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El discurso del rey y los medios en Navidad




Ceremoniosos, cortesanos, pelotas… se puede calificar de muchas maneras las loas insubstanciales al insubstancial discurso de Felipe VI, en el que, como siempre hacen los Borbones, empleó unos minutos en no decir nada para que los medios empleen muchos más minutos, ríos de tinta o de mega bites, en analizar lo que quiso decir o insinuar para hacernos creer a sus presuntos súbditos que es un tipo genial, preocupado por los problemas de la gente, comprensivo con Catalunya e implacable con la corrupción. 

Mas la realidad es que el discurso de este rey, como los de su padre, además de no decir nada cuidan mucho de no molestar al Gobierno, que da el visto bueno a las reales palabras, y así no tiene que tomar partido por nadie. Aunque lo tomó, y descaradamente, por el ultracapitalismo al mencionar una recuperación que dista mucho de ser real, sin acordarse de los millones de pobres y excluidos, de la gente sin energía eléctrica en su casas, donde pasan frío y no pueden cocinar. 

Tampoco se acordó de los cientos de miles de jóvenes víctimas del exilio económico al que los ha condenado un sistema brutal e injusto, ni de los dependientes sin asistencia, o de los enfermos de Hepatitis C que fallecen porque no les llega el Sovaldi -específico de muy alto precio que, curiosamente, el PP se negó a votar en el Parlamento europeo la bajada de su coste-, tal vez porque de hacerlo alguien podría inquirirle por qué no renuncia a parte de su prebendas para que salven la vida sus amados súbditos. 

A cuenta del Mensaje Navideño del rey los periódicos, las televisiones y los digitales tuvieron el Día de Navidad munición para llenar sus páginas aparte de la cotidiana frivolidad informativa de estos días, en los que parecen haber desaparecido los excluidos, los sin techo, las víctimas de la pobreza energética, los dependientes sin atención, los corruptos, las maniobras del PP para mediatizar la Justicia, la ignominia de la Ley Mordaza y cuanto abuso, injusticia, sinvergonzonería y latrocinio perpetra el poder. 

En lugar de eso los medios, además del anodino discurso de Felipe VI,  obsequiaron con reportajes de gente gastándose, lo que no tiene la mayoría, en comprar centollas de noventa euros, angulas de precios inasequibles, carnes de elevadísimos precios, dulces, turrones o ibéricos que, al menos  a los cinco millones de parados, están vedados. O muestraban niños cantando villancicos o contando qué les trajo Papá Noel, a pesar de los muchos niños -2.600.000- cuyos padres no tienen ni para darles tres comidas al día. 
De esa manera los medios se convierten en estas fechas en un catálogo de frivolidades y falsedades, que muestran la imagen de una sociedad idílica al tiempo que ocultan la verdadera faz de los problemas de doce millones de personas en exclusión social, que no cenaron centollas, ni turrones, ni angulas, ni ibéricos ni ninguna otra delicatesen de las que tanto hablan las televisiones.

Deben pensar que no hay problema de suscitar rencores o envidias, total quienes no probaron esas delicias tampoco podrían ver los reportajes sobre ellas porque seguramente carecen de energía eléctrica para encender las televisiones que muestran un mundo insultante de opulencia, manjares y regalos. 

Esquirlas de actualidad. 

El ministro de Economía, Luis de Guindos, exdirectivo de la siniestra Lhemans Brothers, una de las financieras causantes de la debacle financiera, manifestó en estos días que votar a Podemos ‘es volver a la situación de hace tres años’. Lo que resulta una evidente invitación a meter en las urnas la papeleta del partido de Pablo Iglesias dado que, hace tres años, no se habían promulgado ni la Ley Mordaza ni la Reforma Laboral, no se había retirado la sanidad a los inmigrantes, no había 12 millones de pobres ni se había agrandado la brecha salarial al extremo que lo ha hecho en los tres años que está gobernando el PP. Tampoco la televisión pública era un tebeo de Raxoi, ni se habían retirado de la SS social los antinflamatorios de uso tópico, los colirios, los específicos para el ardor de estómago o los gases, no se obligaba a los pensionistas a repagar las medicinas, ni Wert había impuesto la miserable ley que lleva su nombre. De manera que analizando las palabras de De Guindos lo que hace el ‘brillante’ exdirectivo de Lhemans Brothers es una invitación a votar a Podemos.

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El Lince Ibérico, especie en peligro de extinción que en cualquier país civilizado sería objeto de especial cuidado por tratarse de una especie autóctona muy valiosa no interesa a los patrioteros del PP, que identifican el amor a la patria en un trapo de colorines, santos de palo, generales golpistas y similar caspa. Sin embargo, a las administraciones del PP le importa poco la fauna ibérica y los animales en general; seguramente imbuidos de las teorías judeocristianas que los relegan a objetos al servicio del hombre, que según esas estas fueron creados a imagen y semejanza de un dios, por lo visto bastante cafre, y nada sensible con la vida que no sea la de las células fecundadas que, fruto de la ignorancia científica, confunden con niños. Sea como fuere, 2012 y 2013, desde que gobierna el PP, fueron dos años negros para el Lince Ibérico que vio mermada su escasa población a causa de atropellos, disparos de cazadores o asfixia por lazos colocados en los campos por miserables delincuentes. Como consecuencia de esa barbarie murió  Kairós, uno de los ocho linces liberado en el marco del proyecto Life Iberlince –subvencionado con fondos de la UE- que trabaja con el objetivo de lograr la recuperación de esa especie emblemática en Sierra Morena Oriental y Los Montes de Toledo, dos lugares de la península ibérica que históricamente había sido ocupados por la especie. Anteriormente, otros dos linces de ese proyecto murieron, uno por atropello en una carretera y otro asesinado por uno de esos miserables que entretienen su ocio en masacrar animales para compensar sus frustraciones de poquedad e impotencia física y mental.
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Tras conocerse la imputación de la hija del rey Juan Carlos, Cristina de Borbón, la izquierda reclamó que la señora de Urdangarin renuncie a sus derechos dinásticos. Torpe actitud la de la izquierda que, en lugar de ejercer su republicanismo, como sería de desear, actúa como cortesanos. Qué más dará que esa señora mantenga o no sus derechos sucesorios si lo que tendría que estar pidiendo la izquierda es la abdicación del rey y la III República. Uno de los que salió a reclamar esa renuncia fue César Luena, del PSOE que, ya se sabe, no es partido de izquierdas sino socialiberal y monárquico.
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Comentarios

  1. Como siempre cuentas las verdades como puños.
    Un abrazo de oso muy agradecido

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  2. Soy yo la que te estoy agradecida a ti, por leerme, por tus amables comentarios y por tantas cosas...

    Abrazo enorme

    ResponderEliminar

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