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La torpeza islamófoba.



Conozco a una madre soltera espléndida, graciosa, con un gran sentido del humor, que trabaja para sacar adelante a su hijo, y con la que coincido en ocasiones cuando paseo a mi perro. Es morena, gordita, vitalista y simpática. Lleva sus cabellos al viento y suele de reírse de todo, incluida su precaria situación laboral, habla a la perfección el castellano, el francés…y el marroquí, el idioma del país del que procede. 
 
En la plaza donde comienzo los paseos con mi perro suele acercarse a él un nano de no más de tres años, corre hacia el can y lo abraza. Está casi siempre con su padre, con el que charlo a menudo, intercambiamos cigarrillos y nos reímos de las ocurrencias del pequeñajo y sus comentarios al perro. En ocasiones también acude su mujer, a la salida del trabajo, que ella tiene la suerte de tener. Mientras ella trabaja, él, en paro, pasea al crio de ambos. Llevan en España cinco años, su hijo nació aquí. Ellos también son marroquíes. 

Josuff es un librero de viejo de vastísima cultura y profundo sentido del humor, generoso, sensible, amante de los animales, y burlón; se califica a sí mismo, con no poca sorna, como ‘moro de mierda’, frente a los ‘potentados árabes’ de Marbella. Hace muchos años que huyó de las masacres que se sufren en su Palestina natal. Hablar con él es una delicia porque a su amplia cultura une su encantadora sonrisa y su exquisita sensibilidad. Lleva cerca de treinta años viviendo en España. 

Ninguna de las personas mencionadas en los párrafos anteriores son fanáticos islamistas, son musulmanes porque nacieron en países donde esa religión es la mayoritaria, como en España nos colocan la etiqueta de católicos porque nos bautizaron sin pedirnos permiso. Y como muchos católicos españoles esos musulmanes relativizan la religión del mismo modo que lo hacemos los laicos europeos. 

Como esas personas que menciono en las primeras líneas de este artículo las hay a cientos de miles. Vinieron a este país a buscar una vida mejor, huyendo de la pobreza, de la injusticia y de la guerra que se sufre en sus países de origen, tienen las mismas inquietudes, inclinaciones, necesidades, sueños y preocupaciones que nosotros. Pero sobre ellas cae la torpe intolerancia de los islamófobos, que les estigmatizan con la sospecha y los estúpidos prejuicios.  Del mismo modo que los nazis marcaban con estrellas de David a los judíos. 

El día de los atentados contra los redactores y humoristas del Charlie Hebdo llegó a mi teléfono el whatsapp de una irreflexiva persona que me llenó de horror: “Putos islamistas. Todos muertos a tiros y sino cortándoles la cabeza como hacen ellos. Que me llamen xenófoba, a mucha honra con respecto de estos hijos de puta. Y aquí campan a sus anchas. Mira a los periodistas ¿qué me dices ahora?”. Buscaba mi reacción favorable a su irracional odio porque las víctimas del atentado yihadista eran periodistas, y en su obcecada obsesión creía ver un terrorista en cada persona nacida en países musulmanes. 

Esa reacción no es aislada. Los atentados de París han dejado un rastro peligroso de racismo e islamofobia altamente preocupante. Esos dos desgraciados imbéciles asesinos que segaron la vida de doce personas de brillante inteligencia, por un ciego y estúpido odio a la ironía, lo único que lograron con su crimen fue hacerle campaña a todos los Le Pen, los Houellebecq y miles, o millones, de anónimos integristas racistas, torpes xenófobos que en su estrechas mentes no son capaces de discernir la diferencia existente entre un musulmán y un terroristas islámico. 

Habrá que explicarlo con tesón. Y decir machaconamente no a la islamofobia. 

Esquirlas de actualidad. 

El Banco de Santander perdió hoy en bolsa un 14% de su valor accionarial, y por lo visto, está dispuesto a recupéralo robando, con todas las letras, a los clientes más débiles. Así, si hace unos días me cargó en la cuenta 39 euros por el descubierto de una tarjeta de la que faltaban tres euros para abonar la totalidad del recibo mensual, hoy cargaron en mi cuenta otros 35 por descubierto más otros 18 en concepto de vayan ustedes a saber qué, porque a mí no me lo han explicado. Pero mi exigua paga de 426 euros se verá este mes reducida a 334 euros. No me llegará ni para pagar el alquiler, pero después de consultar con un abogado me dice que no puedo hacer nada, que los bancos tienen sus tarifas y que lo que hay que hacer es procurar no tener descubiertos porque si los hay la ley les autoriza a esos latrocinios. Mi historia, multiplicada por cientos de miles de clientes engrosan la cuenta de resultado de esos miserables usureros… Y luego que digan que no hay que nacionalizar la banca…
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Carlos Iván López es el nombre del presunto sinvergüenza que, con la ayuda de más de 60 farmacias, se dedicaba a atesorar medicamentos destinados a la cura de niños con cáncer, que habían desaparecido de las boticas, porque el mencionado elemento se dedicaba a conseguirlas con recetas falsas para después comercializarlas en el extranjero a un precio superior al que se venden aquí. Quienes han desmontado su negocio afirman que con ese procedimiento consiguió recaudar más de cuarenta millones de euros.
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El PP, el ministro de Sanidad o la farmacéutica que comercializa el Sovaldi a unos precios monstruosos, cuentan en su triste ranking con una víctima más de la Hepatitis C, una mujer que murió hoy a consecuencia de la falta de tratamiento de esa enfermedad, porque no se la dispensó el medicamento hasta que su familia no lo denunció en un medio de comunicación. Aunque ya era demasiado tarde. ¿Qué espera este gobierno, servil a la oligarquía, para expropiar la patente del Sovaldi? La ley lo ampararía. Y la Justicia debería procesar al Ministro de Sanidad, a la detentadora de la patente del Sovaldi, y al Gobierno en pleno, por un delito de omisión del deber de socorro.
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Otra genial idea salida del Ministerio del Interior a cargo del filofascista Fernández: incluir como delito en el Código Penal las visitas a páginas yihadistas. De manera que si un investigador, un curioso, o un periodista visitan una de esas tremendas páginas para documentarse, saber de qué hablan, u obtener datos, podrá ir a la cárcel. El Ministerio del Interior se parece cada vez más al ‘Gabinete Siniestro’ que decían existía en El Pardo, para idear toda clase de maldades contra los enemigos de la dictadura. 

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Comentarios

  1. Muy bien explicado, sin duda alguna, querida Luisa, un abrazo de oso especial.

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  2. Al menos lo intento. Otro abrazo de osa para tí, Javier

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Una publicación catalana, El Triangle, sacaba a la luz en días en pasados un artículo sobre el crimen de las niñas de Alcàsser en el que, según recoge un amplio reportaje en su edición de papel, la confesión de un arrepentido podría implicar al todopoderoso y corrupto Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón durante largos años, en una red de pornografía infantil que llevaba a cabo, igualmente, un amplio abanico de actividades ilícitas: importación y venta de cocaína procedente de Panamá, tráfico de armas, trapic…