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El PP quiere seguir manteniendo el vergonzoso mausoleo del dictador




Una mañana de primavera de los años 60 del pasado siglo un industrial madrileño empotraba su coche, un Renault Ondine adquirido hacía pocas semanas, contra una cuneta de la Cuesta de las Perdices, en salida de la carretera de La Coruña. El industrial era un buen conductor, con muchos kilómetros a sus espaldas, incluyendo la experiencia de haber conducido ambulancias durante la guerra civil, en la que también pilotó aviones de caza en el bando republicano. Sin embargo, estrelló su coche contra la cuneta inexplicablemente para los pasajeros que viajaban con él, su esposa y unos industriales cordobeses que le habían pedido que les llevara a ver el Valle de los Caídos.  
 
El percance, que no tuvo consecuencias para los pasajeros, aunque sí para el casi recién estrenado vehículo, no fue un accidente fortuito, lo provocó su conductor porque prefirió destrozar su coche nuevo antes que pisar el Valle de los Caídos, el valle de la ignominia, el oprobio y la crueldad de un régimen asesino. 


José tenía dieciocho años el 18 de julio, fecha en la que el fascio militar dio el golpe de Estado contra la República que derivaría en una sangrienta guerra entre el bando republicano, que defendía la legalidad vigente y los sediciosos apoyados por el nazismo alemán, el fascismo italiano y la indiferencia de las democracias europeas. En septiembre de ese año José hubiera comenzado a cursar Derecho. Aunque el  golpe de los milicos sediciosos desbarató sus planes, su vida y su futuro. El joven José fue condenado a trabajos forzados tras la guerra; su era delito haber sido aviador de la “Gloriosa aviación republicana’. En el valle de Cuelgamuros vio morir a muchos compañeros, represaliados políticos de la dictadura fascista del genocida Franco. Aplastados por las rocas, víctimas de explosiones incontroladas de la dinamita que se utilizaba para mover las rocas, del sadismo y la brutalidad de los verdugos vigilantes, de sed, de hambre, de agotamiento…


Allí coincidió con Nicolás Sánchez Albornoz, hijo del historiador y ministro de la República, Claudio Sánchez Albornoz. A Nicolás Sánchez Albornoz le llamaban sus amigos, aun pasados muchos años -incluso siendo ya director del Instituto Cervantes, entre 1991-96-, ‘El Trili’. La razón estaba en la peripecia que vivió el historiador cuando se fugó de Cuelgamuros junto con el escritor Manuel Lamela y la ayuda del antropólogo Francisco Benet y la escritora norteamericana Bárbara Probst Salomon, que retrataría magistralmente la fuga en la novela ‘Vuelos cortos’. Sánchez Albornoz robó una maleta llena de TNT, dispuesto a usarla si la fuga se frustraba pues prefería morir a seguir en aquel lugar siniestro. 

Nicolás huyó a la Argentina, donde estaba exiliado su padre, y allí desarrolló la mayor parte de su carrera. José salió de Cuelgamuros unos meses después de la fuga de Nicolás Sánchez Albornoz y nunca pudo cursar derecho, porque además de la ruina que padecieron las familias republicanas, el régimen vedaba el acceso a la universidad a los ‘desafectos al régimen’. Por eso tuvo que dedicarse a los negocios, y al hacerlo se vio obligado a tratar con clientes y proveedores de toda ideología, como el que quería visitar tan siniestro lugar y que le llevó a preferir estrellar contra una cuneta su coche recién estrenado a visitar el ya inaugurado por el dictador Valle de los Caídos, donde, en el presente, descansan los fétidos restos del criminal dictador, junto con los del falangista José Antonio Primo de Rivera, soldados franquistas y republicanos, ya fuesen muertos en batallas o fusilados y asesinados por el régimen franquista, que trasladó allí sus restos sin el permiso de sus familiares porque muchos de los del bando de los vencedores no quisieron dar sepultura a sus deudos allí. 

