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De las tertulias de La Sexta al amarillismo de todas las cadenas: Todo vale para atontar al pueblo.



La pregunta se repite con frecuencia: ¿por qué la sociedad no estalla? Con cerca de seis millones de parados, una brecha social y salarial que no se producía en este país desde antes de los años setenta, cuatro niños de cada diez bajo el nivel de la pobreza, ancianos que han de elegir entre medicarse y dar de comer a sus hijos y nietos, cientos de miles de desahuciados por los bancos, víctimas de cláusulas abusivas, una deuda pública que supera ya el 100% del PIB porque se rescató a los bancos con dinero público, cientos de políticos imputados por una corrupción que además de hurtar a las arcas comunes es la causante de recortes de derechos y libertades; unas leyes represoras destinadas a acallar las protestas, proyectos legislativos encaminados a regresar al pasado para obedecer los dogmas de la secta católica a la que se le entregan miles de millones de euros que privan al pueblo una buena Educación y Sanidad Pública; una legislación laboral hecha al dictado de una patronal esclavista y aprovechada que despide, baja sueldos, explota a los trabajadores y hasta los insulta. 

Por mucho que suceda, la sociedad apenas reacciona y las manifestaciones de protesta apenas reúnen, cuando tienen un gran éxito -como las Marchas de la Dignidad-, algo más de un millón de personas en lugar de las decenas de millones de ciudadanos afectados por una política que solo trabajan en beneficio de la oligarquía nacional o internacional. ¿Qué está pasando?, ¿por qué la sociedad no reacciona ante tanta injusticia y tanto latrocinio? 
 
En esas manifestaciones, a las que acuden muchos menos ciudadanos de los que tendrían sobradas razones para evidenciar su descontento, es frecuente ver cómo ante la visión, sobre todo de cámaras televisivas, surge un clamor de reproches:¡televisión manipulación! Los ciudadanos que protestan ante los recortes y la represión son muy conscientes de esa situación. Mas la mayoría silente, esa que hace que el presidente del Gobierno, Mariano Raxoi, proclame que sus medidas agradan a la ciudadanía porque la mayoría de ella se queda en sus casas y no critica sus medidas, vive adormecida o aturdida por la manipulación. Así le va a este país que ha pasado del ‘pan y toros’ al ‘nada y televisión’, adormecido por los partidos de fútbol, los programas de la víscera y la atroz manipulación de algunas tertulias que hacen de sus comentarios consignas que repite una población sin capacidad de respuesta ni análisis crítico. 

‘Los recortes de Raxoi son por culpa de Zapatero’, ‘¿Por qué no se manifestaban con los socialistas y la hacen ahora?’ ,‘Lo público no sirve para nada, funciona mejor lo privado’ ‘La gente quiere que le mantenga papá Estado en lugar de trabajar’, ‘Hay muchos parados que no buscan trabajo porque prefieren vivir de la sopa boba’, ‘La culpa del rescate a los bancos la tienen los sindicatos’, ‘Si la gente ahorrara y no se gastara el dinero en caprichos no la desahuciarían’. Estas frases, que suelen oírse con frecuencia en la calle, no son producto del propio criterio de las personas que las pronuncian; no surgen de proceso mental alguno de una ciudadanía conformista, el mensaje les llega de la repetición de consignas que reiteran los medios afectos al poder y al sistema, machaconamente, con el fin de controlar al pueblo que carece de alternativas informativas, por lo que da por bueno todo lo que narran televisiones o periódicos. 

Así, un alto porcentaje de ciudadanos admite como verdades incuestionables lo que cuentan unos medios que carecen de independencia y profesionalidad. Y no son los más peligrosos los llamados ‘de la caverna’; eso también lo sabe el sistema por lo que se han adueñado de todos para, disfrazados en el supuesto progresismo de algunas cabeceras, manipular la opinión de quienes les consideran progresistas. Dos ejemplos paradigmáticos son La Sexta, de Atresmedia, propiedad del empresario José Manuel Lara, y El País, vendido por Juan Luis Cebrián a una financiera norteamericana y sometido al PP por las ayudas económicas que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría se ocupó de proporcionarle para literalmente comprar su línea editorial.  

Como ejemplo podría citarse la tertulia del pasado sábado de LaSextanoche, en la que se habló del juez Elpidio José Silva y se entrevistó a su anterior abogado, Cándido Conde Poumpido. El programa en el que se entrevistó al exdefensor del juez Silva y la tertulia dedicada al magistrado se convirtieron en un rosario de descalificaciones y ridiculizaciones. Se le acusó de sufrir ‘trastornos mentales’ porque existió una denuncia contra él, aunque no fuese admitida a trámite, insinuó veladamente que es un alcohólico o frívolo por ‘irse a tomar copas’ y todo un rosario de descalificaciones que recordaban al ‘crucificadle’ que dicen gritaban las masas contra el mítico Jesucristo. 

