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Las maniobras del PP y la complacencia del CGPJ ¿de verdad se quiere acabar con la corrupción?



La posible separación del Juez Pablo Ruz del sumario de la trama Gürtel y el caso Bárcenas inquieta a la sociedad. En la página de recogida de firmas, Change.org, ya hay cerca de cuarenta mil respondiendo a la petición de un particular que solicitó, el pasado viernes, al CGPJ que apoyen la renovación del juez Pablo Ruz como magistrado sustituto del tribunal número 5 de la Audiencia Nacional, que juzga la trama Gürtel. Y es que hace semanas que se comenta, no solo en círculos judiciales y políticos, que el juez Ruz, que ejerce su cargo al frente del juzgado número 5 de la Audiencia Nacional como interino, tras la destitución de Baltasar Garzón,  podría ser apartado de esa responsabilidad y ser substituido por un togado más afín y tolerante con el PP. 
 
Varios dirigentes del PP vienen mostrando su interés en que el juez Ruz sea apartado de esa responsabilidad, ahora que se cumple la segunda prórroga en ese juzgado, y claramente están presionando a los vocales del CGPJ, dicen que de manera descarada, para que abandone los sumarios Gürtel y Bárcenas, sobre todo después de las imputaciones del propio partido en general y de la exministra Ana Mato, como partícipes lucrativos de la trama corrupta en la primera parte del sumario Gürtel. Del mismo modo que muchos ciudadanos se preguntan qué más descubrirá Ruz, el PP se plantea la misma incógnita, no porque desconozca los asuntos en los que está enredado, sino porque teme, y desea, impedir que un juez independiente pueda descubrir la zahúrda de corrupción que se esconde en el seno de su partido.  


Y como los integrantes del Gobierno no dejan nada al albur de los acontecimientos podría estar maniobrando para librarse del juez Pablo Ruz, con recursos escasamente democráticas y absolutamente ilegales. El desarrollo de la maquinación podría haber sido así: la unidad policial creada por Fernández Díaz –de la que se daba cuenta en este mismo blog hace dos días-, fuera de toda legalidad, compuesta por la Brigada de Asuntos Internos y otros agentes, dedicados a bucear de forma ilícita en la vida y conducta de los dirigentes soberanistas catalanes, puso en bandeja el caso de la vocal del CJPJ de CiU, Mercè Pigem, a la que descubrieron intentando entrar en el país desde Andorra 9.500 euros. Hecho que no es en sí delictivo, pero que colocó a la representante catalana en el CGPJ a los pies de los caballos y propició que el presidente del gobierno de los jueces, Carlos Lesmes, de ideología conservadora, exigiese su dimisión.


Tras la forzada dimisión de Pigem se sabe que el personaje destinado a substituirla, decano de los procuradores de Madrid, Álvarez-Buylla Ballesteros, de tendencia conservadora y del que se decía que era el candidato a vocal del ex ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, tenía cuentas con la Justicia.


Esa situación podría haber sido un escollo para los planes del PP, aunque ¡qué casualidad! el Juzgado de Instrucción número 30 de Madrid archivaba la causa contra el futuro vocal a pocas horas de que se conociese su designación como vocal del CGPJ. La complacencia de los jueces madrileños -siempre sumisos con el PP y los poderosos; basta recordar cómo maniobraron para deshacerse de Elpidio José Silva por encarcelar al desvergonzado Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid-,servía así en bandeja el nombramiento de un vocal afín a su ideología y dispuesto a contentar a su amos del PP, que harán llegar a su candidato al CGPJ por medios que, en una democracia de verdad, le costaría la presidencia del Gobierno a Mariano Raxoi, realizada con argucias, intrigas y persecuciones, a través de unidades policiales que actúan ilegalmente y sin mandato judicial tras su creación por el Ministerio del Interior.  


Con el nombramiento del abogado del sector conservador nombrado por el PP y que contará, además, con el voto de calidad de Lesmes, presidente del CGPJ, parece cantado el cese de Ruz y que el sumario Gürtel acabará diluyéndose en manos de un magistrado supeditado a los deseos de un PP sumido en la corrupción y que, con el nombramiento de un togado complaciente, podría quedar en nada: Así lucha el PP contra la corrupción. 