Transcurrido más de medio siglo desde inauguración, el Valle de los Caídos, con su insultante y mastodóntica cruz presidiendo el hermoso valle de Cuelgamuros de la sierra del Guadarrama, sigue constituyendo un insulto para los descendientes de quienes allí murieron o estuvieron condenados a trabajos forzados, una extemporaneidad y una anomalía democrática porque en ningún país decente existe mausoleo alguno a la memoria de los dictadores que padecieron.  

El asunto es actualidad porque hoy el PSOE presentaba una iniciativa para convertir el Valle de los Caídos en un en un espacio de convivencia y respeto a las víctimas del franquismo y para que se retirasen los restos de Francisco Franco y Primo de Rivera. Toda la oposición se sumó a la proposición no de ley de los socialistas que fue tumbada por el partido en el Gobierno, hijo ideológico del franquismo y muy cómodo con la circunstancia de que la siniestra ignominia de piedra construida en el valle de Cuelgamuros siga siendo un reducto de nostálgicos de la dictadura, por mucho que una ley, que burlan los propios monjes encargados de la custodia del lugar, prohíba que siga siendo el escenario de aquelarres de exaltación al dictador.

Con el proverbial cinismo de quienes aún tienen el íntimo sentimiento de ser los vencedores de una guerra que parece no enterrarse nunca, la diputada del PP, Rocío López, recomendó a la oposición: "Dejen de una vez descansar a los muertos en paz y cicatrizar heridas que tan dolorosamente tuvieron abiertas dos generaciones de españoles. Ha pasado el tiempo suficiente, y los españoles de hoy debemos dejar de mirar al pasado con rencor y afrontar un futuro de concordia y reconciliación”, sin entender que en tanto sigan irguiéndose monumentos ofensivos, homenajes a la dictadura, muertos en las cunetas y la memoria impune de los asesinos que jamás tuvieron ni siquiera un reproche moral, no se puede hablar de cicatrizar heridas y mirar al pasado sin rencor. 

Porque lo que quieren los hijos ideológicos del franquismo, perpetuar su memoria y sus monumentos, no es reconciliación y olvido, sino el silencio humillado de las víctimas de una dictadura fascista y brutal que, al cabo de cuarenta años de muerto el dictador, no ha sido ni condenada ni borrada en sus símbolos más ofensivos, como el Valle de la ignominia. 

Tal vez tengan razón aquellos que consideran que mejor que convertirlo en centro de nada, sería más aconsejable hacer desaparecer ese monumento no solo a la ignominia, sino y también al mal gusto estético, para restituir en toda su belleza natural el valle de Cuelgamuros. 

Esquirlas de Actualidad


Tras cincuenta y cuatro años de bloqueo, el Presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, ofreció hoy un discurso televisado para dar el primer paso al fin del embargo sobre Cuba. EEUU abrirá una embajada en La Habana y altos cargos de la administración Obama viajarán a la isla para mejorar las relaciones con ese país. Es sin duda una buena noticia para los cubanos, que dejarán de sufrir las duras consecuencias económicas a causa del bloqueo feroz impuesto por EEUU y que los enemigos del régimen de los Castro siempre atribuyeron al feroz comunismo. Cuando se levante el bloqueo se verá si la carencia de muchos productos se debía a la mala intención de régimen cubano o a la fuerza mayor de que no entraban en el país. Quien debe tener un berrinche tremendo por esta noticia debe ser el expresidente Aznar, tan belicoso él como para pedir a la comunidad internacional que actúe contra Maduro por las duras palabras que le dedicó a causa de su apoyo a la guerra de Iraq,  aunque que no dijo nada que, además del presidente venezolano, no piensen muchos ciudadanos españoles. 

