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Pero, ¿de verdad se renueva el PSOE?



La pasada semana, en la Cadena SER, la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, hizo unas declaraciones en la emisora de Prisa en las que dijo que ‘Hay mucha gente pasándolo mal en este país y, ante eso, el PSOE no debe dedicarse otra vez a mirarse a sí mismo’. Palabras que sentaron muy mal a parte de la militancia socialista pero que no dejan de tener un poso de razón. Es evidente que el PSOE, desde su batacazo electoral en noviembre de 2011, no hace otra cosa que mirarse el ombligo y así le ha ido. Ahora, al igual que tras la Conferencia Política del pasado mes de noviembre, y con Congreso Extraordinario celebrado para elegir nueva Ejecutiva después del shock de las elecciones europeas vuelve a proclamar que es un nuevo partido listo para tomar el relevo al PP y devolver a la ciudadanía todo cuanto ha hurtado la derecha,  aunque ‘sin populismos’. 
 
Los ‘populismos’ a los que se refirió el flamante nuevo Secretario General, Pedro Sánchez –del que dicen que es muy guapo, pero nadie habla de su inteligencia, su profundidad de ideas o su arrojo- deben ser las medidas que Podemos llevará a cabo si llega al poder, y que al PSOE no le gustan porque, aunque diga que va a cambiar España una vez más, nada en su discurso, algo deslavazado, sin ningún gancho y de oratoria muy mediocre, revelaba que vaya a prestar atención a uno de los mayores problemas del país, el de esa deuda ilegítima que viene ahogando la economía, pero sobre todo a los ciudadanos. Cuando el PSOE habla de cambiar la Constitución lo hace a niveles meramente semánticos. Porque su ‘cambio’ se limita a la organización territorial, o más bien a cómo tendría que llamarse la organización territorial, si de autonomías o federal. Un asunto que, como la celebración de las primarias después del verano o después de las municipales, no son motivo de inquietud para los millones  de españoles sin trabajo, sin prestaciones, con una sanidad y una educación cada vez más precarias, y una ley hipotecaria que permite, en contra del derecho europeo, echar a la gente de sus casas, para que estas formen parte de los activos de los bancos. 

El nuevo secretario general, en el discurso de clausura de ese remedo de los que antaño eran los Congresos del PSOE –hasta que llegó Alfonso Guerra y estos se convirtieron en congresos  ‘a la búlgara’, en los que nunca había disidentes- no mencionó ni el artículo 135, ese que antepone los bancos alemanes a los derechos de los españoles, ni más posibilidad que la de seguir pagando la deuda generada por los bancos que ya empezó a rescatar Zapatero. El discurso de Pedro Sánchez no contiene novedad alguna respecto a la anterior Secretaría General. Que el PSOE derogará la Reforma Laboral si gobierna, lo mismo que la de la ley del aborto, no es ninguna innovación, ya lo dijo Rubalcaba en numerosas ocasiones. 

La dirección del PSOE no se ha movido ni un milímetro en sus ideas. Del anodino discurso de su nuevo Secretario General se deduce que continuará con sus postulados económicos socialiberales, sin molestar a los amos del dinero, y asumiendo las políticas que quieran imponer desde Bruselas los mamporreros de los especuladores financieros y la banca alemana. 

¿Qué hay, pues, de nuevo en el que dicen renacido PSOE? Los dirigentes son los mismos, quizá con un lifting rejuvenecedor en la apariencia externa, pero con idéntico discurso no ya al de los tiempos de Zapatero, sino los de Felipe González, junto con los santones economistas de los años de su gobierno, y que tanto daño hicieron al país: los Boyer o los Solchaga. Susana Díaz, Micaela Navarro, y todos los militantes procedentes del PSOE de Andalucía son socialdemócratas del ‘aparato’, el que llevan controlando desde hace decenios las gentes de Felipe González o Alfonso Guerra, los mismos que trabajaron en la Transición obedeciendo las consignas de la socialdemocracia alemana, que subvencionó al PSOE hasta que llegó al Gobierno en 1982, y que ahora parece seguir tutelando cuando desde la nueva Ejecutiva se hablan de ‘pactos de Estado’ con un partido con el que, de ser demócrata, cualquier político se negaría hasta hablar. 

‘Alejado de populismos’, es decir, alejado de las aspiraciones de la gente, alejado de la idea de plantar cara a la Troika, a la banca internacional y a la oligarquía. Alejado de plantear un cambio constitucional que ampare la posibilidad de que en los grandes asuntos –como sucede en Suiza, país que nada tiene que ver con las repúblicas bolivarianas que tanto asuntan a la derecha- la población pueda ser consultada en referéndum. 

