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Marca España: Gobierno del PP, lobo que cuida de borregos



Vista aérea de los vertidos de Fertiberia en el rio Tinto

Oí por primera vez la frase ‘poner a los lobos a cuidar las ovejas’ hace ya años,  al consultar con un experto en pedagogía la decisión de un atrabiliario director de instituto de colocar a un niño acosador en la misma mesa que el acosado con el fin de que ‘se hiciesen amigos’. La consulta al pedagogo estaba motivada en que por aquellas fechas estaba trabajando en un reportaje sobre un lamentable asunto de acoso escolar que se registró en un IES de la provincia de Alicante.  El experto pedagogo, que montó en cólera al conocer el desatino del aquel director, que a punto estuvo de acabar en los calabozos de la Guardia Civil, por negarse a entregar un documento que probaba el brutal hostigamiento que sufría una adolescente por parte de algunos de sus compañeros, clamó irritado: ¡eso es como poner al lobo a cuidar de los corderos!
 
La frase describe muy bien lo que viene sucediendo en este país en el que los lobos políticos cuidan de un rebaño de borregos incapaces de reaccionar, no ya a los dislates y desafueros del Gobierno, sino a los abusos que comete con lo público, y su gestión destinada tan solo a favorecer a sus amigos, en contra de los derechos y necesidades del país. Porque si en teoría los gobernantes han de velar por los intereses de lo público y de la ciudadanía, el actual Gobierno lo hace solo por los de sus amigos y sus intereses particulares. 

Lobo que cuida de borregos es el ministro de Economía, Luis de Guindos, que antes de serlo fue el delegado para España y Portugal de la malhadada financiera, paradigma de la especulación internacional, Lehman Brothers, que en 2008 protagonizó la mayor quiebra de una compañía financiera en toda la historia. Poner al frente de la economía de un país a un licenciado en económicas poco brillante, directivo de una financiera abocada a la quiebra por sus operaciones arriesgadas, da la impresión de constituir un verdadero dislate, pero sin duda el Presidente Raxoi sabía lo que hacía, porque de lo que se trataba era de poner al frente de ese Ministerio a un personaje que velase por los intereses de los especuladores. 

Otros lobos, peligrosos y ávidos, son los personajes puestos al frente del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente. Primero Arias Cañete y ahora Isabel Tejerina, dos lobistas de industrias cuya actividad contaminante o destructora son paradigmáticas. Arias Cañete, que lo primero que hizo cuando llegó al ministerio fue reformar la ley de Costas para que se pudiese destruir legalmente lo poco que queda de nuestro litoral, como denunció en su día Green Peace, tiene intereses en empresas petroleras, fertilizantes y constructoras, e incluso en ganaderías de reses bravas por la vía matrimonial, dado que su esposa es hija del famoso ganadero Pedro Domecq. Todo muy afín a la conservación del medio ambiente. 

Una vez nombrado candidato al Parlamento Europeo por el poderoso dedo de Raxoi, el Presidente otorgó el ministerio una mujer igualmente vinculada a empresas destructoras del medio ambiente, Isabel Tejerina, que ocupó la dirección de Planificación en Fertiberia, empresa condenada por el Tribunal Supremo por construir depósitos y decantar vertidos de fosfoyesos en las marismas de la margen derecha del ríoTinto, convertidas por esa empresa en zona altamente contaminada. Los jueces condenaron a la empresa a devolver la zona a su estado original, aunque los expertos la consideran irrecuperable ecológicamente. La empresa Fertiberia es propiedad de Juan Miguel Villar Mir, el mismo personaje que,  como propietario de la constructora OHL, aparece imputado por el juez Ruz por sus ‘donaciones’ al PP y sus ‘concesiones’ de las administraciones donde manda el PP.

Con esos antecedentes no es de extrañar que el portavoz del partido ecologista Equo, Juan López de Uralde, considere que ‘en España no hay Ministerio de Medio Ambiente’. Cosa que no le extraña al expresidente de Greenpeace ‘puesto que de un gobierno dirigido por alguien que considera que el cambio climático es una milonga no puede esperarse nada bueno en la materia’. Y bien podría haber añadido que de un Gobierno dirigido por un personaje sin alma que tiene la desfachatez de afirmar que ‘estoy muy contento porque las cosas van bien’ en un país en el que el número de parados roza los seis millones y los escasos puestos de trabajo son cada vez más precarios y peor pagados, donde el número de hogares que no percibe ningún tipo de ingreso ha experimentado un incremento respecto al 2013, hasta alcanzar los 768.800, y son ya 2 millones de personas las que no cuentan con prestación alguna, se puede esperar cualquier cosa. 

Desde la óptica del Presidente del Gobierno y de todos sus ministros las cosas van, efectivamente, la mar de bien. Los empresarios tienen cada vez mayores dividendos obtenidos con la precarización del empleo, los despidos casi libres y las inversiones del capital de las empresas que declaran ERES, llevándose el dinero a paraísos fiscales para no cotizar a Hacienda. Al cabo de unos años lo traerán de vuelta para abonar una ridícula cifra en impuestos porque el Gobierno del PP los amnistía. Van bien para bancos rescatados con el dinero de todos, pero que nunca será restituido al pueblo, como Bankia, que ya obtiene millonarios beneficios, 199 millones de euros en el primer trimestre de 2014, que se repartirán sus grandes accionistas (aunque los estafados de las preferentes tengan que luchar a brazo partido para recuperar parte de su dinero y hayan dejado en la calle a miles de empleados). 

Le va estupendamente a los narcotraficantes a los que la eliminación del Principio de Justicia Universal con el que acabó el Gobierno de Raxoi para congraciarse con los chinos y los americanos, pone en la calle para que sigan haciendo negocios a costa de la salud y la vida de muchas personas. 

Están, evidentemente, satisfechos los integrantes del Gobierno de Raxoi y el propio presidente, ahítos de abultados sobres, fruto de las donaciones de empresas que se beneficiaron y seguirán beneficiando de los contratos públicos que otorgan las administraciones del PP y de las medidas legislativas que los benefician en contra de los intereses públicos. Las cosas le van bien sin duda al Gobierno y a sus amigos, especuladores, defraudadores de impuestos, destructores del medio ambiente, estafadores y traficantes de drogas, a la secta católica y a la oligarquía. 

Son los lobos que cuidan de un rebaño de borregos, incapaz de echarlos del poder por estar robando el futuro del país. 

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Comentarios

  1. Verdaderamente alivio total de liberación qué bien se está. XD!!!

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