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Sigamos hablando de Libertad de Expresión. Y de los límites que sufrimos en este país.



La prensa europea, incluida la española, sigue hoy doliéndose del salvaje atentado del que fueron víctimas los humoristas y el director del Charlie Hebdo. La frase “Todos somos Charlie” se puede ver en portadas de periódicos, en la red, e incluso en personas que se prenden esa pegatina en solidaridad con las víctimas de la intolerancia religiosa llevada al extremismo. 
 
Sigue tocando, pues, hablar de libertad de expresión. Y es necesario hacerlo de este país, en el que a sus gobernantes se les llena la boca invocándola, reclamando el derecho de los humoristas del Charlie Hebdo a expresarse como desearan, si tener en cuenta que aquí, donde el Presidente, el ministro del Interior o líderes de la oposición invocaban ayer el sagrado derecho a la libertad de expresión, los humoristas del Charlie Hebdo hubiesen acabado en la cárcel y pagando cuantiosas multas dado que el Código Penal cuenta con un artículo,  el 525.1, en el que se señala que “incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos religiosos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesen o practican”.

Ese artículo está vigente en la Ley Orgánica de modificación del Código Penal de 10/1995, promulgada el 23 de noviembre de ese año. En aquellas fechas gobernaba Felipe González, presidente de un supuesto Ejecutivo socialista que, contra toda lógica, limitaba la libertad de expresión del mismo modo, en esencia, que quienes disparan contra los que se expresan con libertad. Luego vendrían los gobiernos de Aznar y Zapatero, y este último, que alardeó siempre de rojo y  paladín de las libertades formales, tampoco se acordó de suprimir un artículo que estuvo a punto de dar con los huesos de Javier Krahe en la cárcel por un corto que ofendió a la secta católica.
El satírico El Jueves, hermano español del Charlie Hebdo, capaz de burlarse de la monarquía o de quien se tercie, nunca osó hacer viñetas contra las creencias religiosas mayoritarias en este país. O que se reputan de mayoritarias para poder recibir anualmente más de ciento sesenta mil millones de pesetas, contabilizando como miembros de su secta a aquellos a los que niegan la tramitación de abjuración a los bautizados por imposición legal del régimen naZionalcatólico.

Durante la dictadura la secta católica, tan integrista y represora como los actuales yihadistas, bendijeron cañones, fusilamientos y actos atroces contra quienes no pensaban como ellos. Y la férrea censura contra quienes critican o ironizan sobre religión en la literatura, cine o periodismo, se deja sentir aún con el mencionado artículo 525 del Código Penal. 

El asesinato de los humoristas del Charlie Hebdo ha sido un acto terrible, un atentado inexcusable, un crimen repugnante perpetrado por los unos locos integristas que consideran que ironizar sobre un ser imaginario debe ser castigado con lo muerte. No se llega a tanto en este país en el presente, mas resulta inadmisible que en la actualidad las leyes españolas recojan preceptos que castiguen precisamente aquello por lo que han muerto los humoristas del Charlie Hebdo: ironizar sobre una religión.

Debería, el Gobierno español, en homenaje y reconocimiento a las víctimas de tan brutal atentado, derogar de inmediato ese artículo del Código Penal, y abandonar las frecuentes prácticas de censura, chantaje, amenazas y coacciones que ejercen contra los medios y los periodistas. Aunque no parece el Ejecutivo de Raxoi ser muy proclive a la libertad de expresión, sino al contrario, muy inclinado a censurar aquello que le molesta o pone en evidencia sus inadmisibles comportamientos. 

Hoy mismo, cuando todo el mundo clama en contra del execrable atentado contra los trabajadores del Charlie Hebdo, la Audiencia Nacional imputaba un presunto delito de humillación a las víctimas del terrorismo al humorista de La Tuerka, Facu Díaz, por su participación en un sketch emitido en Público TV en el que un encapuchado anunciaba el "cese de la actividad armada del Partido Popular" por sus múltiples casos de corrupción y anunciaba que militantes conservadores se unirían a las formaciones políticas de UPYD y Vox. El sketch era humor, el mismo que hacían los humoristas del Charlie Hebdo. 

