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Despropósitos y abusos de la peculiar ‘Marca España’ del PP



Si en Europa se enterasen de verdad de todo lo que sucede en este país, la cacareada Marca España, bastante desprestigiada ya, resultaría mucho menos apreciada que lo que estiman los pijos las marcas blancas de los supermercados. La Marca España es la de los despropósitos, unas veces trágicos y otros verdaderamente esperpénticos. 
 
La actualidad tiene ambos ingredientes casi a diario: en Barcelona y Salou dos personas han muerto en menos de veinticuatro horas tras ser detenidos por los mossos d’escuadra, epígonos de la ‘policía nacional’ del resto del Estado, y con los mismos hábitos de brutalidad, generalmente impune, porque aunque sean sancionados por los tribunales, el Gobierno de Raxoi los indulta reiteradamente a pesar del criterio de los juristas, con una solidaridad digna de mejor causa y aunque hayan sido condenados por graves delitos de torturas. 

Un episodio chusco de la personalidad de los políticos de este país lo protagonizó hoy mismo en la capital del Reino la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, quien,  cuando la policía intentaba entregarle una multa por obstruir el carril bus, salió corriendo como cualquier delincuente. La reacción de la señora condesa consorte y expresidenta de la Comunidad de Madrid no fue otra que la de arrancar violentamente su vehículo, que se llevó por delante la moto de unos de los agentes, que emprendieron una persecución del vehículo de la ilustre dama que considera que fue multada ‘porque los agentes querían hacerse una foto multándome’. Incidentes similares cuestan la carrera política de ministros en otros países, pero en este de políticos incombustibles, la mujer que aspira a ocupar el puesto de Raxoi se rió de los agentes de tráfico y de los ciudadanos y no tendrá más repercusión que un cierto cachondeo en los medios no rehenes del poder del PP. 

Esos episodios, dramáticos en el caso de los detenidos muertos en sospechosas circunstancias en Catalunya, o realmente esperpénticos en el caso de la lideresa madrileña, son vergonzosas anécdotas en la realidad de este país en el que, sucesos aparte, la sociedad civil está siendo víctima directa de todos los despropósitos y desafueros que perpetra un gobierno de sátrapas desnortados. 

La otrora clase media, devenida en clase de trabajadores parias, es la que más gravemente sufre la crisis de todos los países de Europa, donde mayor es la brecha social, y en la que menos prestaciones a los parados se proporcionan, dejando las ayudas sociales en manos de instituciones privadas que se dedican a la caridad en lugar de proporcionar a los ciudadanos con problemas de paro y exclusión social un soporte económico salido del dinero público que les proporcione una vida digna. 

El Gobierno se desentiende de los problemas de los ciudadanos argumentando que no hay dinero, que el déficit del Estado le impide destinar partidas a prestaciones sociales, aunque luego, mágicamente, encuentre nada menos que 30.000 millones para rescatar empresas de autopistas. Algunas ¡qué casualidad!, propiedad de empresarios que figuran como donantes del PP en los papeles de Bárcenas. El asunto, como todo lo relacionado con la trama Gürtel y la financiación ilegal del PP, sería, en cualquier país democrático, motivo para que el Gobierno en Pleno presentase su dimisión. 

Mas en este no se producen esas situaciones, el Gobierno lo soluciona de otras maneras, más útiles para ellos y carentes de legalidad, ética y vergüenza: intimida a los miembros de la UDEF –unidad de delitos monetarios- que investigan la trama Gürtel y todo lo que la rodea. Así se ha sabido –lo publicaba el digital ‘el diario.es’- que la Unidad de Asuntos Internos de la Policía, que depende directamente de la dirección del Cuerpo, tiene entre sus objetivos a los agentes que investigan la financiación irregular del Partido Popular. 

Así el pasado mes de febrero una decena de policías fueron llamados a declarar en secreto por la aparición en los medios de comunicación de informaciones relativas al caso Gürtel. Los interrogatorios se produjeron de espaldas al Juez Ruz, que fue quien los designó para esclarecer los movimientos económicos de la trama Gürtel y el asunto de la obra de la sede de Génova 13 que es la rama del caso que con mayor precisión puede acreditar la existencia de una caja B en el PP mantenida en el tiempo, como apuntan los papeles de Bárcenas.

Revelaciones como las citadas harían que el Ministro del Interior fuese cesado de inmediato por el Primer Ministro de cualquier país democrático y civilizado, mas la evidencia de que este no lo es se tiene en la amistad del Gobierno y del propio Jefe del Estado con dictadores tan abyectos como Teodoro Obiang, el único jefe de Estado que acudió a los funerales católicos de Adolfo Suárez y que presume –aunque los medios sumisos lo desmientan- del apoyo del rey para participar en conferencias organizadas por España en la UE por el Instituto Cervantes. Una manera más de prestigiar la dichosa Marca España, apoyar internacionalmente a un dictador africano abyecto.

Otro asunto que, de conocerse en el entorno de la UE, no dejaría de causar desconcierto a los respetuosos dirigentes europeos, de los que se desconoce qué fe profesan si es que tienen alguna, y que en este país puede revolver los intestinos de cualquier demócrata, es el sometimiento institucional a la secta católica, dado que los funerales de Estado, en un país supuestamente aconfesional, se celebran con un impropio e inadecuado alarde religioso católico. 

El último de esos episodios que sin duda concitaría una no pequeña perplejidad en los países democráticos, de conocer el episodio, fue el protagonizado en el funeral de Adolfo Suárez, celebrado con toda la parafernalia de la secta católica y oficiado por el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, integrista de extrema derecha, que se descolgó con una homilía o discurso político en el que sin venir a cuento, aludió a "aquella España que, con sus jóvenes, quería superar para siempre la Guerra Civil y los hechos y las actitudes que la causaron y que la pueden causar".  Las palabras de Rouco causaron indignación en todas las fuerzas políticas, excepto en el PP evidentemente, porque interpretaron que sus afirmaciones contenían una justificación del Golpe de Estado de 1936. 

Malhadado episodio histórico que sigue siendo nombrado como ‘cruzada de liberación’ en paneles del Museo Histórico Militar de Melilla, dependiente del Ministerio de Defensa. Cosa que tampoco puede extrañar si se tiene en cuenta que, incumpliendo deliberadamente la Ley de Memoria Histórica, los ayuntamientos gobernados por el PP mantienen los nombres de los asesinos de la dictadura. Asunto que tampoco debe asombrar si se tiene en cuenta la ideología de los dirigentes del PP, fervorosos defensores de las ideas ultraconservadoras y facistoides. 

Son peculiaridades de la cacareada Marca España que abochorna a cualquier demócrata, pero que aún se encuentra con la justificación no solo de los políticos del PP y los sacerdotes de la secta católica, sino, por desgracia, de mucho españolito que deglute cuanto disparate le cuentan desde la prensa cavernaria financiada con el dinero público hurtado por los corruptos impunes. 

Cosas de la Marca España…

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Comentarios

  1. Tengo mucho hartazgo ya de esta asquerosa casta de sinvergüenzas.

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    1. Es que asquean, cierto, y acaban con la paciencia del santo Job

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