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Cuando el tiempo pone al descubierto las trampas de los políticos.



Es curioso como el transcurrir del tiempo descubre asuntos que en su momento no se podían explicar, y que, con su paso, se nos muestran claros cual cristal recién fregado. Fue menester que pasaran años para que los ciudadanos de este país supieran las razones por las que Aznar nos embarcó en la ilegal cruel e injusta guerra de Iraq: Bush le ofreció prebendas económicas a través de Murdoch, meter a nuestro país en esa guerra, ilegal inmoral e injusta, le supuso, y le supone, ganar muchos millones. Poco le importó el coste de aquella decisión, que supuso doscientos muertos y más de mil heridos. Por eso mintió diciendo que el atentado del 11M fue de ETA. 
 
En el presente, con la misma claridad, se nos ha desvelado que la negativa de acabar con las SICAV y bajar su cotización al 1% respondía a satisfacer los intereses de políticos del PSOE y del PP, que tenían guardados sus planes de jubilación en ellas, no fuese que, aunque la suya estuviese en el paraíso fiscal luxemburgués, en algún momento tuviesen que cotizar por ella en su país. Y como algo huele a podrido no solo en este país nuestro, sino en toda la UE, los dirigentes de ese club de inversores y defraudadores del dinero de todos, se apresuraron afirmar que el asunto “"es absolutamente legal y se utiliza frecuentemente para sistemas complementarios de pensiones". Tal vez no sea ilegal, pero es feo, sucio y poco ético. Esos señores, ya sean del PP, del PSOE o de IU, se aseguran una muelle vejez a través de un sistema especulativo radicado en un paraíso fiscal –y no tributan en su país por esos haberes- en tanto las pensiones del resto de los mortales se ven reducidas cada año. Si eso no es pertenecer a una casta privilegiada que venga Craso y lo vea.  Tan solo el portavoz de IU, Willy Meyer, ha dimitido al conocerse el asunto; el resto de parlamentarios españoles, de PP y PSOE, no parece que vayan a presentar su dimisión pese a que su ética ha quedado con el final de su espalda al aire. 

Igualmente el tiempo, y la prensa, nos permite explicarnos por qué el Tribunal de Cuentas nunca detectó tanto latrocinio, tanto manejo y tanta mendacidad en las cuentas públicas como existe, y por qué nunca detectaron la basura ética que se esconde bajo las alfombras de los organismos públicos, incluido el propio TC. ¿Quién iba a destapar escándalos e irregularidades si ese organismo no es sino una entidad mafiosa –la famiglia manda- en la que todos son primos, cuñados, hermanos y demás parentela, todos ellos aliados en el bonito acto de afanar todos a una?  Ya se sabe que quien roba unido permanece unido. 

Así las cosas será el paso del tiempo el que nos permita saber qué provocó la súbita abdicación de Juan Carlos I como Jefe del Estado. Es difícil creer la afirmación oficial, las narraciones que nos cuentan que la decisión estaba tomada desde hace meses, o que lo sabían determinados taumaturgos de la política nacional. Cuando pasen unos años cualquier avezado investigador nos contará qué desencadenó tal decisión. O el estallido de un escándalo nos permitirá explicarnos el motivo de tal decisión.

Igual sucederá con el porqué de la obsesión por aforar a un rey al que, a poco que se descuide, se le acumularán casos de paternidad –de momento se conocen dos demandas- o reclamaciones sobre sus poco transparentes cuentas. Algo de muy grueso calibre puede cernirse sobre el Borbón para que el Gobierno y jarrones chinos –perdón, expresidentes- como Felipe González, hablen de la necesidad de aforar al rey para librarle de insensateces que deteriorarían no solo la figura del monarca sino la imagen de este país, tocado, por otra parte, por toda clase de escándalos que lo hacen muy poco respetable. 

Mas no tienen que preocuparse demasiado los corruptos. Algunos ingenuos se preguntaban por qué razón los dirigentes de la UE no hacían algo ante la corrupción extendida por este país como una metástasis maloliente. No hay que hacer más cábalas: no lo hicieron porque quien más quien menos en la UE están manchados por la lacra de la corrupción: el periódico alemán 'Bild Zeitung' acusó a Juncker de cobrar "exuberantes" -por cuantiosas- remuneraciones por sus discursos, incompatibles a ojos de esa publicación con los cargos públicos que ocupaba en ese momento. El 'Bild' alude a "nebenjobs" ("segundos empleos") y pone como ejemplo las conferencias pronunciadas a cargo de, por ejemplo, la Federación de Empresas Alemanas de Seguridad y Defensa, el lobby armamentístico alemán, sobre "La nueva responsabilidad de Europa", durante un encuentro que tuvo lugar en el Hotel Roma de Berlín y por cuya intervención cobró la cantidad de 15.000 euros. La cantidad total de ingresos adicionales no ha sido revelada por la citada publicación, aunque sugiere que el político luxemburgués incurrió en incompatibilidades.

No es el único dirigente de la UE que ha incurrido en comportamientos escasamente éticos –pese a que la Fhüreresa Merkel sigue apoyando a Juncker para presidir la Comisión- porque el ministro de Exteriores de Polonia, Radoslaw Sikorsk -que pretende obtener el cargo de alto representante de la Unión para asuntos exteriores en sustitución de la anodina baronesa Ashton-, porque tanto él como su gobierno están sumidos en una profunda crisis después de que el semanario 'Wprost' publicase la grabación secreta de una conversación privada en la que el ministro cuestionaba las relaciones bilaterales entre Polonia y EEUU en términos muy zafios.

Mas nada importa de los comportamientos poco éticos, o incluso delictivos, de ciertos personajes, aquí o en Europa. El caso es que sean fieles servidores del sistema capitalista, esa casta –a la que tan mal le sienta ser así apelada- que se prostituye por miles, o millones de euros, y causan la ruina de los países que gobiernan y de Europa. Al final, el tiempo o algún avezado investigador, pondrá ante los ojos de todos que no se trataba de arreglar la economía de España o de Europa, sino de arreglar la suya propia. Y cuando todos lo vean prístinamente claro será cuando dejen de ser casta para ser lo que fueron todo el tiempo: manipuladores  y ladrones del dinero de todos. 

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Comentarios

  1. Esta gran estafa ya no tiene límites, estamos en una neomierda que solo se quita de una forma y no es otra que una revolución inteligente desde las instituciones.

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