Evidencia de que en este país se persigue a los humoristas, no asesinándolos evidentemente, sino poniéndoles la mordaza del poder o la intolerancia.
El Gobierno aplica la censura al dirigir o sugerir qué noticias deben o no darse. Y los medios, las televisiones y la prensa de papel obedecen. Solo los digitales sortean esos ‘ucases gubernamentales’. Quizá por eso el propio Raxoi, en su primera intervención en Panamá, en 2013, ante el II Foro de la Comunicación que se celebraba en los márgenes de la XXIII Cumbre Iberoamericana, tuvo una inquietante intervención en la que aludió al uso ‘responsable’ de la libertad de información, al recomendar a los medios de comunicación que no tratasen temas espinosos que afectan al poder. 

Siguiendo las consignas gubernamentales los medios generalistas, tanto tv como prensa escrita, suelen hurtar informaciones que ponen en evidencia las carencias democráticas en este país, los abusos policiales o los casos de corrupción. ¿Quiénes que no buceen en los medios digitales se enteraron hoy de que el joven Alfon ha sido condenado a cuatro años de cárcel, tratado como un terrorista, por llevar, supuestamente, una mochila con un líquido inflamable, que puede haber sido puesta como prueba la propia policía, dado que no tenía sus huellas dactilares? 

Igualmente se puede llamar censura gubernamental a lo que hicieron los que hoy se proclaman paladines de la libertad de expresión cuando, por ejemplo, censuran el informe previo, encargado por el mismo Ejecutivo sobre el II Plan de Derechos Humanos, porque no gustaron las conclusiones y recomendaciones del grupo de catedráticos que lo elaboró -en el que, entre otros asuntos, denuncia ‘zonas de penumbra’ en derechos y libertades, e insta al Ejecutivo a frenar abusos policiales en cárceles y en CIES, la derogación de la Ley de Amnistía y la aplicación de normas verdaderamente democráticas, como las consultas a través de referéndum- y censuró su publicación. 


Y censura, al más clásico estilo del franquismo son los artículos de la Ley Mordaza que imponen multas para los informadores que graben o fotografíen abusos policiales. O el artículo que recoge la imposibilidad de publicar sumarios aunque se haya levantado el secreto sobre ellos, para garantizarse la impunidad en los casos de corrupción que les afectan.
 


Con esas prácticas, las proclamas sobre la libertad de expresión que hace el Gobierno de Raxoi, respecto al atentado perpetrado por los yihadistas franceses contra los integrantes de la redacción del Charlie Hebdo, suenan huecas y falsas. Tan falsas como otras tantas declaraciones a las que tienen acostumbrados en otros muchos asuntos.

Esquirlas de actualidad.

El Gobierno de Raxoi destinó 0 euros a la Memoria Histórica para que pudiera seguir abriendo fosas comunes, repartidas por toda la geografía del país, en las que yacen cientos de miles de desaparecidos, víctimas del fascismo franquista. Pese a que la ONU insta recurrentemente al Gobierno a acabar con esa situación, que señala a España como el país con mayor número de desaparecidos de Europa, el Ejecutivo se niega a facilitar la tarea que lleva a cabo, con no pocas dificultades, la Asociación de Memoria Histórica que ahora tendrá un respiro gracias a los 85.000 euros concedidos por los Archivos de la Brigada Abraham Lincoln al laboratorio de Ponferrada desde el que se identifican a cientos de desaparecidos en concepto de Premio a Los Derechos Humanos a la Asociación de la Memoria Histórica.  

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El presidente de la Eurocámara, el socialista alemán Martin Schulz, acusó al Gobierno de Ángela Merkel de "irresponsable" por alimentar las especulaciones sobre una posible salida de Grecia del euro si la Coalición de Izquierda Radical (Syriza) gana las elecciones del 25 de enero. "Los consejos no solicitados que dan la impresión a los ciudadanos en Grecia de que no son ellos los que deciden con su voto su futuro sino Bruselas o Berlín, empujan probablemente a los electores a los brazos de las fuerzas radicales", denunció el presidente de la Eurocámara.

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Comentarios

  1. Un espléndido artículo, como siempre. Como casi siempre lo doy en facebook en pastillas, para que la gente le interese y lo lea y además así tienen más trabajo los censores.
    Un abrazo de solidaridad muy grande.
    Gracias por estar ahí y escribir de puta madre. Gracias

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    1. Gracias Javier, por las molestias que te tomas para difundir mis posteos y por tus siempre amables comentarios que me suben la moral. Mil gracias y un abrazo grande.

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