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Corrupción en incultura: Ingredientes para la fealdad urbanística.



En pocos días se ha podido leer en la red dos artículos imprescindibles para calibrar los destrozos que vienen haciendo los políticos incultivados y corruptos en los entornos paisajísticos y urbanos. El primero lo publicaba la pasada semana en el diario El País el veterano escritor Juan Goytisolo, con el título La destrucción del paisaje;  el segundo pertenece a una bloguera de hermosa prosa y mejor razón, bajo el título La grande bouffe o enchenta. En ambos textos se reflexiona sobre la destrucción de todos los paisajes de nuestro país causada por la ambición de corruptos de todo pelaje. 
 
La fiebre del ladrillo destruyó sistemáticamente las costas mediterráneas, pero no solo y por desdicha. Porque en las costas del norte, Galicia, Santander o Asturias, la misma fiebre depredadora operó del mismo modo, para  crear la fealdad del cemento allí donde había playas vírgenes, orillas boscosas, acantilados rocosos o bancales de cultivo que retrotraían con su visión a los laboriosos árabes del Reino de València. 

Todo le dio igual a políticos corruptos y constructores avariciosos, gentes que a su codicia económica sumaba su incuria total, su agrafia les impidió darse cuenta de que la construcción de sus colmenas conllevaba la destrucción de seculares paisajes que no variaron su fisonomía hasta que un cazurro armado de millones decidió invadir con sus excavadoras todo paisaje susceptible de convertirse en una gallina de huevos de oro en forma de bungalós. Su codicia no tuvo coto, hasta el extremo de devastar hectáreas de terrenos cultivables sin tener aún ni proyecto ni licencia para construir.   

Llegó la crisis, los negocios se hicieron imposibles y los hermosos terrenos sembrados de algarrobos, olivos o naranjos que las excavadoras arrasaron para edificar en un futuro se quedaron yermos, áridos y vacíos, sin árboles y sin casas, terrenos que los propios constructores que ordenaron que se arrasasen aquellas tierras las sembraron de cascotes y basuras, creando vertederos de áridos ilegales en muchos puntos de la geografía alicantina, verdaderos infiernos de fealdad. 

Ida la fiebre del ladrillo, cuando se hizo imposible la especulación urbanística por la crisis, los mismos que arrasaron los paisajes buscaron nuevas formas de enriquecerse, o al menos de sobrevivir. Incultos, ágrafos, sin sensibilidad ni respeto hacia los ciudadanos, hacen en el presente lo que hicieron en el pasado con el paisaje, asolar los espacios públicos para su interés, sembrar de fealdad espacios que podrían tener la belleza del equilibrio, el goce que da contemplar la mar o la salida de la luna entre palmeras.

Un ejemplo de esas conductas en las que se combinan, como virus perniciosos, la codicia, la agrafia, el desprecio por la estética y la corrupción es la Plaza de La Mata. La Mata es una pedanía de la ciudad de Torrevieja, el lugar más turístico de una ciudad que creció desmesuradamente bajo el gobierno del corrupto Hernández Mateo –hoy en prisión por prevaricación y falsedad en documento público- y cuya costa fue laminada por las excavadoras, destruyendo hermosos paisajes de dunas en nombre de un falso progreso y del enriquecimiento de unos pocos.

Hace pocos años el Consistorio aprobó la remodelación de la Plaza de Encarnación Puchol, el centro neurálgico de la pedanía. Rodeada de edificios de varios pisos, que substituyeron a las tradicionales viviendas de una planta con jardín trasero, fue convertida en una amplia plaza abierta al mar. El proyecto, que la empresa concesionaria de las obras realizó de mala manera, podría con todo ser un hermoso espacio público si la avaricia y la incultura no la hubiesen convertido en un paradigma de fealdad, desorden y suciedad en mor de las ganancias de cuatro ganapanes ágrafos.

Con el sentido patrimonial de lo público, que suelen tener los gobernantes del PP, la plaza de Encarnación Puchol ha perdido sus vistas al mar por mor de la instalación de una serie de atracciones de feria que no tendrían que tener cabida en una plaza pública, de la que han dispuesto a su antojo los políticos locales, como si fuese su finca particular. 

Así, las vistas del mar están interrumpidas y tapadas por un tiovivo, varias camas elásticas, un castillo hinchable que cuando está plegado lo hace bajo un plástico y un montón de bidones de agua para evitar que se vuele, en un alarde de cultura del feísmo y lo antiestético. 

Cuando se presentó el proyecto explicaron que sería un ágora en la que se podrían programar conciertos. Pero no son conciertos la mayoría de actividades que se realizan, sino zafios espectáculos verbeneros, a los que se añaden carpas y barras de bar, letrinas, mesas y sillas, como si en lugar de un espacio público se tratase del solar del dueño de un bar cualquiera.

Con el pretexto de celebrar verbenas para los veraneantes, quienes montan esos espectáculos infames, en los que los asistentes, ahítos de vino o de licores de garrafa, acaban miccionando entre las palmeras y las atracciones de feria, cuando no pisoteando chorizos o morcillas que los servicios municipales tardan meses en limpiar. Impiden el paso a quienes intentan pasear, o de horas de sueño a quienes residen en las inmediaciones de una plaza que, en lugar de ser un espacio público, es un reducto de fealdad y suciedad propiciado por quienes nunca tuvieron el menor respeto por la estética ni aún por la ética. 

