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Infiltrados en las manifestaciones y denuestos al informe de Cáritas: El Gobierno dispuesto a todo para ocultar críticas.



¿Qué hay detrás de la criminalización por parte del Gobierno del PP de las manifestaciones ciudadanas? ¿Su terror a que quede al descubierto nuestro descontento por las políticas impuestas, gracias a su mayoría absoluta y en contra siempre, no solo de los partidos de la oposición, sino de todo el pueblo? Desprestigia a los manifestantes, infiltra violentos para que las protestas pacíficas acaben siendo presentadas en la prensa como algaradas violentas, pretende enviar a los manifestantes a las afueras de la ciudad, quitando el sentido a las movilizaciones ciudadanas, ocultándolas de la vista, en una maniobra absolutamente anticonstitucional que ya han avisado los jueces que no pueden llevar a cabo. 
 
Dos millones de personas se manifestaron el sábado en Madrid, reclamando los derechos robados por el Gobierno del PP y la troika comunitaria. La manifestación fue un éxito de participación y mostró claramente que muchos cientos de miles de ciudadanos no están dispuestos a seguir soportando las arbitrariedades de un Gobierno fascista, clasista y represor. Los medios europeos recogían al día siguiente las reivindicaciones pacíficas del pueblo. Mas el partido de Gobierno, y el de la comunidad autónoma de Madrid no podían consentir que se informase a todo el país sobre la protesta pacífica, ordenada y más que razonable de una ciudadanía harta de arbitrariedades, injusticias y latrocinios y pergeñó una maniobra para que la información sobre la manifestación se convirtiera en la crónica de la violencia criminal de quienes pretendían asesinar policías y arrasar la ciudad. 

Muchos de los asistentes a la Marcha de la Dignidad, y después un gran número de personas acostumbradas a poner en tela de juicio lo que cuentan los medios ‘oficiales’ lo sospecharon. Por las redes sociales comenzaron a circular fotografías de encapuchados que primero lanzaban piedras a la policía, rompían mobiliario urbano y luego ayudaban a los miembros de la UIP a detener manifestantes. Posteriormente otra fotografía de uno de esos ‘antisistema’ fue captada por una cámara con una pulsera de la bandera española que delataba su condición de infiltrado. 

Los organizadores de la Marcha de la Dignidad confirmaron hoy lo que muchos sospechaban. Lo dijo con la claridad y contundencia que no se emplea en los medios tiralevitas del Gobierno. Rafael Escudero, miembro de la comisión coordinadora de las marchas, aseguró: "en nombre de la organización” que el Gobierno utilizó un montaje para que se hablase de la violencia. Con sus palabras expresó lo que se sospechó de los altercados surgidos antes incluso de que se cumpliese la hora arbitrariamente impuesta por la Delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes. A esas horas iban a comenzar a emitirse los informativos de la mayoría de las cadenas de televisión y algún que otro programa de debate, como La6noche o el de T5. Y los informativos y los periodistas lacayos del PP entraron al trapo y montaron un verdadero aquelarre de desprestigio de los manifestantes, compadeciéndose de unos agentes de la UIP que según decían, podrían haber perdido la vida a manos de los salvajes antisistema, a los que posteriormente el Director General de la Policía acusaría de ‘querer acabar con el Estado de derecho’. 

Curiosamente nadie ha visto a ese agente al que según sus compañeros y los medios de comunicación estuvo a punto de perder la vida. Ningún medio lo ha podido entrevistar, nada se sabe de la supuesta víctima de la salvaje agresión, dado que el Servicio de Emergencia informó de que tan solo hubo heridos leves o muy leves. 

Mas el bulo sirvió al Gobierno y a los medios entregados a las consignas gubernamentales para justificar medidas restrictivas contra las manifestaciones y el trato abusivo y vejatorio que los veintidós detenidos sufrieron por parte de la policía, de los que los abogados de la organización de la Marcha por la Dignidad denuncian que sufrieron malos tratos: "trasladados en transporte público esposados, carreras con las esposas puestas, cambios de temperatura de los calabozos, impedir ir al baño en 24 horas, retraso en el acceso a medicación e incluso insultos de policías de paisano a los familiares de los arrestados que acudieron a la comisaría". Todo un paradigma de comportamiento propio de las dictaduras. 

Las calumnias a la Marcha de la Dignidad comenzaron días antes de que se celebrase; el Presidente de la Comunidad de Madrid, el presunto corrupto Ignacio González, llamó ‘nazis’ a los organizadores y futuros manifestantes y desde la Delegación del Gobierno se pronosticó que habría antisistema que actuarían con ‘extrema violencia’. Parece que bien lo sabían ellos dado que se sospecha que existió un plan organizado para desprestigiar la protesta y descalificar los manifestantes. 

La raíz de tal actitud está en el carácter antidemocrático del Gobierno del PP que no soporta que el pueblo muestre desacuerdo con sus políticas, posiblemente además de por su talante fascistoide, porque teme que en Europa se tome conciencia de su intolerable manera de gobernar que pudiera dar lugar a que las autoridades de la UE los llame al orden. 

Ese miedo a que las manifestaciones ciudadanas muestren a la comunidad internacional el descontento con el Gobierno del PP, dejándolo en evidencia ante Europa, es el mismo que llevó al Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, a reaccionar groseramente al informe de Cáritas Europa que sitúa a España en el segundo lugar por la cola en situación de precariedad social. Al negar la veracidad del informe presentado en Atenas, Montoro afirmó que: "no se corresponden con la realidad porque sólo se basan en mediciones estadísticas", y pidió a esa ONG que no "provoque" debates en este sentido. Incluso dio a entender que Cáritas es poco menos que enemiga del Gobierno.

El miedo del PP a las protestas ciudadanas y a los estudios de ONG’s o cualesquiera otras organizaciones que ponen en evidencia lo desacertado, cruel y arbitrario de sus políticas viene siendo una constante. Para los dirigentes de ese partido da igual que sean ONG, la PAH, perroflutas, iaioflautas, profesores, sanitarios, dependientes,  parados,  mineros,  jóvenes, rojos, los no tan rojos o los de centro, quienquiera que considere desacertadas sus medidas cuenta con las descalificaciones de unos dirigentes que, como en tiempos de la dictadura, interpretan que cualquier crítica a su gestión o a sus dirigentes es un ataque intolerable al Estado. 

Hoy sábado está convocada una manifestación por Rodea el Congreso para mostrar la disconformidad de la ciudadanía con la represión y desprestigio llevadas a cabo por el Gobierno y los medios sometidos a él, tras la manifestación de la Marcha por la Dignidad. Es una incógnita si habrá altercados o no, si la policía actuará brutalmente, ya que en esta ocasión no habrá observadores de la OSCE o si logrará un comportamiento democrático. 

Pero de lo que no hay duda es de que el pueblo ha de seguir mostrando su descontento a un Gobierno al que hay que desalojar del poder porque es injusto, antidemocrático, corrupto, manipulador y fascistoide. 

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