Una vez más, como sucedió tras la celebración de la Conferencia Política, el PSOE mantiene una execrable actitud lampedusiana: ‘Que todo cambie para que todo siga igual’ como recomendaba el Príncipe de Salina en al obra El Gatopardo de Guiusepe Tomasi di Lampedusa. El enigma no es saber si serán capaces de engañar al electorado, sino si son capaces de seguir engañándose a sí mismos.

Esquirlas


1ª.- Más de mil doscientos palestinos han sido ya asesinados por el Ejército sionista de Israel. Da miedo dar cifras, porque seguramente, al tiempo de escribir estas líneas los sionistas siguen aumentando la cifra de muertos palestinos en un genocidio sistemático que la comunidad internacional no es capaz de parar, o no quiere parar. Las manifestaciones de ciudadanos de todo el mundo contra la masacre perpetrada por los sionistas en Gaza, que iniciaron aprovechando un suceso que nada tuvo que ver con Palestina, dado que un periodista alemán, Christian Sievers, desveló ya hace unos días y tras una minuciosa investigación, que el asesinato de los tres jóvenes israelíes el pasado 12 de junio no fue cometido por palestinos, sino por un ciudadano de Israel por asuntos económicos. Según informó Sievers, la Agencia de Investigación Interna israelí, Shim Bet, estaba al tanto de todos los detalles por la llamada que hizo uno de los muchachos durante el secuestro, pero fue obligado por Netanyahu a tapar la información para que el asesinato fuera usado como pretexto para iniciar un nuevo ataque contra Gaza. El periodista acusa al gobierno israelí de conspiración y manipulación de la población civil para contar con la aceptación de los crímenes de guerra que perpetra contra el pueblo palestino.

2ª.- El anuncio de Jordi Pujol de que su familia tiene cuentas en Suiza, por las que no declaró a Hacienda durante decenios, justificando su existencia sobre que eran el producto de una herencia familiar, no ha convencido a nadie y ha levantado una verdadera polvareda en la política catalana. Aquel 3% del que habló Maragall en el Parlament catalá, y del que nunca se supo nada más, parece que no era tan modesto como ese fraudulento 3%, sino que las mordidas eran más elevadas y que se repartían en una proporción 3 a 1.5 entre Convergencia y la familia Pujol. Que esa familia viene viviendo de la política, y no para la política, era un secreto a voces no solo en Catalunya sino en toda España. Lo que no deja de ser esperpéntico es que el PP condene con contundencia y se rasgue las vestiduras con la corrupción en el seno de la Generalitat de Pujol o de Convergencia, cuando los datos sobre la esos delitos en el seno del partido en el Gobierno invalida a cualesquiera de sus dirigentes para criticar las practicas en tanto no se depuren responsabilidades sobre la trama Gürtel, el caso Bárcenas, la financiación ilegal y los sobres que circulaban entre sus altos cargos. La sartén dijo al cazuelo…

3ª.-La ONU lleva tiempo instando al Gobierno español para que active la búsqueda de desaparecidos durante la Guerra Civil y la larga noche de la dictadura fascista de Franco que el Ejecutivo de Raxoi desoye sistemáticamente. Tienen que ser ONG u otras asociaciones o sindicatos de otros países los que financien la búsqueda de las víctimas desaparecidas del genocidio franquista. En esta ocasión es el sindicato noruego de electricistas Elogit, que ha donado seis mil euros que cubrirán los gastos de, al menos, cuatro excavaciones: Murias de Rao en Lugo, Canseco en León, Alcalá del Valle en Cádiz y la que se ha realizado este pasado fin de semana en el pueblo abulense de Chaherrero. Es de agradecer la solidaridad de esos sindicalistas noruegos, al tiempo que abochorna la actitud del Gobierno filofranquista de Raxoi, que da medallas a los santos de palo, se niega a cumplir la ley de Memoria Histórica y que, frecuentemente, hace loas a la dictadura, a la vez que permite concentraciones de nostálgico fascistas que invitan al golpismo contra la democracias sin que se produzca reacción alguna. Mientras la Guardia Civil multa miembros de Podemos en Alicante, ignorando el derecho de libre reunión que ampara la Constitución, la Delegada del Gobierno de Madrid autoriza concentraciones de los enemigos de la democracia. Como el PP…

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