Seguramente ese mismo penoso espectáculo se reproduce en otros muchos espacios públicos de este país, en el que políticos corruptos y sin vergüenza consideran que los recintos comunes son para que dispongan de ellos para su lucro amigos, familiares o allegados, sin respetar ni a la ciudadanía ni un ápice de estética o limpieza. Actúan como lo hicieron cuando la fiebre del ladrillo abultaba sus bolsas, con el sempiterno desprecio que mueve las acciones de los ágrafos y los corruptos, destruyendo lo que fuese para sacar beneficio económico sin respetar ni leyes, ni belleza ni a sus conciudadanos. 

Son la zafiedad personificada. Un cáncer que todo lo destruye en este país donde, no en vano, nació la literatura picaresca.

Esquirlas. 



1ª.-Lejos de disminuir el terrorismo machista sigue aumentando. Ya son 35 los hombres que asesinaron a sus parejas o exparejas hasta la fecha; dos víctimas  más que en el mismo periodo de 2013. No es de extrañar, basta salir a la calle y ver cómo hablan algunos energúmenos a sus parejas –a todas las edades- para comprobar que el machismo sigue existiendo en todas sus variedades –desde el cafre que increpa a su mujer, al sibilino que la controla en exceso- y que no desaparecerá sino con una educación machacona y una represión implacable. Mas mientras existan instituciones como la secta católica, cuyos prebostes son capaces de decir que a la mujer que aborta la puede violentar cualquier hombre, o desde el poder se empleen eufemismos para no llamar a las cosas por su nombre el terrorismo machista no se detendrá. Habría que ver si el mismo número de mujeres asesinadas por sus parejas hubiesen muerto a consecuencia de actos terroristas lo que sucedería. Lo que es seguro es la que tendría montada la caverna mediática. Pero al fin y al cabo, en el ideario de la derecha, las mujeres víctimas de la violencia machista la provocan ellas por insumisas y cabronas.    

2ª.- Algo huele muy mal en Canarias respecto a las prisas del Ministerio de Industria por comenzar las prospecciones petrolíferas sobre las que están en contra todos los ciudadanos de esas islas y su Gobierno. Las prisas por iniciar unos trabajos que pueden dar al traste con los ecosistemas de las islas y el turismo parecen responder, presuntamente, a intereses particulares del Ministro Soria. Es posible que en unos meses, o años, alguien descubra qué ofrecieron al señor Soria para que se empeñase en la ejecución de tan lesivo proyecto. Lo que es menester es que sea antes de que un accidente cause una catástrofe ecológica de dimensiones incalculables. 

3ª.-  Amnistía Internacional sigue denunciando la violación de Derechos Humanos que suponen las ‘devoluciones en caliente’ de inmigrantes, que según la ONG violan las leyes españolas y el derecho comunitario. Las apreciaciones sobre el lugar de la frontera que hizo hace meses el filofascista Ministro del Interior, Jorge Fernández, fueron desmentidas por diversos organismos defensores de los Derechos Humanos. Pese a ello, este Gobierno, en colaboración con el antidemocrático ejecutivo marroquí, sigue pasándose por el forro cualquier normativa legal, maltratando de forma intolerable a quienes intentan llegar a Europa en busca de una vida menos atroz que la que sufren en sus países de origen. Por otra parte Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Melilla investigará la actuación llevada a cabo por agentes marroquíes y de la Guardia Civil en la valla fronteriza de la ciudad autónoma. Según el auto judicial, al que ha tenido acceso EFE, el juzgado, a partir de un vídeo presentado como prueba por los querellantes, ha acordado la apertura de diligencias para investigar posibles delitos de lesiones, de trato degradante, contra los derechos individuales, coacciones contra el deber de impedir la comisión de un delito y prevaricación. En el vídeo, según describe el titular del juzgado, Emilio Lamo de Espinosa, se observa cómo fuerzas auxiliares marroquíes, “dentro de territorio nacional”, apalean a un inmigrante, todo ello, en presencia de un coche de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado españolas que se encuentra a “menos de 15 metros” y que no intervino para “detener esa actuación”. 

4ª.- El Jefe de la Guardia Civil en Ceuta, Andrés López García, responsable del cuerpo cuando en febrero pasado cuando 15 inmigrantes murieron mientras intentaban alcanzar a nado la playa del Tarajal, y al que se responsabiliza de ocultar que se dispararon pelotas de goma contra los inmigrantes, ha sido cesado, según el diario El Mundo, como castigo, no a su brutal proceder sino por negar el uso de las pelotas de goma. El secretario general de la Unión de Guardias Civiles, Ramón Rodríguez, considera que la destitución del jefe de la Guardia Civil en Ceuta, ha sido una decisión “tardía”, pero positiva, no solo por su responsabilidad en los sucesos de febrero pasado, sino también porque se trata de un alto cargo sobre el que su organización ha recibido “muchas quejas” por su gestión. “Había un malestar generalizado entre los guardias civiles” por “sus amistades peligrosas en Ceuta, sus vínculos con determinados empresarios y presunto cobro de comisiones”, aunque “son extremos que no podemos confirmar aún”. Siempre pasa lo mismo con esos fascistas impunes que creen que pueden asesinar inocentes y extorsionar ciudadanos con la impunidad en la que lo hacían durante el franquismo. Y algunos lo logran con la inestimable colaboración de un Gobierno que desconoce la ética democrática.
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Una publicación catalana, El Triangle, sacaba a la luz en días en pasados un artículo sobre el crimen de las niñas de Alcàsser en el que, según recoge un amplio reportaje en su edición de papel, la confesión de un arrepentido podría implicar al todopoderoso y corrupto Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón durante largos años, en una red de pornografía infantil que llevaba a cabo, igualmente, un amplio abanico de actividades ilícitas: importación y venta de cocaína procedente de Panamá, tráfico de armas, trapic…