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Lo que el PP y la prensa dócil no quieren que recordemos del 11M.




Los medios oficiales, prácticamente la totalidad de los grandes, y muy especialmente el diario El País, dócil a las consignas del Gobierno, despreciando la teoría de la conspiración que durante años mantuvo El Mundo, se apresta a hacer publicidad del libro publicado por Fernando Reinares, en el que se da una peculiar explicación sobre la razón de los atentados, que si bien acepta la autoría islamista, pretende desviar la culpabilidad de lo que en general siempre se pensó entre quienes no aceptaron nunca las teorías de las conspiración: que el atentado del 11M, perpetrado por yihadistas era la consecuencia de la participación de España en la guerra de Iraq. 

 Quién ha sido?: la pregunta se convirtió en clamor durante la manifestación de condena, una manifestación en la que el pueblo, a pesar de las afirmaciones rotundas del Gobierno de Aznar, no tenía nada claro que el terrible atentado del 11M fuese obra de terroristas etarras, a las pocas horas de acaecida la masacre que costó la vida a 192 personas e hirió a cerca de dos mil. 

Aquel 11M está vivo en la memoria de todos los ciudadanos, aún sin haber sentido directamente el zarpazo del terrorismo. Todos nos sentíamos heridos por el zarpazo, todos estábamos en Madrid por muy lejos que estuviésemos y todos nos sentíamos hermanos de las víctimas. 

A primeras horas de la mañana se mezclaban horror y estupor, dolor y terror. Pero según transcurrían las horas, la pregunta empezó a extenderse como la macha negra del chapapote que muy poco tiempo atrás había arrasado las costas gallegas. ¿Quién ha sido? Se preguntaba la gente en las paradas de autobús, en los supermercados, en los centros de trabajo, e inevitablemente entre quienes buscaban a sus familiares en los hospitales, ¿Quién ha sido?: una pregunta que llevaba a otra: ¿Por qué ha sido? ¿Por qué se produjo el terrible atentado sobre el que, diez años después, aún se siguen haciendo cábalas o vertiendo hipótesis?, desaparecida ya, prácticamente, la teoría de la conspiración que es ya solo la pataleta residual de unos cuantos ultraderechistas desnortados.

Ya casi nadie cree en la teoría de la conspiración que alimentaron José Pedro Ramírez desde El Mundo y Jiménez Losantos desde la COPE, lanzando las más disparatadas insidias que llegaron a costar vidas de inocentes, como la de la mujer del comisario Rodolfo Ruiz, o la del panadero pamplonés, Ángel Berrueta, al que asesinó un policía nacional por negarse a poner en su establecimiento un cartel culpando a ETA. No paraban mientes los instigadores de la teoría de la conspiración que aún mantienen viva Losantos o Rouco, la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, o el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, y a la que contribuye, con su vergonzante silencio, el propio Presidente del Gobierno, Mariano Raxoi que, preguntado sobre la muerte de tales teorías, respondió a los periodistas con un ‘buenas tardes’ que fue toda una declaración de intenciones.

Y como lo que han dado en nombrar algunos como ‘la verdad judicial’, como si hubiese otra diferente que abriese diferentes posibilidades, ha dado al traste con las teorías de la conspiración y solo los orates o los ultraderechistas siguen creyendo en una maniobra orquestada por el PSOE, la ETA y el Gobierno marroquí para torcer el resultado electoral, ahora se buscan otras explicaciones más plausibles para seguir ocultando la causa última del mayor atentado que ha sufrido este país. 

La prensa servicial con el Gobierno, dispuesta a lavar culpas y responsabilidades no hace sino proclamar la excelencia del libro -¡Matadlos! Quién estuvo detrás del 11-M y por qué se atentó en España- escrito por Fernando Reinares, catedrático de Ciencia Política y Estudios de Seguridad en la Universidad Rey Juan Carlos, e investigador principal de Terrorismo Internacional en el Real Instituto Elcano.

En la obra de reciente aparición se mantiene que el atentado del 11M se produjo en venganza por la disolución de una célula de Al Queda establecido siete años antes en España, un grupo bautizado con el nombre de Abu Dahdah, en alusión al que fue su líder desde 1995. Según afirma Reinares ‘el ánimo de venganza fue esencial en la decisión inicial de atentar en España y en la temprana movilización, concretamente a partir de marzo de 2002, de lo que será la red que ejecutó el 11M’.

