda, de momento para la formación del gobierno en Andalucía. Los dirigentes más rancios del PSOE se horrorizan ante esa posibilidad y la sola idea de que Pedro Sánchez se incline por futuros pactos en ese sentido ha hecho que personajes como Felipe González, Rubalcaba o Bono pongan el grito en el cielo, como sugiere que convendría hacer una encuesta realizada por la formación del puño y la rosa –devenida en los últimos tiempos solo en una rosa porque lo del puño les debía parecer muy rojo-, supervisada por sociólogo Félix Tezanos, que señala que en futuros comicios el 60% del electorado optará por formaciones de izquierdas. 

Si el PSOE sigue optando por las ideas que defiende Felipe González, que intenta inclinar a ese partido a un pacto con el PP para frenar a Podemos, se hundiría en la miseria definitivamente, y es posible que Pedro Sánchez lo sepa. De manera que la única forma que tendrá el PSOE de sobrevivir es la volver a sus orígenes de partido de izquierdas, como quieren la mayoría de sus militantes, y pactar con los partidos de izquierdas, sin complejos ni miedo a que la derecha le acuse de frentepopulismo. 

Porque es lo que querría el pueblo, y lo que necesita este país para librarse de la corrupción y los recortes de derechos y libertades. De la reacción, en suma.



Comentarios

  1. Voy a publicar lo que creo que ocurre ahora y lo voy a titular "El poder difuso del voto".
    Después de leerte, estoy casi seguro que estarás de acuerdo conmigo.
    Un abrazo grande

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    Respuestas
    1. Acabo de leerlo, y claro que estoy de acuerdo contigo. Ojalá todo el mundo viese las cosas tan claras como tú.
      Abrazo enorme.

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