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Cifuentes, represión policial y orden público: ¿Hay democracia en este país?



Las alteraciones del ‘orden público’, protagonizadas por las fuerzas policiales el día de la proclamación de Felipe VI contra los republicanos, defendidas en unas declaraciones en la cadena televisiva La Sexta por la Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, la llevaron a transmutarse en el personaje del capitán John Anderton, de la película de ciencia-ficción Minority Report, dado que sus palabras más parecían las de la jefa de la Unidad de PreCrimen antes que un cargo público de una democracia (?)
 
La primera reflexión que tendría que hacerse en torno a lo sucedido en Madrid durante el paseo por la capital del recién proclamado Felipe VI es si la represión fue iniciativa únicamente del Gobierno de Mariano Raxoi, sin conocimiento del monarca, o si la abusiva actuación policial contó con la aquiescencia del nuevo rey. En cualquier caso, de ser tan respetuoso con el orden constitucional como proclamó serlo en su discurso, tendría que haber advertido al Ejecutivo de que de ninguna manera quería que se produjesen abusos como los que perpetraron unas fuerzas policiales de las que ahora, tras la evidencia de sus excesos, nadie se hace responsable.

Según el SUP –Sindicato Unificado de la Policía-, sus actuaciones se registraron en razón a la obediencia de las órdenes recibidas por parte de sus superiores. Conforme lo manifestado por la Delegada del Gobierno, ante las cámaras de La Sexta, algunos agentes ‘se extralimitaron en sus funciones’ al, por ejemplo, indicar a quienes habían colgado de sus balcones banderas republicanas que tendrían que quitarlas. No hubo noticias de cómo se dirimió la intromisión policial, es de sospechar que quienes fueron obligados a retirarlas obedecieron la abusiva orden sin reclamar a los agentes que daban tan arbitraria orden que lo hicieran con un mandamiento judicial, porque de lo contrario, no los obedecerían. Los abusos policiales durante la jornada del 19 de Junio motivaron que Jueces para la Democracia emitiese un comunicado para exigir al Ministerio del Interior que explique los "motivos" que llevaron a la Policía a detener a varias personas en el marco de los actos de proclamación de Felipe VI”. El portavoz de Jueces para la Democracia, Joaquím Bosch, reprochó los excesos policiales, registrados por "unos supuestos riesgos de alteración del orden público, con peligro para personas y bienes, que eran meras conjeturas y no tenían fundamento alguno, como los hechos han demostrado de forma clara”. Conjeturas, sí, como en la película de ciencia-ficción citada, o en las dictaduras en las que cualquiera es culpable hasta que no demuestra su inocencia. 

Las palabras de Cifuentes en La Sexta, argumentando que lo que se intentaba era ‘prevenir alteraciones de orden público’, o que los republicanos ‘molestaran a los monárquicos’ -pese a que, seguramente, la mayoría no era sino ese tipo de curioso ocioso que se apunta a cualquier sarao*, dando vivas con entusiasmo sin saber a quién-, vulnera no solo derechos constitucionales, sino que evidencia una postura tendenciosa, como también denunció Joaquím Bosch al señalar que “en una democracia plural no se puede favorecer institucionalmente un ideario político determinado, pues el orden público que se debe salvaguardar es el de la defensa de los derechos y libertades de todos los ciudadanos".

Sobre las extralimitaciones de la autoridad que se registraron el día 19, tampoco explicó la delegada del Gobierno las causas por las que, si de lo que se trataba era de evitar ‘roces’ entre republicanos y monárquicos, por qué, por la tarde, cuando la comitiva real y los curiosos estaban ya en sus casas, la policía cargó contra un grupo de republicanos concentrados en la Puerta del Sol. 

En cualquier caso, la violencia policial no es algo que se produjese únicamente el día 19.  Desde que el PP llegó al Gobierno y el peor Ministro del Interior de esta democracia (?), Jorge Fernández, tomara posesión de su cargo, las agresiones policiales a los ciudadanos se produjeron tras las manifestaciones del 25S y de las Marchas de la Dignidad. Represión que dio en su día lugar a que las autoridades europeas lllamasen la atención a un Gobierno que blande el concepto de ‘orden público’ de forma similar a la que empleaba la dictadura franquista, que impuso durante cuarenta años la paz de los cementerios y el orden de los cuarteles. 

Lo que lleva a reflexionar, si tal como actúan los gobernantes y las fuerzas de seguridad que controla, se puede decir que vivamos en una democracia cuando los manifestantes, ya protesten por el inicuo e inexplicable desmantelamiento de las energías renovables –que alguien debería investigar a qué se debe y qué intereses lo impulsan-, por la necesidad de trabajo, pan y vivienda, o en contra de las corridas de toros. Para el Gobierno del PP cualquier pensamiento divergente es un peligro para la convivencia… pero sobre todo para su seguridad y la pervivencia de sus abusos y arbitrariedades. 

*Cuenta Claudio Sánchez Albornoz, en un delicioso librito titulado ‘Anecdotario Político’ –seguramente descatalogado en la actualidad- que un antepasado suyo, 
un viejo republicano, Lucio Sánchez Albornoz, presenciaba la entrada triunfal de Alfonso XII. Al paso del cortejo real, un joven vitoreaba estentóreamente al soberano. El viejo republicano, sin poder contener su mal humor, propinó un codazo en el estómago del entusiasta monárquico, al tiempo que exclamaba:
- Carajo, ya estoy harto de oírle gritar ¡Viva el Rey!
La respuesta del humilde joven demostró el carácter de esos madrileños ociosos a los que tanto da Julio César que Julián Cerezas –como decía Antonio Machado- con tal de apuntarse a un jolgorio:
-No se enfade señor. ¡Esto no es nada para lo que yo grité el día de la Federal!  
Seguramente era análogo a los fervorosos monárquicos que con tanto esmero, y brutalidad, quiso defender la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes. 


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Comentarios

  1. Es hablar de Cifuentes y se me pone la mente vomitiva, no lo soporto, pero de verdad es como si me nombras a la bicha.
    Es de un cinismo tal que ya no sabe uno si es que son memos o qué.
    O TODOS los que estamos en contra de esta barbarie nos UNIMOS o esto no tiene remedio.
    Un abrazo

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    Respuestas
    1. Como todos los integrantes del Gobierno del PP, Cifuentes es una mentirosa, una cínica que no hace sino repetir las consignas que le da el fascista ministro Fernández. Tienen mucho miedo, y no saben qué hacer para reprimir a una ciudadanía que ha tomado conciencia de que no se puede seguir aguantando esta situación.

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