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El expolio de dinero público que el PP no evita que se hurte al erario.



Una de las primeras cosas que se ha sabido de la Reforma Fiscal que planea llevar a cabo el Gobierno de Mariano Raxoi es que bajará el impuesto de sociedades del 30% al 25%. Con esa medida volverán a beneficiarse los de siempre y dejará de entrar dinero en las arcas públicas. En consecuencia y para evitar que aumente el déficit, mucho mayor del que asume el actual Ejecutivo, subirá el IVA perjudicando, obviamente, a quienes menos tienen. La UE lleva tiempo diciéndole al Gobierno que tiene que abordar una reforma fiscal, más es dudoso que esa reforma sea la que planea el Gobierno, aunque, dado quiénes mueven los hilos de la Europa de los Mercaderes es previsible pensar que no se preocuparán por el bienestar de los ciudadanos de un país que parece han elegido como una especie de Bangladesh, en la que encontrar mano de obra barata y sumisa.




En cualquier caso, no sabemos si el Ejecutivo de Mariano Raxoi oculta a Europa lo que intenta ocultarle al pueblo: No es que no haya dinero, es que nos lo roba descaradamente. Si este Ejecutivo, una de cuyas primeras medidas fue la de reducir el número de inspectores fiscales y desmantelar la Oficina de Delitos Monetarios, por aquello de no molestar a sus amigos oligarcas, que habrá sido, cobrara los impuestos que debe a quien debe, no tendría ni los problemas de déficit que tanto preocupan a los vampiros europeos, principalmente a Alemania, ni que recortar ignominiosamente los derechos del Estado del Bienestar, que se empeña en hacer desaparecer, más que por problemas económicos, porque lo lleva en su ADN de ultraderecha. 

En 2012, el primer año de gobierno del PP, ese que según Raxoi iba a generar confianza en los inversores nacionales y extranjeros, se registró una fuga de capitales cercana a los 343.000 millones de euros, casi el 27% del PIB. Si esas fortunas evadidas hubiesen cotizado al 30%, como se supone que cotizaban las sociedades, el Erario habría recibido más de 90.000 millones de euros. Y si se hubiese podido cobrar los impuestos de los 90.000 millones que los técnicos de Hacienda calculan que se defraudó al fisco en 2013, de los que 70.000 fueron los estafados por las grandes empresas, habrían entrado en las arcas públicas otros 6.970 millones de euros. 

Cerca de cien mil millones que no hubieran hecho necesario ni recortes, ni subida de IVA, ni aumento de la deuda pública, ni ninguna medida de las que toma este Gobierno cuyos intereses no son los de sacar adelante la economía del país, sino que salgan adelante los especuladores, los grandes empresarios defraudadores que son los que los subvencionan con donaciones que, por mucho que diga que las medidas anticorrupción las prohíben, ya se han buscado la trampa de las fundaciones para seguir financiándose de forma ilegal.
Las donaciones ilegales al PP suponen otro saqueo a lo público, porque lo esquilmado a base de contratos otorgados a dedo y otras añagazas económicas siempre se nutren del dinero de todos, que va, indefectiblemente a parar a las arcas del PP o las de sus militantes. 

El caso más reciente, el de los cursos fraudulentos de la Comunidad de Madrid, supone un robo de dinero público superior a los 4.4 millones de euros solo en 2013, aunque las investigaciones apuntan que podría haber comenzado en 2008. En la patronal madrileña, presidida por Arturo Fernández, un empresario denunciado por fraude a la SS y otros incumplimientos legales, muy ligado al PP de Esperanza Aguirre, se calcula que el fraude de los cursos puede superar los 15 millones de euros. 

Todo ese dinero, como el de los ERES de Andalucía, o los muchos contratos públicos de cientos de localidades que sobrepasaron, sin explicación alguna, lo presupuestado en un principio, a través de los famosos ‘sobrecostes’ que, en ocasiones duplican el precio inicial de las obras, es indefectiblemente dinero que se hurta a lo público, miles de millones de euros que tendrían que estar destinados a pagar la Educación, la Sanidad y prestaciones para todos los que las necesitan. 

No es pues cierto que no haya dinero o que las dificultades económicas de este país sean consecuencia ni de que los españoles viviésemos por encima de nuestras posibilidades, ni porque, como repite el PP con insistencia machacona y falaz, Zapatero lo derrochase en prestaciones que la derecha siempre considera innecesarias, sino que se evapora entre la corrupción y el fraude, entre el expolio y la fuga de capitales que llevan a cabo siempre los mismos, esos que dicen que han de abaratarse los sueldos y duplicarse las horas de trabajo. Para podernos robar aún más. 

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Comentarios

  1. Nos terminarán aniquilando esta desvergonzada patraña de Rajoy y cía.
    ¡A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar!

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    Respuestas
    1. Si los dejamos...pero hay esperanzas, mira: http://www.publico.es/actualidad/505245/hay-otro-final-posible-que-conquistemos-la-democracia-y-les-echemos-del-poder

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