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La falsa transición: campos de concentración de mujeres hasta 1985.



Ser mujer, joven, rebelde o madre soltera fue, en tiempos del franquismo, pero también durante la falsa transición y los primeros años de gobierno de Felipe González, motivo suficiente para ser esclavizada, vejada, maltratada y encerrada. Es un asunto del que apenas hablan los medios de comunicación o lo hacen muy esporádicamente. Hay que entrar en Internet para descubrir páginas de mujeres que cuentan un drama ignorado, ocultado a la sociedad, y que parece le importaba muy poco a los políticos de la mal llamada transición, a los que se les llenaba la boca hablando de libertad, aunque para ellos, para los hombres que aspiraban a ser importantes. Las mujeres, miles de mujeres, vivían una represión que no fue amnistiada con la transición. Esclavas en manos de monjas sádicas y esclavistas, y médicos que se enriquecían con los hijos que ellas parían y que les robaban. 
 
El régimen franquista crea, en 1941, el Patronato de Protección de la Mujer, dependiente de ministerio de Justicia, en teoría, para “la dignificación moral de la mujer, especialmente de las jóvenes, para impedir su explotación, apartarla del vicio, y educarlas con arreglo a la religión católica, para lo que tendrá la facultad de adoptar medidas protectoras y tutelares”. En realidad se trataba de una más de las instituciones represoras de la dictadura que se cebaba con las más indefensas, y siguió haciéndolo cuando ya existía, supuestamente, una democracia en este país.
Bastaba que un familiar, o un conocido, denunciase que una joven era rebelde, que fumaba o que mantenía relaciones sexuales con su novio, o que era lesbiana, para que se pusiese en acción el siniestro Patronato, que recogía por igual a chicas rebeldes que a sumisas embarazadas a las que sometían a toda clase de vejaciones hasta que llegaba el momento del parto, en el que, obligándolas a parir con dolor para purgar su pecado, no solo no se solucionaban sus problemas, sino que se agravaban porque, tras dolorosos partos, eran trasladadas a lugares donde las harían trabajar sin compasión, después de haberles robado a sus hijos. 

El siniestro Patronato desaparecería jurídicamente en 1978, aunque, por inexplicable que parezca, los centros donde tenían retenidas a las chicas, todos en manos de religiosas, permanecerían abiertos hasta 1985, tres años después de que los socialistas ganasen las elecciones. 

Los centros propios del Patronato eran la residencia de Peñagrande Madre de la Almudena, para madres solteras, de la calle de Isla Malaita número 2 y 4 y la Escuela del Pilar de San Fernando de Henares, para jóvenes procedentes de la prostitución. Ambos centros estaban regidos por la Orden Religiosa de las Cruzadas. Los centros colaboradores del Patronato eran el Colegio de las Adoratrices, en Padre Damián, 52, la institución Januacaelli, de Collado Villalba, y el Colegio de las Adoratrices, de Alcalá de Henares. La participación del Patronato en el segundo grupo se reducía a abonar una cantidad aproximada a las cien pesetas por cada una de las internadas y una gratificación mensual de 2.000. pesetas a las monjas encargadas de la tutela de las chicas. 

Aunque a las congregaciones religiosas las jóvenes le reportaban grandes beneficios porque las hacían trabajar en sus talleres de costura de sol a sol, mantelerías, juegos de cama, esas lindezas primorosas que algunas madres acomodadas compraban para el ajuar de sus convencionales hijas, exclamando encantadas ‘¡mira que delicadeza, lo han bordado las monjitas!’. Cuando no, a través del siniestro y famoso doctor Vela, se hacían de oro vendiendo los bebés que las prisioneras parían. 

Porque presas y no otra cosa era esas jóvenes mujeres, ‘Evas’, las llamaban en tiempos del nacionalcatolicismo, perversas mujeres que habían gozado del sexo o intentado mostrar ideas propias. Porque si durante la dictadura toda la población sufría de la represión propia de un régimen dictatorial, las mujeres eran doblemente oprimidas, por sus ideas y por el estigma de la religión judeocristiana. 

Lo escandaloso fue que durante la transición y los primeros tiempos del Gobierno socialista la represión sobre esas jóvenes siguiese aplicándose con los mismos criterios, ignorando su drama y vulnerando su libertad. Súbditas de segunda, frente a los ciudadanos de primera que proclamaban, ufanos, que había llegado al democracia a España. 

