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Los cargantes defensores de las religiones.



El atentado contra el semanario satírico Charlie Hebdo ha dejado una secuela de declaraciones, artículos y comentarios que ponen en evidencia que yihadistas, católicos o biempensantes de carné, tienen mucho en común aunque, sin duda, refutarían, de leerlas, estas palabras. La caverna religiosa española que, en un principio, clamó contra el atentado perpetrado por los intolerantes musulmanes, comenzó a continuación a lanzar denuestos contra el diario objeto del salvajismo yihadista, por sus irreverentes dibujos contra la religión católica. 
 
Un significado beato, el escritor Juan Manuel de Prada, en un artículo publicado en el retrógrado ABC, manifestaba sus reproches a los dibujantes asesinados, al quejarse de haber asistido a movimientos de solidaridad póstuma con los asesinados, mediante proclamas que el menjaciris literato considera “inasumibles”, como el eslogan repetido por millones de personas, el “Yo soy Charlie Hebdo”, que consideró “un dislate”, sobre todo, porque en la defensa del semanario, se llegaba, a su juicio a “defender un sedicente derecho a la blasfemia”. 

Hay palabras, o expresiones que a los laicos nos dan risa o nos trasladan a tiempos pretéritos, más para los integristas religiosos, ya sean católicos o musulmanes, expresiones como ‘blasfemia’ o ‘herejía’ son descriptivas de actitudes que consideran intolerables, en tanto a las mentes racionales nos provocan estupor, cuando no dan risa.  

El ya citado Prada, señalaba en su artículo del ABC: “Allá por septiembre de 2006, Benedicto XVI pronunció un grandioso discurso en Ratisbona que provocó la cólera de los mahometanos fanáticos y la censura alevosa y cobarde de la mayoría de mandatarios y medios de comunicación occidentales. Aquel espectáculo de vileza infinita era fácilmente explicable: pues en su discurso, Benedicto XVI, además de condenar las formas de fe patológica que tratan de imponerse con la violencia, condenaba también el laicismo, esa expresión demente de la razón que pretende confinar la fe en lo subjetivo, convirtiendo el ámbito público en un zoco donde la fe puede ser ultrajada y escarnecida hasta el paroxismo, como expresión de la sacrosanta libertad de expresión”. 

Lo que describe Prada en su artículo, las reacciones que califica de ‘espectáculo de vileza infinita’, o de ‘expresión demente’, ofendiendo como solo saben hacerlo los integristas de cualesquiera de las religiones semíticas –la judía, la cristiana y la mahometana- con quienes anteponen la lógica, la racionalidad y su derecho a expresarse libremente a sus mitos, inventos, y, permítanme la expresión, sus chaladuras, es el punto de vista de los católicos que se sienten igual de ofendidos que los musulmanes cuando alguien manifiesta una opinión o hace un chiste contrario a lo que ellos consideran verdades incuestionables y que, para los no creyentes, no representan más que desvaríos de mentes poco sanas. 

Esos integristas, que en el siglo XXI exigen que se acepte como verdades incontrovertibles que el mítico Jesucristo nació de una mujer virgen, o que cuando mueren los héroes musulmanes van a un paraíso en el que estarán rodeados de bellas huríes, por fuerza han de provocar reacciones como la ironía, porque, de tomarlos en serio, habría que pensar en recomendarles un tratamiento psiquiátrico. Resulta curioso que si una persona jura que habla con un ser imaginario, un amigo invisible, un pariente fallecido, o no digamos, si el imaginativo asegura hablar con su perro o su gato, será inmediatamente reputada de loca. Mas si lo que asegura es ver a la virgen, a Alá o  a Jehová, es un santo, un místico, un ser tocado por gracia divina. Y nos dicen que no podemos burlarnos de ellos. 

No faltaron estos días quienes, aún condenado el atentado contra el Charlie Hebdo, reconvinieron las portadas en las que hacían burla de la religión islámica calificándolas como ‘una provocación gratuita’ y reputaban al semanario humorístico como de un servidor del capitalismo opresor. Algunos han criticado al periódico satírico por hacer escarnio de la religión de un pueblo maltratado por el capitalismo occidental. Cierto es que el mundo árabe ha sufrido monstruosidades de Occidente, como la invasión de Iraq, o de Afganistán, o el permanente genocidio contra los palestinos que perpetra Israel.

Mas eso no justifica que unos integristas religiosos, sean de la religión que sean, a la hora de carecer de sentido del humor y de la capacidad de relativizar las cosas –el relativismo es considerado un pecado horrendo para los católicos, puesto que consideran que hay que ser monolíticamente creyentes y sometidos todos a sus dogmas- intenten hacernos pensar a todos, sea con anatemas, amenazas, leyes, o incluso bombas, que nos tomemos en serio sus mitos absurdos y sus divagaciones imaginativas. 

