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La abstención en las elecciones europeas: Un suicidio de la ciudadanía.



Cada vez que se acerca un periodo electoral las empresas de encuestas se ponen las botas. No solo los partidos políticos encargan muestreos, también lo hacen los medios de comunicación, gabinetes de estudios, institutos sociales o hasta empresas privadas. Y siempre, o casi siempre, los resultados de esas consultas responden a los deseos de quienes las encargan. En las previsiones de las encuestas que se van conociendo en las últimas semanas y los comentarios de ciertos periodistas y expertos se proclama que, en realidad, la ganadora de los comicios europeos será la abstención. Es difícil discernir si esa es la tendencia de la ciudadanía o el resultado de la cocina de los sondeos y el deseo del establishment de que el pueblo no se acerque a las urnas, teniendo en cuenta que lo que parece bastante claro, e incluso obvio, es que los dos partidos mayoritarios no tienen mucho que ofrecer al electorado. 
 
Si fuese cierto que la tendencia de la sociedad es la de quedarse en casa y pasar de elecciones seria un gravísimo error, un suicidio social al hacer dejación de la posibilidad de aplicar un castigo efectivo a los partidos tradicionales y de dar una oportunidad a otras formaciones en un ensayo general con todo, que permita ver qué capacidad de cambio tienen esas nuevas organizaciones que se dicen alejadas del sistema, de los mercados, de la oligarquía…  y de unos políticos sometidos a ellos. 

Esas mismas encuestas encargadas para conocer aproximadamente cuáles serán los resultados de las votaciones parecen coincidir en que ganará el PP, seguido por el PSOE, manteniendo el bipartidismo impuesto por la Ley D’Hont y los ‘padres’ de la Constitución, temerosos de que el pluralismo político pudiese impedir ese juego de turnos igual al de los tiempos de la restauración que tan bien le fue siempre al caciquismo y la oligarquía. 

Es incompresible que el pueblo caiga en la torpeza de dejar pasar la oportunidad de darle un susto de importancia a los partidos políticos clásicos, ante todo a ese que desde 2011 copa el poder de forma que hace que la democracia se haya convertido en una oligocracia, o peor, en una cleptocracia que se adueña del dinero público y los derechos de los ciudadanos en su propio beneficio. El suma y sigue de los abusos del actual gobierno respecto al dinero público, tan escandaloso como injusto, tendría que hacer reaccionar a la ciudadanía para arrebatarle el poder antes de que acaben con lo poco que aún queda, si es que queda algo de lo que otrora perteneciera al pueblo. 

El Gobierno del PP, al servicio de la plutocracia, perpetra abusos constantes, como el conocido hoy, de regalar a la banca 40.000 millones más de los 107.000 millones que diera a las entidades bancarias desde que llegó al poder el mismo personaje, Raxoi, que dijera que él no iba a dar ni un solo euro a la banca. Sensu stricto no mintió, él no le dio un solo euro, obligó a la ciudadanía a entregárselo como lo hace ahora con esos cuarenta mil millones que son un rescate encubierto en forma de avales que permiten a los bancos ahorrarse impuestos en el futuro. Es en realidad un segundo rescate que acabará superando incluso los 43.000 millones del europeo y además sin exigir nada a cambio. La decisión del Ejecutivo de Raxoi de avalar activos de la banca para que las entidades españolas superasen los test de ‘estrés’ impuestos por la UE ha hecho posible esa inyección de dinero a las entidades que, como viene siendo habitual se cargará en las espaldas de los ciudadanos a base de recortes. 

La diferencia existente entre el actual rescate encubierto acordado por el Gobierno del PP es que el europeo, costeado por la ciudadanía, computa como déficit, en contra de lo que dijo el Presidente del Gobierno. Ahora lo que habrá es un aval, y si lo acaban pagando o no los españoles y cuanto, dependerá de lo que pase a lo largo de los próximos dieciocho años. Una forma más de mantener hipotecada a la sociedad si esta no se defiende expulsando del poder a quienes gobiernan para los mercados. Hay otra diferencia muy notable entre el rescate encubierto decidido por el Gobierno del presente y el de la Unión Europea: esta impuso unas durísimas condiciones a cambio del rescate a los bancos, el Gobierno Raxoi no ha puesto una sola por este segundo rescate encubierto.
Dejar el poder incólume en manos de esos gobernantes, abstenerse permitiendo que sigan pensando que cuentan con la pasividad de un pueblo manipulado por medios de comunicación que subliminalmente transmiten que nada se puede hacer ni nada cambiará nunca porque así son las cosas y no hay alternativa posible al capitalismo depredador, es, si es cierto lo que dicen las encuestas, un suicidio colectivo. 

En un país en el que se recortan prestaciones, y la oligarquía, no conforme con el latrocinio que viene llevando a cabo en los últimos años, se dedica a insultar y humillar a los trabajadores, como hizo hoy mismo la Presidenta del Círculo de Empresarios, Mónica Oriol, que se permitió criticar la miserable prestación de 426 euros que reciben los parados a los que acusó de parasitismo al tiempo que proponía rebajar el salario mínimo, abstenerse supone dar carta blanca a unos patrones que tendrían que estar en la cárcel por genocidas. 

