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Susana Díaz la gran esperanza del PSOE. O la materialización del divorcio entre dirección, militancia y votantes.



La abdicación de Juan Carlos de Borbón deja al descubierto, aún más si cabe, las miserias del PSOE, el divorcio existente entre una dirección que no ha dudado en traicionar a sus militantes y votantes para defender una monarquía que no quieren las bases ni las Juventudes de ese partido. Alfredo Pérez Rubalcaba ha perdido ante muchos miles de afiliados y millones de votantes el poco rédito político que le quedaba al saberse que no quiso dimitir, como tendría que haber hecho ante el descalabro electoral, para garantizar una sucesión monárquica a gusto del régimen y de espaldas a su militancia. 
 
Manteniéndose en el poder controlará los movimientos antimonárquicos que podrían surgir en el seno de una gestora. Para ello ha contado con la colaboración de la que llaman ‘la gran esperanza del PSOE’, la Presidenta de Andalucía, colocada en el cargo por el aparato del partido, el presidente del PSOE, Manuel Chávez, y el presidente dimisionario. Todos ellos dinosaurios de una transición que se llevó a cabo engañando al pueblo y asustándolo con el ruido de los sables, el frufrú de las sotanas y el tintinear de las trece monedas de quienes se vendieron a un capitalismo que derivaría en la falta de derechos y libertades que padece el pueblo en el presente y que la actual dirección del PSOE apoya igual que hizo hace treinta y siete años, de espaldas a los militantes. 

La prensa sometida al establishment contaba ayer, admirada del ‘patriotismo’ de Rubalcaba y Susana Díaz, que ambos estuvieron informados de la abdicación del rey, motivo por el cual ni Rubalcaba dimitió ni Díaz se lo exigió por responsabilidad. Actitud que invalida ante una militancia de izquierdas esa ‘gran esperanza blanca’ para el aparato del PSOE que es la presidenta andaluza. 

La actitud de la dirección del partido ¿socialista?, al apoyar con entusiasmo la monarquía en contra del republicanismo de sus bases y buena parte de sus votantes es una actitud tan suicida como para sospechar que a los actuales dirigentes de ese partido no les importe que desaparezca. Tal vez pretenden que sea así, para, con los mismos personajes enquistados en las poltronas desde hace casi cuarenta años, crear un nuevo partido de centro, al modo de la Nueva Democracia italiana, con economistas socioliberales que no se salgan de las normas dictadas por la banca alemana y la Fürheresa Merkel. 

Alfredo Pérez Rubalcaba, anuncia que su partido "no romperá el consenso que se alcanzó durante la Transición acerca de la Monarquía porque es un valor del que los socialistas se sienten orgullosos". El actual Secretario General del PSOE, que tendría que haber presentado la dimisión el día 26 de mayo, en lugar de convocar un Congreso que ya ha retrasado una semana, y a saber cuántos retrasos más registra, parece decidido a controlar las bases, el criterio de los compromisarios al Congreso Extraordinario, y la voluntad de sus militantes, al hacer anuncios y afirmaciones que, en puridad democrática, no tendría por qué hacer en tanto no se sabe, en teoría, quién dirigirá el partido en los próximos años. Aunque debe tener el aparato socialista todo ‘atado y bien atado’. No en vano ni Eduardo Madina ni Carme Chacón se han atrevido a pronunciarse sobre un referéndum en el que se decida entre monarquía o república. El único que lo hizo fue el catedrático granadino de Izquierda Socialista que optará a la Secretaría General, José Antonio Pérez Tapias, diputado nacional durante la última legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, y que tiene escasas posibilidades de ganar el congreso, dado el control que ejerce el aparato del partido sobre los delegados al mismo. 

La manera como la dirección del PSOE está actuando en el asunto de la monarquía pone en clara evidencia un divorcio absoluto con las bases y unas Juventudes que no conocieron la Transición pero que son conscientes de que los polvos de la cobardía de los partidos de izquierdas en aquellos años son los responsables de los lodos de la desigualdad, los abusos y las injusticias que se sufren en el presente. 

De seguir como hasta ahora, el PSOE camina hacia su desintegración, a causa de unos dirigentes que han olvidado que el partido no está para servir a los deseos de sus dirigentes sino las necesidades del pueblo, como decía el fundador de ese partido, Pablo Iglesias Posse.

Y es que a los actuales dirigentes del PSOE se les nombra a Pablo Iglesias y bufan, pensando que se alude a ese joven líder de la coleta que tanto les irrita porque encarna, precisamente, lo que no han sido capaces de hacer ellos: conectar con el pueblo. 

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Comentarios

  1. Los dinosaurios tienen que dejar paso a la savia nueva (la que queda), pues como sigan así me temo la estampida de los votantes.

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