La consigna del sistema, obedecida por los medios, incluida La Sexta, que se disfraza de progresista, manipulando así doblemente a la opinión pública, es la de criminalizar al juez que se enfrentó a un poderoso banquero y que pretende, además, representar a la ciudadanía en Europa. La sola idea de que Silva pueda llegar al parlamento europeo, o que llegue a tener acceso a los medios internacionales como parlamentario en la UE, contando con la suficiente audiencia para explicar las cosas que suceden en este país con la banca debe tener aterrorizado al sistema que ha ordenado a los medios que lo descalifiquen cada vez que se habla de él. Empezando por el irrespetuoso uso de su nombre de pila. 

Porque aún pareciendo irrelevante resulta significativo el uso de su nombre de pila en lugar del de su apellido. Normalmente los medios cuando hablan de un personaje público, esté o no procesado, siempre se usa el segundo. Al juez que se atrevió a encarcelar al banquero delincuente Miguel Blesa –al que nadie llama Miguel-la moda es citarlo por su nombre de pila: Elpidio. El correcto tratamiento debiera ser ‘el juez Silva’ mas, al mencionarlo por su nombre, se le menosprecia y resta dignidad deliberadamente. No resulta creíble que la prensa proceda de ese modo porque desconozca que Elpidio es nombre propio y no apellido; lo hace obedeciendo a la consigna de ridiculizar al magistrado que se atreve a hablar claro, llamando a las cosas por su nombre como no admite ninguna televisión ni las grandes cabeceras de la prensa escrita.

Mas Silva no es el único personaje a abatir en los medios. Todos aquellos que de una forma u otra supongan una alternativa al capitalismo salvaje impuesto en la UE y en USA, y defendido con fervor por el Ejecutivo del PP, son sistemáticamente criticados en los medios. Igual da que se trate del candidato de un partido minoritario que aspire a alcanzar un escaño en Bruselas, o a los mandatarios de países como Venezuela, Ecuador Uruguay o Bolivia. Ellos también constituyen un peligro para el sistema y los medios se encargan de descalificarlos y burlarse de lo que representan, del mismo modo que lo hacen con los representantes de asociaciones ciudadanas, como la PAH o cualesquiera otras que quieran romper con la inercia de los abusos del capitalismo. 

Si existieran medios públicos libres sin supeditaciones al poder estos deberían proporcionar una información imparcial y alejada del sectarismo. Mas esos medios no existen en este país, son precisamente lo más manipuladores en cuanto están en manos de los partidos políticos que hicieron de ellos sus boletines de propaganda, sus modernos NO-DO al servicio del sistema. Las redes sociales, los medios digitales y los blogs apenas llegan a un escaso porcentaje de la sociedad porque existen millones de personas en este país que no se informan sino a través de la eterna y justificadamente llamada ‘caja tonta’, que ahora tendría que llamarse, además, ‘caja manipuladora’.  

Aunque no solo la manipulación de la actualidad política es un factor decisivo en el adormecimiento de la ciudadanía. Igualmente mantenerla prisionera de la mediocridad y estupidización de la mayoría de la programación sirve al fin de distraer al pueblo silencioso y pasivo. Es muy fácil hacer que la gente no piense en otras cosas si se la droga con el fanatismo por los deportes, sucedáneo de las antiguas religiones o del circo romano, al que se erige como enseña de sentimientos patrioteros, o cuando se atrae su atención a la vida de famosillos sin fuste ni motivo para serlo. ¿Qué puede esperarse de un pueblo que apenas lee pero que compra como poseso, haciendo que escale los primeros puestos en venta de libros, el no escrito, pero firmado, por un personaje tan impresentable, patético y despreciable como Belén Esteban, cuyo único mérito en la vida fue el de acostarse con un torero y quedarse preñada?.

Las andanzas de esperpénticos fulanos o las crónicas de truculentos sucesos, ofrecidos con machacona insistencia a los televidentes, cumplen un doble objetivo: que la población no se plantee por qué les recortan derechos y libertades en tanto la mantienen entretenida escuchando a una caterva de pseudoperiodistas que, a la vez que agitan los más bajos instintos de venganza y brutalidad, hacen que no piensen en el paro o los desahucios, mientras centran su atención en el inicuo asesino que hizo desaparecer a sus hijos en una hoguera para vengarse de su mujer, o en la extraña muerte de una adolescente china presuntamente a mano de sus padres adoptivos. 

Son cientos de horas al año las que dedican los medios a esos asuntos, prendiendo la atención de una masa desinformada y torpe que se deja adormecer por grotescos asuntos amorosos de unos famosetes impresentables o por la crónica negra entreverada de mensajes fascistoides. 

Todo vale para atontar al pueblo. 

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Comentarios

  1. Ya se que me tienes en buena estima, no lo dudo pero no te preocupes estos mamones de mierda no me van a achantar de ninguna manera, te lo aseguro moriré con las botas puestas.
    De seo estoy seguro, aunque a veces parezca que flojeo, es que estoy tomando fuerzas para asestarles un golpe más duro si cabe.

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