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El arbitrario destino del dinero público y las diatribas de la prensa oficial al programa económico de PODEMOS.


Desde que comenzó la crisis el Estado gastó más de 2.000 millones de euros en campañas publicitarias institucionales. No resulta sorprendente, si se tiene en cuenta que solo en la campaña de promoción del Día de las Fuerzas Armadas de este año,  licitada por el Ministerio de Defensa, a través de un concurso público, se gastarán  760.000 euros. A los que habrá que sumar los alrededor de noventa mil millones de la celebración en sí. En pasadas fechas, el Ministerio del Interior desplazó a Catalunya una compañía de Fuerzas de Seguridad en prevención de que los altercados surgidos en Can Vies pudieran extenderse a toda la ciudad de Barcelona: El coste del desplazamiento supuso al erario un gasto de 60.000 euros. Una fruslería si se compara con los 3.5 millones de euros que tiene previsto gastar el Ministerio del Interior en el cambio de uniformes y enseñas del cuerpo general de Policía, al que el ministro de esa área, Jorge Fernández, quiere dar un aspecto más marcial. El gasto que asignó el Ejecutivo para dietas del día de las elecciones del 25 de Mayo alcanzó los 10 millones de euros, el doble del que empleó el Ministerio del Interior de Rubalcaba en las pasadas elecciones europeas. 
 
El gasto, o derroche del dinero público, por parte del actual gobierno se dispara continuamente en campañas publicitarias, dietas o pagos a asesores, que aumentaron con la llegada de los populares. En 2014 el Gobierno tiene previsto aumentar el presupuesto destinado a esos asesores y personal de confianza un 7.5% respecto al pasado año, en el que gastó cerca de cuarenta mil millones de euros, al tiempo que el destinado a los funcionarios públicos descendió más del 20%. Solo en 2014, y según figura en los PGE, el Gobierno contratará 640 nuevos asesores a sumar a los miles que existen en todas las administraciones del Estado. 

Todas esas cifras suponen un derroche arbitrario de dinero público por parte de un Gobierno que lleva años recortando en Sanidad, Educación y Prestaciones Sociales. Si a ese despilfarro se suman los más de 13.000 millones que entrega a la secta católica, o los más de noventa mil millones de euros de fraude fiscal que no se ocupa este Ejecutivo en perseguir, según se deriva del informe sobre la estimación del fraude fiscal que ha presentado el director ejecutivo de Fedea, Ángel de la Fuente, y el investigador de la Universidad de Zaragoza y colaborador de la Fundación, Julio López Laborda, que señalan que algunos españoles –no desde luego la clase trabajadora- tenían en 2013 más de 144.000 millones de euros en paraísos fiscales, y más de la mitad de esa cantidad en Suiza, se ve con claridad dónde está el dinero del erario. Según citado estudio, las rentas del capital mobiliario son las que menos cumplen con sus obligaciones fiscales, ya que apenas declaran el 39,8% del total. Le siguen en grado de fraude, los ingresos procedentes del capital inmobiliario, con una evasión fiscal del 54,47% y las rentas empresariales. 

Si se sumasen esos 144.000 millones evadidos a paraísos fiscales, los noventa mil defraudados a Hacienda, los 13.000 regalados a la secta católica, otros dos o tres mil millones de impuestos que no paga esa institución, y los alrededor de 50.000 que despilfarran los distintos niveles de la Administración en campañas publicitarias, asesores, gastos suntuarios de todo tipo, caprichos de cambios de uniformes o de nombres de aeropuertos, todo lo dilapidado en obras inútiles como el aeropuerto de Castellón, la ciudad de las Artes y las Ciencias, La Ciudad de la Luz y un largo etcétera de obras inútiles, carreteras inservibles rescatadas, y cómo no, los más de sesenta mil millones de Deuda Pública, utilizada para salvar a la banca, la astronómica cifra serviría sin duda para aplicar el programa de PODEMOS que algunos periodistas afines al establishment consideran irreales, producto del voluntarismo o un sueño de ingenuos. 

Y es que la prensa -no solo la cavernaria, aunque tal como están los medios en este país casi todos resultan afines a lo que antes se definía como ‘la caverna’, al servicio siempre de una derecha capitalista que no quiere que se mencione algo que se salga de los cauces marcados por la economía neocon-, tiembla de miedo ante las propuestas económicas del programa de PODEMOS que contempla un cambio radical en la economía de este país, con el fin de devolverle a los ciudadanos el bienestar robado por la derecha. Argumentan esos periodistas, al servicio del sistema, en toda tertulia en la que les dan la palabra, que las propuestas del partido liderado por Pablo Iglesias son inviables porque no hay dinero que pueda pagarlas. Ocultando que sí existe dinero, y hasta sobraría, si se le diera un uso decente en lugar de dilapidarlo en beneficio de unos pocos.

No es que no haya dinero. Es que lo está robando la oligarquía y el Gobierno a su servicio.

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Comentarios

  1. Ladrones, siempre ha habido, pero es que últimamente se llevan todo a espuertas. Sinvergüenza es poco, son lo otro.
    Buenas noches Luisa

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