Abstenerse es permitir que siga el despilfarro de gobiernos autonómicos y locales que, como el de Madrid, gastó 739.000 euros en la visita de los representantes del Comité Olímpico Internacional con el fin de promocionar Madrid 2020. El consistorio madrileño gastó solo en servicio de catering 119.000 euros, y en montaje y decoración de salas 256.000. Los casi setecientos cincuenta mil euros se derrocharon en solo cuatro días con el objeto de agasajar a los representantes del COI y ofrecer ruedas de prensa a periodistas internacionales. 

El despilfarro irresponsable del Ayuntamiento de Madrid no es el único que tendría que hacer reaccionar a la ciudadanía y que acudiese masivamente a las urnas para decirles a los representantes del PP que no se les consiente que roben el dinero público en sus caprichos. Porque si el consistorio de la capital del Estado es escandaloso, resulta calderilla si se compara con el perpetrado por la Generalitat valenciana en manos del PP desde hace casi veinte años, en los que el latrocinio de lo público viene alcanzado niveles de dictadura bananera. 

Si se sumase en el País valenciá todo el dinero dilapidado por los gobernantes del PPCV se podría atender generosamente las necesidades de los cientos de miles de valencianos a los que se  priva de asistencia a la dependencia, subvenciones en el alquiler de viviendas o prestaciones sociales, sanidad y educación pública de calidad, todo lo que se les retiró para prodigarlo en la construcción de edificaciones inútiles, mal construidas y con sobrecostos de dimensiones descomunales, el dispendio de los manejos secretos y confidenciales de la Fórmula 1 ideado por Camps y Barberá y que, con el paso de los años parecen todos encaminados a conseguir un Ferrari en propiedad, porque no se entiende cómo pudieron perpetrar tanto dislate. O los millones que recientemente se ha sabido derrochó el Aeropuerto sin aviones de Castellón, capricho megalómano del corrupto Carlos Fabra que, como presidente de Aerocas, regaló en patrocinio a los clubes de fútbol valencianos veinte millones del dinero de los ciudadanos. Sumado todo ese latrocinio se alcanzan unas cifras de mareo a las que hay que añadir todo lo robado en la visita de Ratzinger, la depuradora de València, y los casos Gürtel y Brugal. Miles de millones que permitirían que el País valenciá contase con un Estado del Bienestar que dejaría en pañales al sueco.

Los mencionados abusos, que no son sino una pequeña muestra de cuanto latrocinio e injusticia se perpetra en el país por parte de unos gobernantes autocráticos que llegaron al poder a través de un golpe de Estado en las urnas, son razón suficiente para ir a votar en las elecciones europeas por mucho que una prensa vendida al interés de la plutocracia intente hacer creer a los votantes que nada de lo que se vote cambiará el sistema. 
No es cierto, como comentaba el otrora prestigioso periodista Iñaki Gabilondo, en un absurdo comentario en su blog, que los abusos del partido del poder induzcan a la abstención. Eso es lo que gente como él, y medios como en el que trabaja –El País- quieren hacer creer. Esos abusos, despilfarros, injusticias e iniquidades tendrían que ser el argumento a favor para votar en las elecciones europeas.

Porque no es cierto que de nada sirva hacerlo, ni que todo esté escrito, ni que nada cambiará se vote lo que se vote. Si los ciudadanos de todos los países miembros se decidieran por votar a partidos anticapitalistas ¿qué podrían hacer los mercados ante una Comisión y un Parlamento decidido a invalidar su abrasivo poder? La UE se convertiría en la Europa de los pueblos, cambiaria radicalmente la actual Europa de los mercaderes para convertirse en lo que soñaron algunos europeístas en el pasado. 

Y si en este irredento país, dominado por la plutocracia aliada con la teocracia y el latrocinio, se ensayase qué sucedería si el poder revirtiera en partidos decididos a acabar con la actual situación de abuso por parte del PP y de inoperancia y cobardía por parte del PSOE, si se habituara la ciudadanía a romper los tabúes de que fuera del consolidado bipartidismo, creado para repartirse el poder dentro del redil de lo que supuso la falsa transición, es posible que nos aguardara un futuro mucho más prometedor que el que auguran las encuestas encaminadas a convencernos de que todo es inamovible. 

Porque si es cierto que de verdad la ciudadanía está decidida a hacer dejación de su oportunidad de dar una patada a los mantenedores de la injusticia y los latrocinios habría que asumir que el pueblo español es un arriesgado masoquista. 

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Comentarios

  1. Luisa, excelente tu artículo, como no podía ser menos con el tema tratado. Hace tiempo escribí sobre este tema. Es fundamental que votemos masivamente en estas elecciones, es una magnífica oportunidad para desbancar a estos políticos sinvergüenzas que nos están haciendo sucumbir en un abismo difícil de salir de el.

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    1. Recuerdo tu posteo Javier. Tenemos que repetirlo hasta la saciedad, en todas partes y de toda manera, hay que hacer entender a la gente que abstenerse es dar carta blanca a estos ladrones de dinero y esperanzas, asesinos de presentes y futuros. Menuda colla de mal nacidos.

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