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Entre el caos y la traición: La sumisión a los dictados del Gobierno irrita a los viejos redactores de El País.



Decir que soplan vientos de fronda en la redacción de El País sería mucho decir, pero asegurar que los viejos redactores de ese medio, otrora independiente, están que trinan por las decisiones de la nueva dirección sería quizá quedarse corto. Son muchos asuntos los que tienen enfadados a los veteranos de un diario que fue, durante décadas, el paradigma de la prensa seria e independiente en nuestro país. Y que ahora se desvela poco más que un boletín de propaganda al servicio del Gobierno de Mariano Raxoi, que lleva a los redactores a quejarse de que la redacción se ha convertido “en un caos sin rumbo”. 
 
Los más veteranos profesionales lamentan que el diario aparezca con titulares como el del pasado miércoles, que indignó a toda la redacción de El País. En plena campaña electoral y con muchos asuntos de más calado, la dirección del diario de Prisa salió a la calle con el siguiente titular: “La impunidad en Twitter desata una polémica social”, acompañado de un subtitular en el que se leía: “El Gobierno pide al fiscal que combata el odio en Internet”. Nada de hacer alusión a los twist en contra de personajes de la izquierda vejados o amenazados por personajillos del PP, nada de poner un punto de vista crítico o de conocer otras reacciones que las dictadas por el Ejecutivo. La reacción de los twiteros al titular del periódico humilló a los curtidos periodistas de El País que vieron, con irritación, cómo el periódico en el que trabajan ha pasado de ser un icono de la profesionalidad informativa a un objeto de befa en las redes sociales. 

Y si el titular sobre la posición del Gobierno sobre las redes sociales era parcial y escrito al dictado de lo que quería Moncloa, el que apareció el jueves sobre el Congreso de Justicia Universal, organizado por la Fundación Garzón, no podía ser más tendencioso y falaz: "Otro juez de la Audiencia se suma a las críticas a la justicia universal" decían en la portada de la edición digital. De la lectura de tal titular se puede deducir que los jueces de la Audiencia Nacional son contrarios a la Justicia Universal. Mas no; en las páginas interiores la noticia apareció titulada como debía: “El juez De Prada engrosa las críticas contra la reforma de la justicia universal”. Cuesta trabajo creer que en la redacción de un periódico de la categoría de El País el responsable de un titular pudiera ser tan inútil como para hacerlo contando exactamente lo contrario de lo que se informaba. Más bien se podía colegir que se tituló de ese modo para no ‘molestar’ al Gobierno con las críticas que se vienen vertiendo en el Congreso de Justicia Universal contra la reforma impuesta por la mayoría absoluta del PP, sometido este a los dictados de los intereses económicos de relaciones internacionales con dictaduras como la china.

“Tenemos la sensación de no tener rumbo, de caos, y de estar dejando en la estacada a nuestros lectores” señalaban desde El Plural que manifiestan en la redacción de El País. No es de extrañar, desde que se conociese, involuntariamente por parte de su emisor, el correo del que sería el nuevo director, Antonio Caño a Cebrián, afirmando que había que ‘abrirse a nuevas mayorías ideológicas’, la redacción del diario tembló. Y no le faltaban motivos: desde el nombramiento para dirigir la edición de papel de una profesional con tan solo dos años de experiencia, Eva Sáiz, que tan solo contaba en su haber profesional el haber sido colaboradora de Caño en su corresponsalía de Washington, al igual que el subdirector del periódico, David Alandete, también profesional del corta trayectoria pero muy cercano a Caño, a las entrevistas laudatorias a personajes de la derecha, todo ha cambiado, para mal, en el diario de Prisa.

Los redactores consideran que ‘llueve sobre mojado’ desde que se conociese el correo de Antonio Caño a Juan Luis Cebrián, que no pronosticaba nada bueno, con aquel ‘abrirse a nuevas mayorías ideológicas’; un eufemismo como otro cualquiera, para señalar que El País debía someterse a los dictados de la derecha, sea el Ejecutivo, sea la Casa Real, teniendo en cuenta los lazos de amistad que unen al director con los Príncipes de Asturias. Desde que Caño se hiciera cargo de la dirección de El País ese periódico hizo gala de cercanía con el PP y la casa real, con la publicación de artículos laudatorios sobre personajes como Aznar, cercanos al PP como el presunto donante de dinero negro, el empresario Juan Roig, o la entrevista al presidente de Extremadura, Juan Monago, en la víspera de la moción de censura de los socialistas; la destitución del corresponsal en el Magreb, Ignacio Cembrero, para complacer a Hasan II, amigo personal del rey. Y la entrevista a los Príncipes de Asturias a mayor gloria de Letizia Ortiz. Todo parece girar en torno a la decisión de complacer al establishment.

Entrevistas que más parecen publirreportajes para ensalzar a personajes de la derecha o de la casa real, titulares que tergiversan la realidad o que dan lugar a la indignación y choteo de parte de sus lectores, el ninguneo poco profesional de los partidos emergentes que se presentan a las elecciones europeas, obedeciendo la consigna de Moncloa de no darles protagonismo, o de restárselo cuanto se pudiera, como hicieron con las encuestas de intención de voto en las que ignoraron su existencia, dan la imagen de en qué se ha convertido un periódico que era paradigma de seriedad y en la actualidad está presente en las burlas de las redes sociales.
  
No es de extrañar que los viejos y serios periodistas de El País estén que trinan. 
 
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Comentarios

  1. Hace tiempo que sólo destaco en las redes sociales las viñetas de El País, que de momento siguen siendo bastantes independientes, pero lo demás le doy un repaso muy rápido, no como antes que había editoriales y artículos que merecían la pena. El País ha fenecido.

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  2. Cebrián y los herederos de Polanco le dieron el primer golpe y ahora, Antonio Caño lo está rematando. Espero que con la prensa suceda lo mismo que con los partidos, que aparezcan nuevos medios, pequeños e íntegros, no supeditados al capitalismo, a los bancos y a la derecha. Porque lo que hay son solo boletines de propaganda del sistema. El País entre ellos.

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  3. Mira, periodista en movimiento continuo: uno de tantos artículos con el que uno esperaría no tropezarse en un periódico medio serio, algo que solía pensarse de El País. Y no ya por solo el asunto que trata, bastante trasnochado, sino muy en especial por esa 'desenvuelta' y estúpida manera de intentar 'compadrear' con los demás en una especie de campechanería molesta. Al menos a mí me molesta, y mucho.

    La entrada de la wiki para el autor aparece solo en inglés. Sin embargo, hay un dato de 'interés': cristiano, practicante y casado con la reverenda Jessica Martin, guía espiritual, o lo que signifique ser 'Rector' en alguna parroquia de Cambridge. Todo junto parece una coña de revista de sala de espera. Diría, además, que toda 'la carga intelectual' del artículo es la de Sartre en "Las palabras", al que sigue casi literalmente, solo le faltó escribir la Ausencia de Dios, así con mayúscula, para poder denunciarlo por plagio.

    http://elpais.com/elpais/2014/05/22/opinion/1400781191_889635.html

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