Resulta curioso que el grupo terrorista esperase tanto tiempo para vengar la disolución de una célula, cuando si por tal actividad policial Al Qaeda hubiese tomado venganza, los atentados yihadistas se producirían aquí y en todo el mundo, con mucha más frecuencia.

El Real Instituto Elcano, creado en 2001, es un foro de análisis y discusión, destinado a crear opinión y cuyo presidente es Emilio Lamo de Espinosa, un catedrático de sociología de familia franquista –su padre fue procurador en cortes del régimen franquista y Gobernador Civil de Málaga desde 1943 a1945- y de cuyo patronato forma parte también el expresidente Aznar. 

Fernando Reinares forma parte de ese think-tank como responsable de la investigación del Terrorismo Internacional y ha enfocado la promoción de su libro principalmente a exonerar de culpa a quien decidió que España se sumase a aquel disparate que fue la invasión de Iraq, cuyos ciudadanos siguen sufriendo las consecuencias de la locura de Bush y sus cómplices. 

Al cabo de diez años ya nadie parece recordar aquella pregunta: ¿Quién ha sido?, que llevaba directamente al ‘por qué ha sido’. Ya en aquellos días quienes no aceptaban las tesis del Gobierno de Aznar, ni posteriormente la teoría de la conspiración, estaban seguros de que la participación, o apoyo, del Gobierno de Aznar -que concitó la repulsa de millones de ciudadanos que salieron a las calles a clamar ‘No a la guerra’, a la barbarie americana contra Iraq-, fue determinante en la decisión de los terroristas yihadistas de atentar en Madrid. 

La gran publicidad que están dando los medios al libro de Reinares y sus teorías parece enfocada a exonerar de la responsabilidad de los atentados al principal muñidor del apoyo europeo a Bush: José María Aznar López.

Se pensaba entonces que la postura de Aznar, que se enfrentó a los países europeos e hizo campaña por la guerra en los países sudamericanos, recibiendo más de un portazo en pleno rostro, tenía como fin el sentarse al lado del hombre más poderoso de la tierra y poner, como él, los pies en una mesa. Mas el tiempo ha desvelado la razón que ahora, desde la prensa dócil, se empeñan en que olvidemos: A Aznar no le movía solo el afán de sentirse importante, de hacerse fotos al lado de Bush, o el ridículo intentando hablar un inglés que hacía sonrojar a cualquier persona con dignidad. No, el interés de Aznar López era crematístico. Al entonces presidente del Gobierno de España lo que le movió a apoyar la invasión de Iraq fueron las prebendas que le ofrecieron los ricos yanquis. Compraron su apoyo, y en consecuencia sufrir el mayor atentado de la historia de este país, a cambio de un puesto en el Consejo de Administración de los medios de Murdoch, y de celebrar conferencias infumables pero muy bien cobradas en las universidades americanas auspiciadas por el tea party. Desde entonces, con esas conferencias y su sueldo de consejero ingresa un millón de euros anuales. 

Eso es lo que la prensa dócil y al servicio del PP quiere que olvidemos, que una vez asumido que el atentado fue cometido por el terrorismo yihadista, sin posibilidad alguna de mantener las disparatadas teorías de la conspiración de las que prácticamente todos han abjurado –quitando cuatro locos y algún interesado fascista- no recordemos que el atentado se produjo unos meses después de que el presidente del Gobierno del PP, Aznar López, implicase a este país en una guerra inmoral ilegal e injusta. Lo que no exonera de brutalidad a los terroristas.

Aunque a cada cual lo suyo, y que no pretendan que olvidemos la realidad para no molestar al actual Gobierno y a su presidente honorífico. 
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Comentarios

  1. De toda esta gentuza, siento una vergüenza tremenda. y sobre todo asco, mucho asco, pestilencia.

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    1. Dan mucho asco sí, y persisten en la manipulación y el engaño. Tendrán que pasar cien años para que la historia los retrate tal cual son.

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