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Cierre de canales televisivos: ¿El enfado de los propietarios de las cadenas hará que la información sea más veraz?



Se rumorea que la decisión del Gobierno, de aplicar una sentencia del Tribunal Supremo que anuló un acuerdo del Consejo de Ministros de 2010, que asignaba un múltiple digital de cobertura estatal a cada una de las sociedades concesionarias del servicio de TDT nacional, obligando a Atresmedia y a Mediaset a cerrar varios canales. La primera es propiedad de José Manuel Lara, y Mediaset pertenece a Telecinque, el grupo mediático de Berlusconi y otros inversores. Ese conglomerado mediático cuenta con ese canal, Cuatro, y otros canales asociadas; tendrá que cerrar dos de ellos: La Siete y Nueve. Por su parte Atresmedia tiene que dejar en negro tres: La Sexta3, Xplora y Nitro. La orden del Gobierno cabrea tanto a los propietarios de esos medios que están dispuestos a dar toda la leña posible al Gobierno de Raxoi. Bienvenido sea el cierre si sirve para que las cadenas televisivas dejen de obedecer las consignas del Gobierno y empiezan a emitir informativos y tertulias más críticos con el PP y menos manipuladores.
 
El Gobierno de Raxoi, obsesionado por controlar los medios audiovisuales, intentó chantajear a las dos grandes cadenas con la sentencia del Supremo. Y aunque estas en parte se doblegaron a sus deseos, al final no pudieron evitar el cierre. No se puede decir que no intentasen contentar al Ejecutivo; no hay que olvidar las palabras de José Manuel Lara respecto a La Sexta cuando dijo: “quiero que sea una televisión de centro-izquierda respetuosa con la derecha, pero todavía no lo es,  estamos en ello”, o la decisión de Mediaset que acabó con el programa ‘El Gran Debate’ que conducía Jordi González, porque en él se hablaba en exceso, según el PP, de los casos de corrupción de ese partido.

Durante meses, cadenas generalistas y Gobierno mantuvieron un tira y afloja que ha concluido con el cumplimiento de la sentencia del Supremo que resolvió una solicitud de Net TV, al considerar que el Gobierno de Zapatero cometió defectos de forma en un reparto de licencias al no aplicar lo previsto en la recién aprobada Ley del Audiovisual. La misma sentencia apuntaba que no parecía que el Gobierno ni los operadores de televisión actuasen de mala fe o conscientes de la irregularidad. En cualquier caso ordenó el cierre de algunos canales, dando lugar a que las cadenas propietarias no oculten su malestar con el Gobierno, incluso amenazando desde algunos sectores al Ejecutivo con que pueden hacerle mucho daño al Gobierno, empezando por el Ministro de Industria, José Manuel Soria, del que dicen que ‘si queremos nos lo cargamos en una semana’. 

Lo cierto es que el Ministro Soria o el Presidente Raxoi podrían haber evitado el cierre de las cadenas, acordando medidas legales que subsanaran el error no intencionado del Gobierno Zapatero. O incluso haciéndose los locos con la sentencia del Supremo, tal que hacen siempre que conviene, tanto el Gabinete de Raxoi como los gobiernos autonómicos, acostumbrados a tomar a beneficio de inventario las sentencias del alto tribunal, como hizo el Ministro de Educación, José Ignacio Wert, con la sentencia del Supremo que resolvió que no se podía subvencionar a los centros docentes concertados que segregan por sexo al alumnado; o las muchas sentencias que fue emitiendo a lo largo de los años por los incumplimientos sobre la enseñanza en el País valencià. 

Mas Raxoi y sus consejeros, ansiosos por controlar las dos cadenas televisivas generalistas más importantes, con el fin de convertir sus informativos y tertulias en un trasunto de los de La1 y 24Horas, trocadas desde que llegó al poder en panfletos televisivos al servicio del Gobierno y el partido que lo sustenta, apostó fuerte, decidido a que las dos cadenas se doblegasen a sus deseos mucho más de lo que venían haciendo para evitar el cierre de sus canales. 

A las 12 de la noche del día 6 se consuma el cierre de los mencionados canales y se abre la caja de los truenos, aunque el Gobierno de Raxoi aún tiene cartas en la manga porque con el BOE en la mano puede legislar cualquier medida sobre el sector audiovisual. Aunque tampoco podrá tensar la cuerda en exceso, por mucho que su deseo sea poner en manos de medios afines las televisiones, como viene haciendo con las licencias de las tv regionales en las autonomías donde gobierna. Las dos cadenas son lo suficientemente poderosas y cuentan con el respaldo de muchos millones de espectadores y muchos millones de capital como para que el Ejecutivo intente laminarlas como ha hecho con esos canales que ha obligado a cerrar. 

La consecuencia del cierre perjudicará a los trabajadores de los cinco canales, dando lugar al drama de más parados, al igual que afecta a los telespectadores que perderán diversidad de programas en abierto. Por otra parte, el cierre de los canales de Atresmedia y Mediaset, beneficia indirectamente a Discovery Max que dejará de tener competencia con Xplora, o a Paramount Channel, al que hacía competencia La Sexta3. Y, según los expertos, igualmente obtendrán rédito de la decisión las cadenas de pago y Telefónica, cuyas televisiones por cable vienen anunciándose profusamente en las últimas semanas, casi al unísono que las cadenas perjudicadas comenzaban a emitir duros vídeos en contra de la decisión gubernamental. 

Resulta sospechosa la satisfacción de la prensa más cavernaria, como Periodista Digital, que se congratula del cierre de esos canales, con un titular de grosera semántica en el que afirma que ‘Rajoy le echa por fin 'pelotas' y quita a los grandes las teles que les regaló Zapatero’. El pseudoperíodico virtual, dirigido por Alfonso Rojo, afirma en un párrafo de loa al Presidente que ‘a diferencia de José Luis Rodríguez Zapatero o de José María Aznar, a Mariano Rajoy nunca le ha importado demasiado contar con la complicidad de los capos mediáticos, a pesar de los esfuerzos de su equipo por hacerle entender la importancia de tenerlos como aliados. Y ahora no iba a ser distinto”. Efectivamente, Raxoi no quiere complicidad, exige sumisión.

Sea como fuere, la decisión del Gobierno de hacer cerrar canales a las dos grandes cadenas –también se van a negro dos de Net TV: Vocento-ABC y dos de Veo TV: Unedisa-El Mundo hasta un total de nueve-, ha desatado una guerra entre el Ejecutivo y los grandes grupos mediáticos que puede abocar en una batalla campal en la que los ganadores serán los ciudadanos, que contarán con una información menos sometida a los dictados del PP.  

Lo que no dejará de ser una suerte para la democracia, la independencia informativa y los periodistas.  

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Comentarios

  1. Estos sinvergüenzas ya no saben como controlar a la gente. Vaya merdel que tienen montadp

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