Ya no existe el Patronato, ni las monjas ponen sus manos sobre las jóvenes rebeldes, pero la discriminación continua en nuestro país en forma de brecha salarial y un machismo larvado que no desaparece ni de las instituciones ni de la sociedad. Es una más de las muchas consecuencias de haber sufrido una transición tan falsa como fraudulenta.

Esquirlas de actualidad. 

El Tribunal Supremo, que preside el conservador Carlos Lesmes, ha desautorizado a la Audiencia Nacional para criminalizar las protestas ciudadanas, castigando con penas de cárcel a los participantes en la protesta contra los diputados catalanes que fueron increpados por los manifestantes y, dijeron, se les impidió llegar al Parlament, imagen que explotó, parece que con éxito, el President Mas, que llegó al recinto del parque Güel en helicóptero. El Supremo condena a tres años de cárcel a ocho de los participantes de esa protesta, con el argumento de que los manifestantes cometieron ‘un delito contra las instituciones del Estado’. Reprende a la Audiencia porque “erró a la hora de  ponderar los valores constitucionales en conflicto entre el derecho de participación y el derecho de reunión, la libertad de expresión y el pluralismo político. Y lo hace recurriendo a una errónea y traumática desjerarquización de uno de los derechos convergentes- el derecho constitucional de participación política a través de los legítimos representantes en el órgano legislativo-, que, pese al esfuerzo argumental empeñado, se aparta de las claves definitorias de nuestro sistema" dice el Supremo. Queda claro, no vivimos en una democracia, sino en una políticocracia.
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La Agencia Tributaria demostró hoy a servicio de quién está, al eximir del pago de impuestos al PP porque este es, según el informe que reiteradamente solicitó el juez Ruz, y entregado hoy, como ‘Cáritas o la Cruz Roja’, por lo que los 220.000 euros que tendría que haber abonado por las donaciones ilegales que recibió, no son susceptibles de ser reclamados como delito fiscal, al decidir la Agencia Tributaria lo que en teoría deben dilucidar los jueces. Si eximir del pago de impuestos resulta impropio, comparar al PP con Cáritas o Cruz Roja, porque hace ‘un servicio a la sociedad’, es ya el colmo de un cinismo muy propio del ministro Montoro, del que debe haber salido la ocurrencia. El PP reprochó al dirigente de Podemos, Juan Carlos Monedero, por haber hecho una declaración complementaria de 200.000 euros que podría haber dejado de pagar a Hacienda, diciendo, que con ese dinero se paga la Sanidad y la Educación. ¿Con los 220.000 euros del PP no se iban a pagar esas cosas? ¡Ah, ya! que esos 220.000, de haberlos abonado hubieran sido para los suplementos de vivienda de las señorías que ya tienen piso en Madrid.
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El nombre de Juan Cotino, que fuera presidente de Les Corts valencianas y conseller de diversas carteras del Consell de Camps y Fabra, aparece con frecuencia relacionado con obscuros asuntos económicos, imputado en la trama Gürtel por el viaje del Papa Ratzinger, ahora le han pillado como titular de una cuenta de un  millón de euros en el Banco de Madrid, que llevaba el dinero al andorrano BPA, investigado por blanqueo de capitales mafiosos. En las investigaciones que lleva a cabo el Servicio Ejecutivo de Prevención de Blanqueo de Capitales aparecen como posibles evasores de capitales, junto con Cotino, los empresarios Flores, conocidos por el siniestro del Madrid Arena.
Leído y visto por ahí. 

Da miedo ver en manos de quien está el mundo:

Hay gente que reacciona a la zafiedad y estulticia de Monago respecto a sus planes sobre el Anfiteatro de Mérida. Por si queréis firmar:

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Comentarios

  1. Amiga Luisa. La Transición No Transitada, que bien conoces por mis escritos.
    Hablando de escritos, este es magnífico y bien documentado.
    Un abrazo grande

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Una publicación catalana, El Triangle, sacaba a la luz en días en pasados un artículo sobre el crimen de las niñas de Alcàsser en el que, según recoge un amplio reportaje en su edición de papel, la confesión de un arrepentido podría implicar al todopoderoso y corrupto Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón durante largos años, en una red de pornografía infantil que llevaba a cabo, igualmente, un amplio abanico de actividades ilícitas: importación y venta de cocaína procedente de Panamá, tráfico de armas, trapic…