 
Esquirlas de actualidad
Ana Mato, exministra de Sanidad dimitida hace pocos días, tuvo, durante el traspaso de carteras a su sucesor, el cinismo de asegurar que se va con la conciencia tranquila. Aparte del hecho de que difícilmente se puede ir con ella tranquila si se tiene en cuenta su ausencia en tal personaje, cabe preguntarse cómo es capaz de hacer tal afirmación teniendo a sus espaldas los infinitos casos de dependientes sin atención, la muerte de personas que no pudieron asumir el coste de medicamentos que ella sacó de la SS, como los afectados de hepatitis C o cáncer, el agravamiento de muchos jubilados que no pueden pagarse tratamientos crónicos por el alto repago y las bajas pensiones, o el fallecimiento de cuatro inmigrantes por negarles atención sanitaria. O el desamparo, y en ocasiones la muerte, de mujeres maltratadas a las que, desde su ministerio, se redujeron las partidas presupuestarias para protegerlas. Si esta individua dice irse con la conciencia tranquila es que no tiene. Ni vergüenza. 



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Desde que Mariano Rajoy llegó a La Moncloa, en noviembre de 2011, el número de parados aumentó en 91.654 personas más inscritas en las oficinas del SEPES -antiguo INEM-, al tiempo que el número de afiliados a la Seguridad Social retrocedió en 508.278. Esos son los logros económicos de un Gobierno que sí propició, durante estos inacabables años, que las empresas del IBEX no financieras aumentaran, solo en lo que va de año, un 62.4%, alrededor de veinte mil millones de euros; el número de millonarios creció el 24% al tiempo que el de familias en situación de exclusión superó el 25% de la población, lo que representa alrededor de once millones de personas en situaciones dramáticas, mientras el 34% de los trabajadores sufren una situación de precariedad insoportable. Lo que no se entiende es que aún queden en este país trabajadores o pensionistas dispuestos a votarlos.


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El impresentable Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Javier Rodríguez, volvió a abrir su incontinente bocaza para asegurar, con su habitual zafiedad, que su gestión durante la crisis del ébola fue la correcta porque de haberlo hecho mal Teresa Romero estaría muerta. Rodríguez eludió, en unas declaraciones a la agencia de noticias Europa Press, dar opiniones sobre la querella que le interpuso Romero por vulnerar su honor, al acusarla de irresponsabilidad y de insultarla, diciendo “que no se lo puede impedir ya que está en su derecho”. Y añadió: “Lo que tengo que hacer es felicitarla porque no se ha muerto y porque haya tenido un final feliz” dijo el consejero, que vuelve a ponerse en el centro de la polémica con esas declaraciones, después del rechazo que provocaron las que hizo cuando Teresa Romero estaba ingresada. Es de suponer qué pensará la enfermera de ese final ‘feliz’, estando, como está, sumamente afectada por el vil asesinato de su perro Excálibur, ordenado por la Consejería de Sanidad.


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Existen comportamientos periodísticos que hacen que los que ejercemos ese oficio –de frustrados lo calificaba Mark Twain cuando escribió “Habiendo fracasado en todos los oficios decidí hacerme periodista”- nos sintamos sumamente abochornados por el comportamiento de ciertos colegas. Sonrojo y asco es lo que producen actitudes como las que llevan a cabo a diario los llamados periodistas de la víscera, y otros que, reproduciendo el mismo acoso barriobajero y burdo, lo trasladan a otras esferas de la información. No se sabe si por insinuación de sus jefecillos o motu proprio, unos cámaras de Telemadrid, que ahora gestiona Telefónica –la empresa otrora pública que Aznar regaló a su amigo Alierta- agredieron con sus cámaras a Juan Carlos Monedero, dirigente de Podemos, cuando salía de participar en una conferencia-debate en la Facultad de Comercio y Turismo de la Universidad Complutense de Madrid. Los cámaras de la televisión, supuestamente pública y controlada por los ultraderechistas fanáticos del PP madrileño, rodearon de malas formas al dirigente de Podemos poco más que exigiéndole unas declaraciones que no quería hacerles, hasta el extremo de golpearle con una cámara protegida por una carcasa de hierro en la cabeza. Es posible que la recua de ultras de la cadena consideren que el asunto fue la mar de gracioso. Para los periodistas que sentimos respeto por nuestra profesión y por nosotros mismos, la actitud de esos gamberros resulta vergonzosa y un oprobio para miles de periodistas, muchos en el paro por no plegarnos a los caprichos del PP.  Como hacen ellos.

Comentarios

  1. Con un par de ovario, si señora así me gusta Luisa
    Un abrazo greande

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Una publicación catalana, El Triangle, sacaba a la luz en días en pasados un artículo sobre el crimen de las niñas de Alcàsser en el que, según recoge un amplio reportaje en su edición de papel, la confesión de un arrepentido podría implicar al todopoderoso y corrupto Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón durante largos años, en una red de pornografía infantil que llevaba a cabo, igualmente, un amplio abanico de actividades ilícitas: importación y venta de cocaína procedente de Panamá, tráfico de armas, trapic…