Realmente tenía Marx razón cuando dijo que las religiones son el opio de los pueblos. Quienes que viven sometidos a ellas pierden la capacidad de análisis, de crítica y de rebeldía. Y de sentido del humor.
Esquirlas de actualidad

Las constantes vulneraciones de los Derechos Humanos que perpetra este Gobierno fueron expuestas a la comisaria europea de Justicia, Consumidores e Igualdad de Género, Vera Jourová, por la eurodiputada Marina Albiol, portavoz de la Izquierda Plural en el Parlamento Europeo. En una carta dirigida a la citada comisaria, la eurodiputada Albiol, pidió una reunión para exponer los ataques a los derechos fundamentales en España y la criminalización que se hace de la protesta social, como en el caso del joven Alfonso Fernández, condenado a cuatro años de prisión, después de haber permanecido encarcelado, sin juicio y sin informes policiales, durante 56 días, en régimen de internamiento especial por tratarse, supuestamente, de un preso de especial peligrosidad, tras haber sido detenido durante la Huelga General de noviembre de 2012 con una mochila con explosivos según declaraciones policiales. Albiol expuso a la comisaria de Justicia que las pruebas aportadas por la policía estuvieron siempre en poder de quienes le detuvieron, “por lo que existe una fuerte sospecha de manipulación”. El caso del joven Alfonso Fernández no es el único sobre el que Albiol informó a la comisaria Jourová, porque la vulneración de los derechos fundamentales que perpetra el Gobierno del PP alcanza a otros  llamativos casos, como el de Katiana Vicens, secretaria general de Comisiones Obreras en les Illes Balears, condenada por participar en un piquete informativo durante la misma huelga del 12 de noviembre de 2012, y el de ocho trabajadores de Airbus en Getafe que se enfrentan, en total, a 64 años de cárcel. En el caso de Vicens, la eurodiputada señaló que la justicia española incumplió la Directiva 2012/13/UE sobre información en los procesos penales, lo que fue denunciado anteriormente por asociaciones de abogados como la Asociación Libre de Abogados. En otros tiempos las autoridades europeas habrían reaccionado con contundencia, mas con la UE en poder de los especuladores financieros, es posible que no quieran molestar a un servidor de sus consignas económicas tan complaciente como Raxoi.
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Las medidas represivas que toman los gobiernos después de un atentado terrorista hacen sospechar si estos no se perpetrarán al servicio de los opresores, dado que los gobiernos aprovechan la coyuntura para recortar libertades ciudadanas. PP y PSOE han manifestado su voluntad de firmar un ‘acuerdo de Estado’ para luchar contra el terrorismo yihadista, que ya han comentado, hará preciso hacer algunos recortes de libertades en pro de la seguridad. Mal asunto ese de utilizar la seguridad para recortar libertades. ¡Qué bien les vienen los atentados para asegurar la prepotencia del poder!
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Estamos en año electoral, la casi totalidad de las encuestas dan como partido ganador a Podemos y el bipartidismo anda alterado de los nervios, de modo que, con la colaboración de la prensa más infame, se dedica a lanzar falsedades e infamias contra el partido de Pablo Iglesias, con el intento de amedrentar a los posibles electores. Cuando no mienten respecto a una fotografía, falseando el lugar o los retratados, se inventan medidas de las que no habla Podemos. A ese juego de la mentira y la difamación se suman, además, encantados, militantes de PP y PSOE en las redes sociales. Y en sus diatribas a Podemos compiten en cuáles de ellos cuentan más falsedades sobre la formación que podrá, si gana las elecciones, cambiar una manera de gobernar, consagrada por los dos partidos mayoritarios y caracterizada por la corrupción, el sometimiento a la oligarquía y la desigualdad social.

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Una reflexión personal: Esta bloguera se pregunta últimamente para qué demonios sigue escribiendo cada día. Porque tengo la sensación de que, por una parte, lo único que hago es clamar en el desierto, y por otra, mis expectativas de ganar algo de dinero con el único trabajo que sé hacer se han convertido en nulas, porque, pese a las peticiones que figuran debajo de cada artículo, prácticamente nadie hace aportaciones que me permitan escapar a la situación de privaciones en las que sobrevivo malamente. Lo que me hace pensar que, o nadie me lee, o no gustan mis artículos como para echarme un cable. Lo que me hace replantearme para qué demonios escribo.


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Una publicación catalana, El Triangle, sacaba a la luz en días en pasados un artículo sobre el crimen de las niñas de Alcàsser en el que, según recoge un amplio reportaje en su edición de papel, la confesión de un arrepentido podría implicar al todopoderoso y corrupto Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón durante largos años, en una red de pornografía infantil que llevaba a cabo, igualmente, un amplio abanico de actividades ilícitas: importación y venta de cocaína procedente de Panamá, tráfico de armas, trapic…