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Señales inequívocas de que en este país no hay democracia II



Dicebamus hesterna die...;dijo Fray Luis de León, cuando retomó las clases en la Universidad de Salamanca, tras pasar cuatro años en la cárcel por haber tenido la osadía de traducir ‘El Cantar de los Cantares’ directamente del idioma hebraico, sin tomar en consideración la oficial ‘Biblia Vulgata’. Y es que en este país de fobias por las lenguas y de censuras, la represión no es cosa de ayer ni mañana, sino una fruta vana, como decía otro poeta, Antonio Machado, refiriéndose al señorito andaluz que glosó con sus versos en el Mañana Efímero. Dicebamus hesterna dia que en esta Ejpañistán de monarquía impuesta y de mayoría parlamentaria que actúa como dictadura bananera que, por mucho que juren nuestros prebostes, no hay democracia en estos territorios plurinacionales que el poder se empeña en mantener férreamente acogotado en una unidad patria toda ella falsa e impuesta. 
 
Señales de que la democracia brilla, precisamente por estar ausente, se puede constatar con asuntos como el protagonizado por el teniente Luis Gonzalo Segura, que tendrá que sentarse ante un Tribunal Militar -a semejanza de aquellos que condenaban a muerte a quienes pusieran en su punto de mira similares órganos durante la dictadura del general genocida Franco-, tras haber cometido la imprudencia, en un régimen como el español, de haber publicado la novela “Un paso al frente”, a modo de alegato, en la que el joven oficial del Ejército de Tierra denuncia "lo que ya saben todos dentro los cuarteles, que las Fuerzas Armadas siguen ancladas en el siglo XX, regidas con mano autoritaria y plagadas de casos de corrupción en los que la casta de los altos oficiales se aprovecha de sus privilegios, con la complicidad de una justicia militar nada independiente”. 

Esa supuesta justicia militar, de la que el acusado dice lleva a cabo un procedimiento sin ninguna garantía jurídica, “dado que el que juzga es también fiscal y parte, y el acusado está prácticamente condenado de antemano", podría pedir penas de cárcel para el autor del libro por denunciar asuntos tan graves como que los ciudadanos tengamos que asumir los 29.000 millones de deuda que tienen las Fuerzas Armadas, “consecuencia de los desmanes que llevan a cabo los altos oficiales”. O que se juzgue a oficiales como él que denuncian situaciones de corrupción o de injusticia, al tiempo que a elementos franquistas y reaccionarios, como el teniente coronel Ayuso, que llamó bastarda y espuria a la Constitución, no fuese sancionado ¿Cómo puede decirse que un país es democrático si una persona por denunciar el comportamiento corrupto de altos militares es sometido a un juicio fuera de la justicia ordinaria? 

¿Democracia en un país en el que cinco millones de personas han sido expulsadas del sistema, pertenecientes a casi dos millones de familias, en las que todos sus miembros están en paro, según la última Encuesta de Población Activa? Y el número no deja de crecer. Cinco millones es también la cifra de personas que se encuentran afectadas por situaciones de exclusión severa, de acuerdo con el último Informe FOESSA –ONG cercana a Cáritas que se encarga de llevar a cabo estudios sobre la situación social en nuestro país-,  que destaca que después de las dos reformas laborales, el mercado de trabajo es más mercado que nunca porque por cada puesto de trabajo disponible hay 110 parados aspirantes al empleo, lo que propicia que los salarios y demás condiciones laborales, tengan cariz de esclavitud, con sueldos de entre 400 y 600 euros, inferiores al salario mínimo -645 euros-, que se han convertido en ofertas normales. Según ese informe, en el nuevo escenario laboral aumentan los contratos involuntarias a tiempo parcial, que en muchos casos van acompañadas de una prolongación de jornada obligatoria que no se paga. A esa realidad se añade una alta tasa de temporalidad, la segunda más elevada de Europa, que se acompaña con una reducción de las retribuciones de los trabajadores. Así lograr un empleo ya no es en este poco democrático país,  garantía de salir de la pobreza: el 13,4% de los empleados con salarios bajos se encuentran por debajo de ese nivel, según el Instituto Nacional de Estadística ¿Se puede calificar de país democrático aquel en el que los explotadores abusan de los trabajadores, hasta llevarlos a niveles de esclavitud, en las relaciones laborales?

Pobres y reprimidos, los ciudadanos de este país se enfrentan a esas situaciones por partes iguales. Porque si ayer se denunciaba en este mismo blog la persecución de la Fiscalía hacia los sindicalistas que participaron en piquetes durante las Huelgas Generales, o la desmesuradas multas que aplica el Ministerio del Interior a quienes pretenden manifestarse o reunirse libremente, la situación se hace más irrespirable cada día. Porque al tiempo que un obsoleto Tribunal Militar pretende enviar a la cárcel a un joven por escribir un libro, se ha conocido que la Fiscalía de Sevilla pide 18 años de cárcel a trece miembros del SAT –Sindicato Andaluz de Trabajadores- a los que acusa de ‘desordenes públicos y atentado’, con el mismo lenguaje antañón que usaban los Tribunales de Orden Público de la dictadura. 

Al tiempo que se dan esas dramáticas situaciones se producen otras, que sin ser tan trascendentes, ponen en evidencia la ausencia de libertades formales en un país en el que los medios están supeditados a las órdenes del poder, que no pierde ocasión de ejercer cualquier forma de censura, ya sea logrando que se vete la presencia de determinado personaje en las pantallas televisivas, como está haciendo el PP con Cuatro o La Sexta, a las que amenaza con retirarlas la publicidad si invitan a sus programas al líder de Podemos, Pablo Iglesias. 

O una red social –Facebook- bloquea la página de la revista satírica Mongolia por una foto en la que se aludía al talibanismo integrista de los componentes de la secta católica, a propósito de la celebración de la Romería del Rocío. Los bloqueos de las páginas de Facebook se producen cuando un miembro de la red denuncia el comportamiento o los contenidos de una página u otro compañero de esa red. Es fácil discernir que el bloqueo contra la fotografía del salto de la verja de la Ermita almonteña, con un pie de foto en el que se leía ‘Putos moros. Integrismo religioso en la Meca. Ah, no, que es Almonte’, fue solicitado por un talibán de la secta católica que no soportaba las ironías ni la risa, como aquel personaje del Nombre de la Rosa que quería eliminar un libro de Platón que no la condenaba como acto pecaminoso. 

¿Puede decirse que en este país de injusticias sociales, censuras, represión y talibanismo religioso católico hay democracia? Sin duda no existe tal, sino un remedo de ella, un absurda farsa en la que tras las bambalinas del telón de la supuesta democracia se esconden Tribunales Militares, empresarios explotadores, integristas religiosos, censores, represores y demás fauna peligrosa, cuyo hábitat natural son las dictaduras. 

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Comentarios

  1. Luisa, ya no sé que hacer por este país, ya no me siento con fuerzas de denunciar, ya no me gusta donde vivo, ya no me gusta que un descerebrado diga que en Madrid no existe desnutrición infantil, que en donde existe es en Andalucía, ya no soporto más a esta caterva de sinvergüenzas que nos han robado todo a demás de la dignidad, ya no soporto más a esta guerra subrepticia que nos imponen sí o sí. No se que hacer de verdad, ya no sé que hacer. Que tengamos que soportar estas atrocidades como la que este individuo que rige la CCAA de Madrid. ¿No es un hecho denunciable? ¿No se puede hacer nada?

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