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Si el Gobierno de Raxoi y especialmente el ministro del Interior, Jorge Fernández –el peor y más fascistoide ministro de esa cartera en toda la etapa de la pseudodemocracia-, pensaban que una vez que la Comisaría de Interior de la UE pasara a manos conservadoras se iban a acabar los problemas y no recibirían reproches del Gobierno comunitario por sus políticas de inmigración han debido sufrir un duro revés al comprobar que en absoluto es así, ya que el nuevo comisario de Inmigración, Interior y Ciudadanía de la Unión Europea, Dimitris Avramopoulos, ha pedido a España que investigue el "incidente" que se produjo el pasado 15 de octubre, cuando un joven migrante fue golpeado por agentes de la Guardia Civil mientras bajaba de la valla de Melilla a la que se había encaramado tras participar en un intento de salto junto a otras personas. En octubre, la anterior comisaria de Interior, Cecilia Malmström, escribió una dura carta a Fernández Díaz y condenó los "malos tratos" que los agentes propinaron a los inmigrantes el 15 de octubre. La respuesta de Fernández fue que ya respondería al nuevo comisario, en un alarde de desprecio y machismo muy propio del carácter del ‘piadoso’ ministro del Interior, pensando, sin duda, que el nuevo comisario de ideología conservadora compartiría los criterios brutales y de ausencia de respeto por los Derechos Humanos del ministro y sus fuerzas de seguridad. Sin embargo, Avramopoulos recordó a las autoridades españolas que "los Estados miembros tienen la responsabilidad de gestionar sus fronteras exteriores de conformidad con el Derecho de la UE y, en particular, con el Código de fronteras de Schengen”. No es la primera vez que el nuevo comisario se pronuncia sobre este asunto. El pasado 25 de noviembre, en el Pleno de la Eurocámara, mostró su "preocupación" por la violencia policial en las vallas fronterizas y advirtió de que la legalización de las "expulsiones sumarias" prevista por el Gobierno podría vulnerar el derecho comunitario e internacional, y afirmó que la UE no dudaría en actuar contra España en caso de que así fuera. Debe ignorar el señor Fernández que los conservadores europeos, aunque conservadores, están a años luz del fascismo de personajes como él.
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El Ayuntamiento de Barcelona desconoce cómo se gastaron 8,3 millones de euros que pagó para la organización de dos galas de entregas de premios deportivos para las que intermedió Corinna Sayn-Wittgenstei, la más que amiga del rey Juan Carlos, que construyó para ella un nidito de amor en los montes de El Pardo con cargo al erario. En el consistorio barcelonés no tienen ni facturas ni desgloses de los gastos de esas dos fiestas de apenas dos horas de duración cada una que se celebraron en 2006 y 2007. La amiga del rey convenció al Gobierno local dirigido por Joan Clos (PSC), en aquel momento apoyado por ERC e ICV, para la celebrar esos dos eventos. “No hay demasiada información”, admite la teniente de alcalde, Sonia Recasens. Y es que a algunos políticos, más cortesanos que servidores del pueblo, se les van los dineros a la par que la vergüenza cuando se trata de hacer la pelota a la monarquía.
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Joan Rossel ha sido elegido de nuevo presidente de una patronal cada día con menos capacidad de convocatoria, lastrada por numerosos escándalos de corrupción como los que afectaron al anterior presidente, Gerardo Díaz Ferrán, condenado por alzamiento de bienes, blanqueo de capitales y fraude fiscal. También el vicepresidente Jesús Terciado se vio involucrado en un dudoso asunto de corrupción, y otro vicepresidente y presidente de la patronal madrileña, cuñado de Díaz Ferrán, Arturo Fernández, se vio obligado a dimitir recientemente a causa de su uso de las tarjetas black de Caja Madrid, y sus nada aclaradas relaciones con Francisco Nicolás. Las declaraciones de Rossel respecto a los salarios y el despido libre, entre otros abusos, han hecho de él un personaje antipático y rechazado por la ciudadanía que ve al patrón de patrones como un explotador desvergonzado alejado de la imagen que tienen los empresarios europeos.

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Comentarios

  1. Otro capítulo de la Historia Verdadera de España.
    Muchas gracias
    Un gran abrazo, amiga Luisa

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Una publicación catalana, El Triangle, sacaba a la luz en días en pasados un artículo sobre el crimen de las niñas de Alcàsser en el que, según recoge un amplio reportaje en su edición de papel, la confesión de un arrepentido podría implicar al todopoderoso y corrupto Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón durante largos años, en una red de pornografía infantil que llevaba a cabo, igualmente, un amplio abanico de actividades ilícitas: importación y venta de cocaína procedente de Panamá, tráfico de armas, trapic…