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El vacio de los líderes comunitarios al Gobierno de Raxoi: La corrupción y el filofascismo no gustan a Europa.


Aparte del rechazo mostrado por la ciudadanía de Euskadi a la celebración del Foro Global España 2014, tampoco puede alardear el Gobierno de Raxoi del éxito de su convocatoria. Si se exceptúa la presencia de la señora Lagarde, que acudió básicamente a decirle al Ejecutivo que la recuperación de la que tanto se congratula no es para celebrarla y que tiene que hacer más deberes –que supondrán más recortes y más privación de derechos para los ciudadanos- la presencia de líderes europeos y de la UE fue escasa en ese encuentro internacional. 
 
La representación de los países miembros se limitó a los embajadores de las distintas cancillerías. Esa renuencia a bendecir con su presencia al Ejecutivo del PP dio la impresión de no responder a una casualidad, sino más bien al hecho de que exista una cierta renuencia entre los políticos europeas a hacerse fotos con los miembros de un Gobierno manchado por más que sospechas de corrupción, financiación ilegal y esos ‘pufos’ electorales de los que hablan los documentos incautados a la banda corrupta Gürtel, que dieron al PP una victoria escasamente limpia, porque la logró retorciendo las reglas del juego. 

Las significativas ausencias llevan a reflexionar sobre las razones por las que se produjeron y en qué pensaron los actuales dirigentes de la UE de un país en el que la lacra de la corrupción está instalada en las más altas instancias del poder, dado que, por muy conservadores y adalides de lo más peligroso y dañino del liberalismo salvaje, en Europa no se tolera ni asume prácticas corruptas. Y saben que el actual Gobierno está enfangado en uno de los escándalos de corrupción más abyectos de la historia de la pseudemocracia que viene rigiendo la vida pública española desde 1977. 

La constatación, más que los indicios, de que el PP está involucrado en un caso de financiación ilegal, sobornos, prebendas, contratos a dedo y sobresueldos al margen de la legalidad, que llevaron hace pocos meses a que un informe de la propia UE señalara a este país como uno de los que más casos de corrupción padece, debe tener perpleja a la clase política europea, acostumbrada a que cualquier político tocado, no ya por certezas, sino por meros indicios, dimite de inmediato por el menor desliz. La presencia de un Presidente que recibió sobres con dinero negro, que daba ánimos y cruzaba mensajes de apoyo con un corrupto como Bárcenas, cuyos papeles coinciden con las investigaciones policiales, debe resultar sumamente incómoda para una clase política acostumbrada a que se produzcan dimisiones por tan solo haber copiado parte de una tesis doctoral. 

Las noticias que van desvelándose a diario, como las que dan cuenta de que la trama Gürtel archivó los actos electorales de la Comunidad de Madrid en una carpeta bajo el epígrafe ‘pufos’, la constatación de que el Partido Popular del País valencià pagaba en negro el 80% de sus actos electorales, que se financió ilegalmente y usó el dinero recibido de forma corrupta para costear actos electorales así poder jugar con ventaja sobre el resto de formaciones en liza en la contienda electora, debe de tener a la clase política europea asombrada y asqueada. 

Cuanto acontece en referencia con la corrupción es conocido entre los políticos europeos a los que, si la corrupción intolerable de un partido de trileros les resulta molesta, no debe resultarles menos molesta la ideología filofascista y de connivencia con la memoria del dictador que el partido en el Gobierno de España se empeña en seguir loando, para escándalo de los dirigentes europeos, incluidos los más conservadores. 

¿Qué sentimiento de rechazo por un Gobierno filofascista producirá en los parlamentarios europeos conocer los informes de la ONU en los que se reprocha al Ejecutivo español que al cabo de cuarenta año se niegue a investigar los crímenes del franquismo, como ha informado ante ese organismo una comisión de víctimas del fascismo, cansadas de la indiferencia del Ejecutivo de Raxoi? 

No hay que perder de vista que en Europa, hasta los representantes más ultraderechistas, como la francesa Marie Le Pen, aceptan la democracia y rechazan cualquier forma de fascismo o nazismo, a diferencia de los grupúsculos españoles como Falange. Es seguro que los políticos europeos no podrán entender que sea legal el mismo partido que cometió un verdadero genocidio durante los años de postguerra española. Deben de verlo como si en Alemania se permitiese, otorgasen subvenciones y celebrasen actos públicos los herederos de las SS nazi.  

De otro lado, las medidas legislativas del Gobierno que contravienen los principios democráticos, pretende leyes como la mordaza que vulnera los derechos consagrados en Europa, como ya avisó el comisario de Derechos y Libertades de la UE, los planes legislativos sobre la inmigración que, contraviniendo los tratados  internacionales legalizará las ‘devoluciones en caliente’, o la posible responsabilidad del Ministerio del Interior en el disparo de pelotas de goma de la Guardia Civil contra los inmigrantes que nadaban hacia la costa ceutí, y que fueron posibles responsables de la muerte de quince personas, son asuntos que a los políticos europeos deben resultarle de difícil digestión.  

Decisiones como la de la imposición de una ley de aborto regresiva, que vulnera los derechos y la dignidad de las mujeres, como la que quiere imponer el ministro Gallardón, con la aprobación de Mariano Raxoi, diferenciándose reaccionariamente de las leyes de plazos que rigen en todos los países europeos, deben de causar no poca perplejidad, pareja a la que causaría, de conocer el hecho, de que el Ministro del Interior condecore a santos de palo, en un exhibicionismo de sus creencias  religiosas inaudito entre los políticos europeos. 

No es de extrañar que cuando el Gobierno -y el no menos desprestigiado monarca- convocan actos internacionales los dirigentes europeos envíen a sus embajadores para evitarse tener que estrechar la mano de unos políticos que, sin duda, les provocan no poca aprensión. 

Es muy posible que, incluso, alguno de ellos recuerde las palabras de Kissinger cuando dijo, en la última etapa del franquismo, que los españoles éramos ‘cafres políticos’. 

Tolerando al Gobierno que tenemos nos merecemos el reproche

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Comentarios

  1. Que no tendrá que ocultar la LidereSA Esperanza Aguirre para salir de su boca que 'ya esta bien que se cierre la instrucción del caso Gürtel' ¿No le pillará algo que ella sabe muy bien, seguramente?. ¿Te acuerdas lo rápido que salió del cargo de presidenta de la Comunidad de Madrid, pero no se marchó del todo?
    Un abrazo Luisa
    Gran artículo tuyo, como siempre

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    Respuestas
    1. Entre otras cosa tiene que ocultar el tamayazo, la porquería de Fundescan, sus peligrosas amistades con Díaz Ferrán y Arturo González, dos pájaros que le soltaron dinero del mucho que roban a los trabajadores, y toda clase de inmoralidades, pero ya se sabe que para esa gente la inmoralidad es solo lo relacionado con la entrepierna y lo demás vale todo, según la doctrina de su santa secta.
      Y gracias por tus palabras sobre el artículo, se ve que me lees con cariño.
      Un abrazo, Javier.

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