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Crónicas de Ejpañistán: Sobrecostes, quiebras y falacias presidenciales… y el pueblo como los monos de la felicidad.



La crónica de Ejpañistán, escenario mugriento de irregularidades, estafas y todos los latrocinios posibles y aun los imposibles, nos ofrece cada día y sin solución de continuidad, una procesión de episodios de corrupción que se parece a las de las letales orugas que pueblan los pinares en primavera y arrasan con su veneno todo aquello por donde pasan o se detienen. Si un día nos enteraron que el PP se financió ilegalmente y que cabe dentro de lo razonable sospechar que las cuentas de Bárcenas depositadas en Suiza no sean solo de Bárcenas, al siguiente se descubre que desde 2001 hasta 2008, tiempos en los que al frente del Ministerio de Fomento estuvieron Francisco Álvarez Cascos y José Blanco, se produjo un sobrecoste del 230% sobre lo presupuestado,  con todo lo sospechoso que resulta pensar a dónde fueron a parar los millones de tales sobrecostes. 
 
Curiosamente los medios vienen ocultando las fechas con la aviesa intención de endosarle el mochuelo únicamente al PSOE, por aquello de equilibrar los casos de corrupción, pensando, seguramente, que si el PP tiene Gürtel, Bárcenas o Palma Arena, el PSOE ha de tener AVE, ERES Quadrifolio o cualquier otro escándalo con el que nivelar la sentina de la corrupción de la derecha.

Sin embargo, la realidad se impone y hoy los medios nos cuentan, un poco más bajito, para no molestar a los señores del ladrillo, que en el País valencià, ese territorio de despropósitos y saqueos, el proyecto urbanístico de Marina D’Or ha declarado suspensión de pagos, por lo que las quince mil viviendas existentes del megalómano y cursi plan del municipio de Oropesa acabará en manos del ‘Banco malo’ y habrá de cargar al pueblo con sus deudas, como en todas las estafas que se han perpetrado en esta Ejpañistán de pícaros y afanadores.  

Marina D’Or fue concebida como un paraíso para pudientes horteras, sin importar la destrucción de la naturaleza, la ilegal privatización de playas y los disparatados sueños de quienes quería llevar a ese entorno las mayores pistas de esquí artificiales del planeta –en el País valencià hubo años en los que todo se hacía a lo grande, se construía a lo grande y se metían las manos en la caja pública igualmente a lo grande- todo ese derroche, el despilfarro desaforado de especuladores sin cabeza tendrá que ser asumido por los de siempre, esos ciudadanos a los que estafaron por encima de sus posibilidades. El Banco malo –o el Sarep, ese invento que se dice privado pero que es público al 45% y el resto pertenece a especuladores que durante años succionaron la sangre de sus clientes-, ese invento creado para atesorar vacios los pisos que las entidades crediticias especuladoras y abusivas roban a quienes no pueden hacer frente a las desmesuradas cuotas hipotecarias, contará con quince mil viviendas más, todas ellas cerradas, deteriorándose, mientras cientos de miles de familias no tienen un techo al que llamar hogar.  

Marina D’Or fue, como otros tantos, uno de esos proyectos de nuevos ricos que se inventaron al alimón los especuladores del ladrillo y PP, vendedores de humo detrás de los que se acumulaban sobres y prebendas. Porque en los territorios al sur del delta del Ebro floreció durante decenios una corrupción que ahora se descubre en toda su desnudez, cuando falta el dinero y quien más quien menos intenta salvar los muebles del incendio o el culo de la quema. Han caído ya Carlos Fabra y el diputado autonómico y exalcalde de Torrevieja, Pedro Hernández, y es de esperar que tras ellos caigan muchos más, aunque es de temer que más de uno se vaya de rositas en una comunidad en la que el Govern gastó ilimitadamente en proyectos inútiles y faraónicos como la Ciudad de las Artes, presupuestada en 308 millones y que acabó costando 1.282. Al tiempo que se derrochaban millones en pagar al arquitecto áulico de la corte de Camps, Santiago Calatrava, los estudiantes valencianos se ven obligados, desde entonces y hasta el presente, a asistir a clase en barracones infectos en los que se mueren de frío o de calor, según la estación meteorológica que transcurra, hacinados treinta o más niños o adolescentes en aulas para quince, cuyos suelos se hunden, a veces se resquebrajan y en ocasiones a punto están de salir volando. 

Alguna vez alguien debería intentar descubrir a quién pertenece la empresa que alquila esos cientos de barracones al Govern valencià, cuyo pago es superior a lo que costaría hacer colegios e institutos de verdad. Quien esto escribe lo intentó mil veces cuando tenía trabajo y nunca lo logró; es un arcano, un misterio bien guardado por el PP. Sin duda porque la empresa que alquila los barracones a precio de habitación de hotel de cinco estrellas pertenecerá a una familia Cotino cualquiera.  

Todos los sueños megalómanos del PP, no solo en el País valencià, las obras con sobrecostos escandalosos, las promociones inmobiliarias absurdas, que han ido a parar al Banco malo arruinaron la economía de esta triste Ejpañistán.  Los sobrecostos de obras como la Caja Mágica de Madrid, construcción hecha para unas Olimpiadas que nunca se celebrarán pero que costaron muy caras a los ciudadanos, se proyectaron en 120 millones y al final costaron 294; la M-40 de la capital del Estado se calculó que tendría un coste de dos mil millones, al final fueron siete mil. Esas, entre otras muchas obras, fueron el fruto de la siniestra colaboración de políticos corruptos y constructores ladrones que tienen que sufrir los contribuyentes.
  
Entre unos y otros arruinaron los bancos que se obligó a rescatar a los ciudadanos, y que ahora tendrán que poner más dinero para sufragar la quiebra de los propietarios de Marina D’Or y pasado mañana del que se tercie. Y como el dinero habrá que detraerlo de algún sitio, este Gobierno, tan amigo de banqueros y promotores inmobiliarios, volverá a recortar la Sanidad y la Educación, las prestaciones sociales y los recursos para los casi seis millones de parados que el Presidente Raxoi niega que existan, por el estúpido procedimiento de esconder la cabeza en el agujero y negar la veracidad de la EPA –que es lo que le sirve a Europa y no los datos manipulados del INEM- o de intentar engañar, por enésima vez, a los ciudadanos.  

Y estos, como borregos, seguirán impasibles, viendo fútbol y tenis, asistiendo, los menos, a salvajes festejos tauricidas o viendo en las televisiones programas de los llamados de telerrealidad, que no son sino pura entelequia. Y el día de las elecciones europeas se abstendrán de ir a votar, poniendo en bandeja la victoria de los que los roban, porque no saben, no oyen, no escuchan y no miran… Como los monos de la felicidad. 

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Comentarios

  1. 'Y el día de las elecciones europeas se abstendrán de ir a votar, poniendo en bandeja la victoria de los que los roban, porque no sabe, no oyen, no escuchan y no miran… Como los monos de la felicidad. '
    No hace falta decir más querida Luisa

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    Respuestas
    1. Se podrían decir muchas más cosas, Javier, a veces tengo la sensación de que no digo todo lo que es menester decir, amigo mío.

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